Cuando los trabajadores hallaron la bomba de 250 kilos se asustaron. Llamaron a la Policía y en pocos minutos todo el barrio fue evacuado. No es la primera vez que aparece en alguna ciudad británica un proyectil de la Segunda Guerra Mundial sin estallar.
Los agentes llamaron a los especialistas del escuadrón antibombas, que se hicieron cargo de la situación. Lo más seguro en esos casos es una detonación controlada, así que empezaron a trabajar en eso.
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Lo primero que hicieron fue colocar los explosivos. Luego cubrieron todo con 250 toneladas de arena, para contener el estallido. Finalmente, la detonaron.
La operación fue un éxito. El momento de la explosión fue registrado desde la cámara de un drone.
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