Ante la ola de violencia desatada por el crimen organizado en México, la falta de herramientas eficientes para su combate y la ingobernabilidad en el país, gobernadores y alcaldes parecen no tener otra respuesta que encomendarse  a un ser superior para dejar en sus manos la solución del problema.

En teoría, el Estado debe ser laico, pero los funcionarios públicos le transfieren la responsabilidad a Dios.

El último fin de semana, el gobernador de Guanajuato, Miguel Márquez Márquez , acudió a una ceremonia religiosa en el auditorio de la ciudad de León, para consagrar "a Dios y a su voluntad" su trabajo y el destino del estado. Y aprovechó para "consagrar a Guanajuato al Sagrado Corazón de Jesús".

Alguien más que puso el foco en incluir a "una figura suprema" en los discursos políticos fue la ex alcaldesa de Monterrey, en el estado de Nuevo León, Margarita Arellanes, quien en un acto político le entregó la capital a Jesús: "Yo entrego la ciudad de Monterrey a nuestro señor Jesucristo para que su reino de paz sea establecido, abro las puertas de este municipio a Dios como la máxima autoridad. Reconozco que sin su ayuda no podemos tener éxito".

El discurso de Arellanes tuvo lugar en 2013, tiempo en el que el cártel de Los Zetas tenía fuerte presencia en el estado.

En redes sociales fue ampliamente criticada porque su argumento era que sólo Dios "podía establecer la paz en la ciudad".

En 2012, el entonces alcalde de Acapulco, Luis Warton, luego de una reunión con el arzobispo Carlos Garfias, dijo a reporteros que Dios era más importante que el presidente Enrique Peña Nieto: "Me vine a encomendar a Dios", expresó.

Y admitió que le fue a pedir al "Señor" que lo ayudará a enfrentar los problemas financieros y de seguridad de uno de los destinos turísticos más importantes de México.

Un ex gobernador, César Duarte, del estado de Chihuahua, se consagró al Sagrado Corazón de Jesús y a la Virgen María en una multitudinaria ceremonia celebrada por el arzobispo de la capital ante más de 14.000 personas: "Le pido perdón a Dios por todo lo que ha sucedido en el pasado, le pido que nos ayude a cambiar todo lo que no sea de él", dijo Duarte, quien ahora es buscado por la Interpol, por hacer mal uso de recursos públicos.

El año pasado, Mario García Flores, alcalde de Huamixtlán, en Guerrero, actualmente el estado más violento del país, fue interceptado y amenazado por un grupo del crimen organizado para obligarlo a "colaborar", pero, luego de negarse y reforzar su escolta personal, afirmó que "él sólo se encomendaba a Dios".

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