Expertos instan a integrar la perspectiva de género en la salud laboral por sus beneficios para trabajadoras y economía

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Un grupo de expertos en salud, medicina del trabajo, análisis financiero y derecho del trabajo han instado a integrar la perspectiva de género en la salud laboral para abordar las desigualdades en salud que impactan en las mujeres y que repercuten en su desarrollo profesional, con lo que aseguran que se verían beneficiados tanto las trabajadoras, como las empresas, el Sistema Nacional de Salud (SNS) y la Seguridad Social.

Así se desprende del informe 'Una nueva mirada a la salud laboral de la mujer', presentado este miércoles por la compañía farmacéutica Organon, la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo (AEEMT) y el Instituto Español de Analistas, con el objetivo de poner en evidencia las carencias actuales y ofrecer una guía de recomendaciones con medidas de actuación en distintos niveles.

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Según advierte el documento, los problemas de salud que afrontan mujeres y hombres son diferentes, debido a la interacción de factores biológicos, sociales y culturales. La evidencia científica muestra que, en al menos 700 patologías, las mujeres presentan mayores dificultades diagnósticas en comparación con los hombres. Sin embargo, las medidas actuales de prevención en materia de salud laboral no profundizan en estas desigualdades.

La médico del trabajo y vocal de la Junta Directiva de la AEEMT, Lourdes Jiménez, ha hecho hincapié en rueda de prensa en el impacto diferencial que sufren las mujeres por enfermedades cardiovasculares, cáncer, migraña, dolor crónico y salud mental. "Hay que poner foco en ellas, por su curso clínico diferente, por sus factores clínicos diferentes, sus condicionantes", ha comentado.

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En este contexto, el informe subraya la necesidad de fomentar la concienciación y sensibilización sobre la importancia de integrar la perspectiva de género en la salud laboral entre las empresas, el sistema sanitario y los servicios de prevención de riesgos laborales (SPRL), así como entre los médicos del trabajo con especialidades preventivas.

Además, recomienda establecer programas de formación en esta materia para empresas y profesionales técnicos y sanitarios, al tiempo que se fomenta la sensibilización de las personas trabajadoras.

ADAPTAR EXÁMENES DE SALUD Y MEDIDAS PREVENTIVAS

Centrándose en el cuidado de la salud física de la población femenina, aboga por adaptar las estrategias de prevención y promoción de la salud, así como los exámenes de salud y las medidas preventivas al sexo, género y la edad. También pide a las entidades gestoras que valoren especialmente las posibles implicaciones laborales de ciertas enfermedades, más prevalentes en las mujeres, a la hora de reconocer contingencias profesionales, y que se actúe para prevenir enfermedades crónicas con mayor repercusión en la población femenina.

En este punto, plantea trabajar en la prevención de problemas de salud mental y riesgos psicosociales a través de evaluaciones con enfoque de género, políticas de empresa y medidas como la flexibilización del trabajo en situaciones de especial sensibilidad por cuestiones relacionadas con el género y la edad de las personas trabajadoras.

En lo que respecta a la medicina del trabajo, insta a fomentar la colaboración entre empresas y SPRL, evaluar riesgos y puesto de trabajo con perspectiva de género, y fomentar una comunicación protocolizada entre medicina del trabajo y otras especialidades médicas, entre otras recomendaciones.

A nivel corporativo, recomienda fomentar políticas y programas concretos que ayuden a disminuir las desigualdades de género en el entorno laboral; impulsar la productividad y la sostenibilidad de la empresa con programas de salud y bienestar coherentes; establecer mecanismos de comunicación y sensibilización de los programas de salud y bienestar; y fomentar una cultura empresarial inclusiva y respetuosa.

A juicio de la profesora titular del Departamento de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de Extremadura y una de las autoras del informe, en representación del Instituto Español de Analistas, Inmaculada Domínguez, todas estas medidas tienen que ir precedidas por un cambio legislativo que actualice competencias profesionales y adapte y aplique las evidencias encontradas en cuanto al impacto diferencial de la salud en mujeres y hombres.

IMPACTO ECONÓMICO

El director ejecutivo de Asuntos Públicos, Acceso al Mercado y Comunicación de Organon España, Manuel Anxo Blanco, ha resaltado que esta hoja de ruta tiene el potencial de generar un "triple beneficio". En primer lugar, en las trabajadoras, al garantizar entornos laborales más saludables y equitativos.

También en las empresas, al reducir costes asociados al absentismo, presentismo y rotación, así como mejorar la productividad; y en el sistema sanitario y la Seguridad Social, al disminuir los gastos por incapacidad temporal y tratamientos médicos derivados de condiciones prevenibles.

Precisamente, el documento analiza el impacto económico que tienen las incapacidades temporales y destaca el retorno que pueden generar las medidas planteadas. Según recoge, pese a que los hombres representan el 53,4 por ciento de las personas empleadas en España y las mujeres el 46,6 por ciento, estas suponen el 51 y el 56 por ciento de las notificaciones por contingencias profesionales derivadas de enfermedad profesional con y sin baja, respectivamente.

"Ya son más de 10 millones de mujeres las que cotizan a la Seguridad Social. Es una cifra histórica, pero no podemos perder ni un gramo de talento femenino. Esto quiere decir que hay que hacer todo lo posible para que la salud no se convierta en un obstáculo para que las mujeres se incorporen al mercado laboral y para que se queden en el mercado laboral y que, en ese sentido, tengan una vida larga, sana y plena y puedan desarrollarse en su ámbito profesional", ha resaltado el director del Centro de Análisis y Estudios del Instituto Español de Analistas, Francisco Uría.