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La noche libre de Aitana en Palermo: cena con amigos, el gesto con sus fans y la ausencia que llamó la atención

Antes de iniciar su trilogía en Buenos Aires, la artista española salió a comer con su equipo y recibió el amor de sus seguidores

La cantante eligió uno de los restaurantes más conocidos para su primera noche

Aitana aprovechó su única noche libre en Buenos Aires para cenar en uno de los restaurantes más reconocidos de la capital argentina, antes de arrancar con las tres fechas que tiene programadas en el Movistar Arena como parte de su “Cuarto Azul World Tour”. La cantante española aterrizó al mediodía de este martes procedente de Santiago de Chile, donde se había presentado días antes.

Sin compromisos artísticos hasta el miércoles, la artista eligió la noche del martes para visitar un icónico restaurante de parrilla ubicado en el barrio de Palermo. A algunos fans le sorprendió la ausencia de su novio, el streamer Plex, quien no viajó a la Argentina, pero sí se sumaron amigos que compartieron la velada con ella. A la salida del local, un grupo de seguidores la esperaba en la puerta, y el momento se transformó en un pequeño acontecimiento callejero mientras su equipo de seguridad monitoreaba cada uno de sus movimientos.

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Para la salida nocturna, Aitana optó por un extenso saco de piel sintética en tonos marrones y negros con textura estampada, que llevó sobre una camisa blanca de cuello clásico. Completó el look con un jean claro de tiro ancho y calzado oscuro. El detalle distintivo del conjunto fueron los puños del saco, rematados en piel sintética color rosa, que hacían juego con la cartera rosa tipo bolso de mano que llevó colgada del brazo durante todo el encuentro con sus seguidores.

Aitana se mostró a pura felicidad al encontrarse con sus fans
La cantante eligió uno de los restaurantes más conocidos para su primera noche

Las fotografías del encuentro muestran a Aitana rodeada de fans bajo el toldo a rayas del restaurante, sonriente y con los ojos cerrados en gestos espontáneos mientras posaba para selfies y abrazaba a quienes se acercaron a saludarla. La cantante también se detuvo a firmar autógrafos, escribiendo dedicatorias en un cuaderno de espiral y en postales que algunos seguidores le acercaron, entre ellas una fotografía de un recital. La escena se desarrolló bajo la vigilancia de dos hombres de seguridad vestidos de negro que la flanquearon en todo momento.

La gira, que ya acumuló 25 conciertos agotados y más de 350.000 entradas vendidas en su paso por España, desembarcó en Latinoamérica el 16 de octubre con un show en Bogotá que también colgó el cartel de localidades agotadas.

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En la ciudad porteña, la cantante de “Superestrella” tiene confirmadas tres funciones consecutivas: el 21, el 22 y el 23 de octubre. Las dos primeras agotaron sus entradas con anticipación, mientras que la tercera se habilitó como fecha adicional ante la alta demanda del público argentino.

Aitana llegó al país en el marco de la gira "Cuarto Azul Tour"
Para esta cena la española eligió un jean, camisa blanca y abrigo de piel

Su llegada al país se dio entre carteles escritos a mano, ramos de flores, cuadernos abiertos y decenas de teléfonos celulares con la cámara encendida. La escena aguardaba a Aitana en el sector de Arribos Internacionales de Ezeiza al mediodía del martes, donde un grupo nutrido de seguidores la esperaba desde temprano.

Con remera marrón sobre una musculosa de rayas finas, jeans oxford claro de tiro alto, cinturón negro, botas de cuero marrón y lentes de sol oscuros que no se quitó en ningún momento del trayecto por la terminal, la artista cruzó las puertas de arribos y frenó casi de inmediato. Un fanático le extendió la mano para saludarla y otros acercaron sus teléfonos a pocos centímetros de su rostro.

Una fanática le entregó un ramo de flores blancas y rosadas envuelto en papel negro con corazones dibujados, que la cantante sostuvo durante buena parte del recorrido hacia la salida junto a una bolsa de papel blanca que llevaba en la otra mano. Las fotografías del momento la mostraron sonriente, rodeada por decenas de personas que reían y conversaban con ella, mientras un fotógrafo con cámara profesional documentaba la escena desde un costado.

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