
Los combustibles fósiles –petróleo, carbón y gas– tienen los días contados en la Tierra. Con eso en mente, muchos países y empresas comienzan a apostar, lentamente, a las fuentes de energía renovables.
Uno de los mayores entusiastas en ese campo de la ciencia es Elon Musk, propietario de Tesla –creadores del primer automóvil eléctrico viable para la producción–, que adquirió la empresa SolarCity. La transacción, valuada en 2,6 mil millones de dólares, se completó esta semana.
Las compañías demostraron hasta dónde llegan sus ambiciones: juntas lograron abastecer con energía solar a toda la isla de Ta'u, ubicada en el océano Pacífico, a poco más de 6.400 kilómetros de la costa oeste de los Estados Unidos.
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El video a continuación (en inglés) muestra imágenes de la isla que dispone ahora de un sistema "todo solar"
"Estamos haciendo historia", dice Keith Ahsoon, un residente de la isla, que también destacó que el proyecto "ayudará a reducir la huella de carbono en el mundo". Los habitantes de Ta'u sufren de primera mano los efectos del calentamiento global: la erosión en las playas y otros notables cambios son parte de la vida cotidiana en esa remota región del mundo.
De acuerdo con el blog de la compañía SolarCity, los 5.300 paneles solares provistos por ella -capaces de generar 1,4 megawatts- y las 60 baterías de la compañía Tesla -llamadas Powerpack- suministran cerca del 100 por ciento de los requerimientos energéticos de la isla. Antes del proyecto, la provisión energética de Ta'u requería más de mil litros de diésel diarios.
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Es que las inclemencias climáticas definen muchísimas cosas para la vida de los isleños. "Hubo épocas en las que no podíamos salir en bote de la isla durante dos meses", recuerda Ahsoon. Ellos dependen del bote para todo, incluso para importar el diésel que alimentaba los generadores eléctricos. "Cuando quedaba poco, intentábamos ahorrar utilizando electricidad sólo durante las mañanas y las tardes", evoca el residente.
Lo cierto es que la pequeña isla del Pacífico es un lugar ideal para probar los alcances de la tecnología. Tiene un clima casi perfecto, una superficie de 45 kilómetros cuadrados y poco más de 600 habitantes.
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El proyecto fue financiado por la Autoridad para el Desarrollo Económico de la Samoa Americana, la Agencia de Protección Ambiental y el Departamento de Interior. Fue implementado en el transcurso de un año y comenzó a operar esta semana.
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