
Sanxenxo vuelve a ser el refugio del Rey Juan Carlos I, que ha retomado este viernes su agenda náutica en la localidad gallega. En una jornada marcada por la atención mediática, el Emérito ha optado por el mar y no por los tribunales, ausentándose del acto de conciliación con el expresidente cántabro Miguel Ángel Revilla.
Pasadas las 14:30 horas, el exjefe del Estado abandonaba la vivienda de su amigo Pedro Campos para dirigirse al puerto deportivo de Sanxenxo. Allí embarcó en la lancha semirrígida Cristina, acompañado por Doña Margarita, Cristina Franze y el propio Campos, desde donde siguió de cerca la actuación del Bribón en el inicio de las regatas del fin de semana.
Una vez más, el Rey Juan Carlos cuenta no solo con el respaldo de sus amigos más cercanos, sino también con el apoyo de su familia. En esta ocasión, su hermana, la infanta Margarita, ha vuelto a estar a su lado. Hace apenas unos días se desplazó hasta Sanxenxo para asistir a una comida organizada en casa de Pedro Campos, en la que también estuvieron presentes otros miembros del círculo íntimo del emérito.
Esta vez, tampoco ha querido perderse la salida al mar, acompañándolo en la jornada náutica y reafirmando así el vínculo familiar que continúan compartiendo.
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