“Fue mi primera experiencia de estar en la salud y la enfermedad”: Bauti Mascia contó cómo acompañó a Denisse durante las internaciones y el impacto que tuvo en su relación

En Casino Deluxe, el exganador de Gran Hermano reveló cómo transitó el cuadro de salud de su novia, explicó por qué decidió correr la media maratón de Buenos Aires y habló de su deseo de formar una familia numerosa

“Para mí fue la primera experiencia de en la salud y la enfermedad”: Bauti Mascia contó cómo acompañó a Denisse durante sus internaciones y cómo la situación fortaleció su relación
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Antes del primer beso yo ya estaba enganchado”, contó Bautista Mascia al recordar el comienzo de su historia de amor con Denisse González, a quien conoció durante su participación en Gran Hermano. En Casino Deluxe, el ciclo de entrevistas de Infobae, explicó que el vínculo comenzó con una amistad dentro de la casa más famosa del país y rápidamente se transformó en una relación que continuó fuera del reality. “Fue cien por ciento emocional”, aseguró.

Mascia reconoció que al ingresar al programa tenía decidido no involucrarse sentimentalmente con nadie porque consideraba que podía perjudicarlo en el juego. Sin embargo, la conexión con Denisse surgió de manera natural. Después del primer beso, la relación avanzó rápidamente y, cuando ella dejó la casa, él permaneció seis meses más en competencia. “Fue un calvario”, recordó sobre el tiempo que estuvieron separados.

Con el paso del tiempo, la pareja consolidó su vínculo y atravesó distintas etapas hasta llegar a uno de sus momentos más difíciles. En el último mes, Denisse tuvo varias internaciones por un problema de plaquetas y Mascia la acompañó durante todo el proceso. “A ella es a la que pinchaban, pero nosotros estábamos par a par”, relató. Para él, la experiencia modificó la dinámica de la pareja y fortaleció la relación.

Bauti es un músico y cantante uruguayo que alcanzó gran popularidad en Argentina tras convertirse en el ganador de Gran Hermano 2023/24, pero su vínculo con la música comenzó mucho antes. Fue integrante y uno de los referentes de Toco Para Vos, banda de cumbia pop con la que alcanzó reconocimiento en Uruguay, Argentina y Chile, y luego inició su carrera como solista. Además de músico, practicó rugby y representó a Uruguay en categorías juveniles. En los últimos años continuó desarrollando su proyecto musical: en 2021 lanzó el álbum Estoy bien y en 2025 presentó El EP más triste; durante 2026 siguió estrenando canciones, entre ellas Quiero que sepas.

Casino Bautista Mascia
Bauti Mascia habló de su relación con Denisse, el difícil momento de salud que atravesaron y por qué siente que los hizo más fuertes (Maximiliano Luna)

— Bienvenido a Casino Deluxe. Esto es simple: cuanto más honesto seas, más dinero vas a ganar. Vos viniste a pedirme un millón de dólares y te lo tenés que ganar, animándote a atravesar todos estos juegos y respondiendo las preguntas que te voy a ir haciendo.

— Bueno, venga.

— Primero quisiera saber: ¿qué harías vos con un millón de dólares?

— Primero que nada la divido. No voy a tenerlo todo en un lugar. La invertiría. Si tengo un millón, cien mil los destinaría a meter unos viajes. Me gusta gastar en viajes. No tengo nada de valor en mi vida, nada material...

— ¿No te importa tanto?

— No me interesa tener bolsos, ropa súper cara, de valor. Sí me gusta la ropa linda, de calidad, pero no tengo nada que me robes en mi casa que diga: “Uy, no puedo creer lo que me robaron”, ¿me entendés?

— Y con respecto a la seguridad, a la tranquilidad de tener un departamento o una casa propia, un hogar, ¿eso te interpela o tampoco?

— Recontra sí. Dejaría algo para viajar. Después me compraría un par de casas o apartamentos en un lugar donde sepa que se van a revalorizar. No me gustaría hacer una inversión en un lugar que sé que está bueno y que después el día de mañana lo quiero vender y vale menos. Y que al mismo tiempo las pueda usar. Tampoco un lugar que sea horrible, que jamás iría, ¿entendés? Hay algo que también toda la vida anhelé, pero no tengo apuro, es tener mi casa, un lugar que me guste. Así que también compraría mi casita. Y después inversiones más aburridas con un retorno anual que tenga sentido.

