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OpenAI y Anthropic piden a Australia entrenar sus IA con contenido protegido bajo condiciones

El Gobierno australiano ya definió que implementará un conjunto amplio de normas sobre inteligencia artificial y centros de datos

Anthropic, empresa propietaria del chatbot Claude, presentó su postura ante una comisión parlamentaria. REUTERS/Dado Ruvic

OpenAI y Anthropic solicitaron formalmente al Gobierno de Australia que reconsidere su prohibición de utilizar contenido creativo del país para entrenar modelos de inteligencia artificial. Ambas compañías, en su mayoría domiciliadas en Estados Unidos, propusieron una exención limitada y condicionada que, según argumentaron, permitiría proteger los derechos de los artistas locales sin frenar la inversión extranjera en el sector.

La solicitud llega en un momento en que distintos países intentan equilibrar la regulación de la IA con el atractivo de las inversiones millonarias que el sector promete. Los economistas estiman que esos fondos podrían sumar cientos de miles de millones de dólares para fines de la década. Así lo dio a conocer Reuters.

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Qué piden OpenAI y Anthropic al gobierno australiano

Anthropic, empresa propietaria del chatbot Claude, presentó su postura ante una comisión parlamentaria que investiga las leyes que regulan la inteligencia artificial en el país. En esa instancia, reconoció que las excepciones amplias a los derechos de autor no cuentan con respaldo político suficiente.

OpenAI ofreció a los titulares de derechos la posibilidad de establecer acuerdos de colaboración. REUTERS/Carlos Barria

“Anthropic reconoce que las amplias excepciones a los derechos de autor... no han recibido un apoyo generalizado y han sido descartadas por el gobierno”, señaló la compañía en su presentación de septiembre.

Como alternativa, la empresa planteó un esquema distinto: una aprobación condicional y restringida que permita el entrenamiento de modelos bajo determinados requisitos. “Como alternativa, creemos que el gobierno podría permitir el entrenamiento de modelos de IA mediante una forma restringida de aprobación condicional”, agregó.

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Anthropic vinculó esa propuesta a compromisos concretos con la industria cultural local. Si Australia exigiera “inversiones u otras condiciones diseñadas para apoyar el futuro de los creadores y las iniciativas culturales australianas... estamos abiertos a considerar esas condiciones”, indicó la compañía.

OpenAI, creadora de ChatGPT, presentó un pedido en la misma línea, aunque con un enfoque distinto. La empresa solicitó “un marco de derechos de autor equilibrado que permita a los modelos aprender de la información disponible públicamente”, a la vez que ofreció a los titulares de derechos la posibilidad de establecer acuerdos de colaboración.

Anthropic es una empresa estadounidense de investigación y desarrollo de inteligencia artificial enfocada en la seguridad. REUTERS/Dado Ruvic

Inversión en infraestructura de datos como argumento central

Tanto OpenAI como Anthropic ligaron sus pedidos regulatorios a las inversiones en infraestructura que ya se desarrollan en territorio australiano. Ese argumento busca reforzar la idea de que una flexibilización normativa podría traducirse en beneficios económicos directos para el país.

En ese contexto, OpenAI firmó un acuerdo de compra con NextDC, desarrollador australiano de centros de datos que cotiza bajo el símbolo NXT.AX. El convenio se enmarca en la expansión de infraestructura que las grandes tecnológicas impulsan en distintas regiones para sostener el entrenamiento y la operación de sus modelos.

Restricciones vigentes sobre derechos de autor en Australia

El Gobierno australiano ya definió que implementará un conjunto amplio de normas sobre inteligencia artificial y centros de datos, con entrada en vigor prevista para el próximo año. Sin embargo, descartó de forma explícita una exención a las leyes de derechos de autor.

Los economistas estiman que esos fondos podrían sumar cientos de miles de millones de dólares para fines de la década. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esa decisión impide, en la práctica, que las empresas de IA realicen programas de entrenamiento con contenido protegido dentro del país. La medida responde a la resistencia de autores, editores y otros creadores, que se oponen a que sus obras se utilicen para entrenar modelos comerciales sin consentimiento ni compensación económica.

Ahora bien, los pedidos de OpenAI y Anthropic elevan la presión sobre el Gobierno australiano, que debe equilibrar los intereses de los desarrolladores de inteligencia artificial con los de la comunidad creativa local. El Comité Selecto Conjunto sobre Inteligencia Artificial, encargado de investigar el marco normativo, tiene previsto presentar su informe final en noviembre.

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