En una alfombra roja donde el traje oscuro suele imponerse como uniforme, Alexander Skarsgård rompió, una vez más, el código masculino tradicional con una falda plisada de tartán y una remera con el rostro de Olivia Colman. El actor sueco presentó Wicker en Los Ángeles con un conjunto de la firma Chopova Lowena, que mezcló referencias punk, elementos del kilt escocés y un homenaje a su compañera de reparto.
Skarsgård llegó al evento con una prenda de manga larga ajustada, de tono oscuro, que llevaba en el pecho un retrato de Colman. La imagen aparecía dentro de un marco cuadrado decorado con apliques metálicos y pequeños detalles puntiagudos. La elección convirtió a la actriz británica en el centro visual del atuendo y sumó una referencia directa a la película que ambos protagonizan.
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El actor completó el conjunto con una falda midi de pliegues marcados y tartán en bloques de colores. La prenda combinó tonos verdes, rosas, violetas y oscuros, con una estructura que retomó la silueta del kilt, aunque con modificaciones en los textiles, los cierres y los accesorios. El resultado se alejó de la sastrería clásica que suele predominar en las premieres de Hollywood.
La remera con Olivia Colman fue el gesto central del look
La imagen estampada de Olivia Colman funcionó como un guiño a la relación profesional entre ambos intérpretes en Wicker. La camiseta fue diseñada especialmente para la ocasión y mostró un fotograma de la actriz dentro de la estética visual de la película.
La prenda remitió a las remeras tributo que tuvieron presencia en la moda de los años 90, aunque con una ejecución más elaborada. En lugar de una estampa plana, el retrato quedó rodeado por una aplicación que añadió textura y reforzó el contraste con el resto de la ropa.
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El homenaje a Colman trasladó la promoción de la película al vestuario de Skarsgård, sin recurrir a elementos gráficos convencionales de una campaña cinematográfica. La actriz interpreta a una pescadora aislada del pueblo, mientras que el sueco encarna a un hombre construido en mimbre.
El gesto también se vinculó con la tradición del method dressing, una práctica cada vez más frecuente en las premieres, donde los artistas incorporan referencias a sus personajes o a la estética de una producción. En este caso, Skarsgård eligió un recurso más personal: llevó la imagen de su coprotagonista sobre el pecho.
Una falda Chopova Lowena con tartán, hebillas y mosquetones
La otra pieza central del atuendo fue la falda de Chopova Lowena, una versión adaptada de la conocida Carabiner Skirt de la firma. El diseño incluyó pliegues, cuadros escoceses, paneles de colores contrastantes y herrajes metálicos que modificaron la lectura tradicional del kilt.
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El cinturón ancho de cuero negro definió la cintura y sostuvo la falda mediante hebillas, alfileres de gancho y mosquetones. Esos recursos remitieron a códigos de la moda punk y a prendas con apariencia de construcción expuesta. Los elementos metálicos no quedaron ocultos: formaron parte visible de la composición.
El tartán, los pliegues y los herrajes construyeron una reinterpretación del kilt escocés. La falda no replicó una pieza ceremonial, sino que tomó su forma como punto de partida para un diseño con referencias urbanas y alternativas.
Chopova Lowena se ha destacado por trabajar con prendas de inspiración folclórica, siluetas deportivas y detalles asociados a la indumentaria punk. La firma, fundada por Emma Chopova y Laura Lowena-Irons, suele utilizar mosquetones, cierres, textiles estampados y combinaciones de materiales en sus colecciones.
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En el caso de Skarsgård, la elección permitió que una pieza asociada con el vestuario femenino contemporáneo ingresara en una alfombra roja masculina sin atenuar sus rasgos originales. El actor no reemplazó la falda por una versión más sobria: mantuvo los cuadros, los pliegues y los accesorios industriales como parte del conjunto.
Los zapatos negros y las medias equilibraron el conjunto
Para la parte inferior, Skarsgård eligió medias negras a media pantorrilla y zapatos de cuero negro con cordones. El calzado, de estructura clásica, aportó un punto de sobriedad frente a la mezcla de colores y texturas de la falda.
La elección evitó sumar otra prenda llamativa y permitió concentrar la atención en el tartán y en la camiseta con la imagen de Colman. El look mantuvo así una base de tonos oscuros en el torso, el cinturón, las medias y los zapatos, mientras la falda aportó los contrastes de color.
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El actor llevó el cabello peinado hacia un costado y una barba corta. El arreglo personal fue simple, sin accesorios adicionales que compitieran con las prendas. La construcción visual del conjunto quedó concentrada en la falda, el cinturón y la remera intervenida.
Skarsgård ha mostrado en otras apariciones públicas una inclinación por modificar los códigos del vestuario de gala. Sus elecciones suelen incluir siluetas amplias, prendas de punto, estampas y combinaciones alejadas del esmoquin convencional. Para la premiere de Wicker, esa línea se expresó a través de una falda de tartán y una remera que convirtió a Olivia Colman en parte del estilismo.
La aparición en Los Ángeles también volvió a poner el foco en el trabajo de su estilista, Harry Lambert, conocido por colaborar con figuras como Harry Styles. La dupla ha apostado por looks que combinan sastrería, prendas de diseñadores emergentes y referencias a distintas subculturas de la moda.
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