— ¿Y dónde sentís que podrías perder un poco la cabeza con los gastos? ¿Hay algún punto de fuga que podría hacerte perder el control con tu dinero? ¿Los regalos tal vez?

— No soy de regalar cosas exorbitantes ni tampoco me gusta que me lo regalen a mí. Ni que me los hagan ni hacerlos. Podría hacerlos si veo que algo realmente vale la pena, pero sino no. Soy muy generoso en el sentido de que cualquier persona que venga y me diga: “Che, necesito esto”, alguien de corazón, de confianza, le doy todo. Mi peor gasto es el goteo. El gasto chiquito.

— Porque no lo mirás y se va acumulando.

— Claro. Yo tengo mi auto en Uruguay. Viví mucho tiempo allí, y ahora hace dos años y pico que vivo en Argentina. No me traje el auto porque no me gusta el tráfico. Me tomo todo el tiempo aplicaciones. Y por lo que más estoy agradecido en la vida es que como todos los días lo que quiero comer. Pero ese gasto no lo veo.

— No prestás atención, entrás y te comprás el queso que querés, lo que te guste...

— Sí, pero no voy y me compro un auto carísimo acá y lo tengo ahí o no compro o alquilo una cochera para tenerlo. Esos gastos que son como más grandes o significativos, no me gusta tenerlos.

—¿Es por una cuestión de no querer asumir riesgos, porque no confiás en que puedas llegar a organizarte bien con el dinero o simplemente te parece tonto?

— No lo necesito.

— Sos muy simple. Me gusta.

— Sí. ¿Para qué tendría un auto acá? ¿Para estar rezongando con el tráfico, con no encontrar lugar para estacionar o pagando una cochera? Tenerlo por tenerlo no me parece que tiene sentido. En Uruguay me encanta, pero porque vivo en un lugar donde tengo mis amigos a pocas cuadras, estaciono donde quiero. Si quiero irme para afuera, me voy en el auto, pero acá en Buenos Aires no le veo sentido.

— ¿Y Denisse te ha hecho algún regalo importante que digas: “Acá gastó”?

— Sabe que yo no pretendo nada de regalos. O sea, jamás voy a estar esperando que me regale algo loco. Sí me ha hecho regalos lindos, como el año pasado, por ejemplo, que organizó un viaje a Natal, nos fuimos a Brasil por mi cumpleaños. Estuvo bueno.

— ¿Fue sorpresa?

— Un poco sí, pero viste que hay un punto que ya no podés mantener la sorpresa porque...

— Necesitas datos.

— Claro, es tipo: “Che, ¿adónde me voy? ¿Qué llevo?“. Yo no me acuerdo qué le había regalado antes para su cumple, que es en noviembre también como el mío. Y después me dice: “Tengo un regalo”. Ahí le empecé a preguntar de todo y me dice: “Vos tenés que prepararte un bolso con traje de baño, musculosa y chancletas”. Y dije: “Bueno, va a ser a la playa”, porque a esquiar de chancleta no me voy a ir. Y dos días antes me hizo como un jueguito del ahorcado.

— ¿Para que adivinaras el destino?

— Claro. Yo iba tirando letras y no pegaba ni una, ¿sabés? Y el bicho ya estaba re ahorcado porque le había errado 25.000 veces. Y bueno, era Natal. De hecho yo no sabía bien que era. Lo había escuchado, pero no sabía mucho. En fin, me organizó ese viaje, se encargó de todo y fue espectacular. Estuvimos cinco días en Natal, con sol, en un all inclusive. Estuvo muy bueno.

Casino Bautista Mascia
¿Para qué quiere un millón de dólares el exganador de Gran Hermano? (Maximiliano Luna)

Por plata o por nada

— Vamos con el segundo juego y la primera pregunta dice: ¿qué lugar ocupa tu familia en tu vida?

— Y top.

— Tu familia, ¿que está compuesta por...?

— Crecí con mi mamá, mi papá y mis cuatro hermanos. Cuando yo tenía 12 años murió mi papá, se enfermó, así que crecí más que nada con mi mamá y mis hermanos. Después tengo como cinco tíos, tengo 25 primos, somos una familia muy grande.

— ¿Son todos unidos?

— Somos muy unidos, sí.

— ¿Uno de esos tíos es sobreviviente de la tragedia de los Andes?

— Sí, Gustavo. Es el padre de mis primos, Gustavo Zerbino, es parte de la familia. Él se divorció de la hermana de mi madre hace un tiempo. Pero es muy particular la familia, porque más allá de eso sigue siendo muy unida y pasamos Navidad todos juntos y seguimos haciendo comidas aunque haya divorcios, lo que sea. Es muy unida la familia. Hay mucha gente muy interesante en la familia, la verdad. Cuando te pasan cosas graves cuando sos más chico, uno no toma mucha dimensión de cómo está pasando la gente alrededor. Por ahí mi vieja siempre se mostró muy fuerte con todo el proceso ese. Y hubo mucha contención familiar, mucha ayuda en un montón de cosas. Siempre mis tíos me daban una mano con algo, amigos de la familia. Nosotros somos cuatro hermanos y éramos todos relativamente chicos, entre 9 y 13 años. Entonces, siento que en esos casos tener una familia grande es lindo porque hay apoyo. Y siempre están esos códigos de familia tana, de que la familia va primero y es muy lindo.

— ¿Te acordás cómo vivieron en tu familia el momento en el que a tu tío le pasó lo que le pasó?

— Yo en realidad no existía. Fue hace mucho tiempo. De hecho, él se casó con la hermana de mi madre, mi tía. Es mi tío, pero no el de sangre, ¿me explico? Pero él iba al mismo colegio al que fui yo años después. Entonces, es una historia que siempre me tocó muy de cerca. Crecí con eso con mucha naturalidad.

— Y en el colegio, por ejemplo, ¿te han preguntado? Porque es un tema que llama mucho la atención porque es impresionante lo que vivieron.

— Sí. El tema es que Gustavo conoció a mi tía y tuvo a mis primos más adelante. Pero sí, desde que yo nací es una historia que la tengo súper naturalizada. Mis primos son como mis hermanos. Son mis primos más cercanos. Entonces siempre, desde que tengo memoria está presente la historia. No es que un día me contaron de la situación, yo crecí con eso. Es parte de una historia familiar. Con Gustavo, de hecho, hemos ido al lugar del accidente, hicimos ese viaje hasta la montaña.

— ¿Y por qué lo hicieron?

— Porque él tiene una conexión muy fuerte con eso, es como un lugar donde estaban sus amigos.

— Lo conecta.

— Claro, para mis primos también es muy importante. Entonces siempre esa historia es de común interés entre todos nosotros. Y bueno, una vez me dijeron: “Queremos invitarte a hacer esta expedición”. La historia la conozco de toda la vida. Siempre que tengo la oportunidad de preguntarle a Gus lo que sea, lo hago. Y pasamos de escuchar toda la historia a llegar al lugar mismo donde pasó el accidente. Es impresionante realmente.

— ¿Cómo fue esa travesía? ¿Quiénes estaban?

— Estaba Gustavo, sus hijos y algunos amigos de la familia. Y después habían una persona de la Nación creo que era. Entrevistadores y algunos locales. Era como una excursión chica. Éramos 12 personas, ponele. En la cordillera de los Andes, al pie de la montaña, en Mendoza. Vos salís de ahí y hacés un recorrido de dos días, frenás en la mitad en la montaña, dormís en un campamento y después seguís al lugar. No me acuerdo exactamente cuántos metros son, pero llegas al lugar del accidente y realmente es impresionante porque vos lo ves y decís: no puedo creer que sobrevivieron. De hecho, todavía hay partes del avión ahí tiradas.

— ¿No lo logró tapar la montaña?

— Lo tapa la montaña y después vuelve a aparecer. Pero para ellos es súper importante porque es un lugar donde conectan de vuelta con ese momento. La historia es impresionante. De hecho, cuando yo estoy en Gran Hermano salió la película La sociedad de la nieve. Yo sabía que se estaba haciendo porque me habían contado. Y después lo primero que hice cuando salí de Gran Hermano fue verla. Y fue muy loco porque todo lo que había escuchado toda la vida, de repente lo vi en televisión.

— ¿Cuántos años tenías cuando hiciste esta excursión?

— Tenía 25, 26 años. Fui de grande. Es algo que nos interpela mucho en la familia. Es una historia de inspiración total frente a la adversidad y un montón de cosas que uno aprende.

— Sí, de resiliencia.

— Y si te metés a investigar, a conocerla, realmente es admirable. Estoy muy acostumbrado porque es mi tío, son mis primos. Pero cuando logro salir un poco afuera de la familia veo que es un punto muy interesante y que me parece perfecto que la gente lo conozca y lo admire con el respeto debido, ¿no?

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“Me re imagino el día de mañana con hijos”: Bauti expresó de su deseo de ser padre en el futuro y de formar una familia numerosa. (Maximiliano Luna)

Su relación con Denisse dentro de la casa de Gran Hermano

— ¿Desde el primer beso con Denise ya sabías que vos te ibas a enganchar?

— Antes del primer beso yo ya estaba enganchado. No es que me di el primer beso y después me enganché. Nosotros en realidad entramos a la casa y teníamos como un grupo donde habíamos pegado buena onda entre los chicos y empezamos a hacer una amistad que estaba buena. Y ahí todo lo que florece es muy fuerte.

— Muchas veces pasa eso en la casa de Gran Hermano, por convivir durante tanto tiempo, no salir y estar ahí 24/7. ¿O sentís que tiene que ver con encontrar un refugio en una situación que puede generar la sensación de no tener un ancla?

— Y la verdad que siempre tuve ganas de juntarme con algún productor de un Gran Hermano. Porque hay mucho detrás del juego, mucho psicológico y de estudio, ¿viste? De prueba y error desde que se hizo la primera versión, que creo que es holandés el programa. Y ya está muy estudiado de qué le pasa a cada participante en los distintos periodos a medida que va pasando el programa. Yo creo que hay algo, por lo menos en mi experiencia, que el mundo se reduce muy a eso. A mí me empezó a pasar de que ya no pensaba en el afuera, soñaba solo con gente de la casa, situaciones dentro de la casa, como que de alguna manera tu cabeza empieza a pensar que ese es el universo. Pasa mucho que ya no es que hay un montón de oportunidades afuera o lo que sea que te distrae. Uno está muy presente, no tenés celulares, no tenés nada que te distraiga. Y ves muy bien a todos los participantes y si tenés algo de chispa, de una conexión con alguien. eso se va incrementando día a día y va a empezar a crecer mucho más rápido a que si estuvieras en la sociedad, que estamos todos así mirando para todos lados todo el tiempo. Hubo esa conexión real con Den desde cuando éramos amigos y empezó como a escalar demasiado rápido.

— ¿Vos percibías que ella también te estaba mirando de otra manera?

— Con el diario del lunes supe que en realidad sí. Porque las mujeres son mucho más vivas que los hombres. Nosotros somos mucho más bolud*s en ese sentido. Y ella después me dijo que estaba haciendo como una jugada y estaba moviendo todo lo de alrededor para que de alguna manera yo me empiece a enganchar con ella. Le contaba a los chicos que yo le gustaba un poco y ellos en una actividad hicieron que nos juntemos. Y a mí naturalmente me gustaba. Entonces fue como que ella ya me había visto algo. Y empezó a hacer su jugada para ver cómo era el acercamiento. Dio la casualidad, o llámale como quieras, que también me gustaba. Entonces no hubo nada forzado. De hecho, una de las anclas que yo quería tener dentro del programa era no engancharme sentimentalmente con nadie. Por un tema de juego y de que no iba a eso. No me interesaba.

— ¿Y vos sos muy emocional, sos sentimental?

— Sí, me manejo mucho por las emociones, por lo que siento. Es muy difícil que haga cosas que no quiero. Y cuando algo me tira, me tira. De hecho, si lo vemos del punto de vista racional, ahora hay por ahí un poco una cultura de que garpa el shippeo, de que las parejas garpan. Entonces siento que hoy por ahí decís: sería inteligente engancharte con alguien adentro de la casa puede garpar. Pero en su momento para mí no era así. Y se dio natural. De hecho, sentía que engancharme con alguien dentro de la casa me podía jugar en contra en un montón de cosas. Así que fue cien por ciento emocional.

— ¿Sentís que te sirvió en la casa o no?

— No lo sé, como que todo eso lo empecé a ver cuando salí, ¿viste? Cuando salí vi que había así un montón de gente a la que le gustaba la pareja. Pero jamás utilicé ningún recurso para avanzar en el juego que involucrara a Denu. De hecho, ella se fue al mes y yo estuve seis meses más ahí adentro.

— ¿Cómo fue ese primer beso que recordábamos recién?

— Estábamos durmiendo en un cuarto y yo siempre fui muy pudoroso con las cámaras, hoy en día un poco menos. Pero todo lo que es beso, conversaciones privadas, todo eso siempre me pareció algo de privacidad.

— Te costaba estar ahí en frente de todas las cámaras.

— Totalmente. Aunque sea un pico, ¿entendés? Y no porque no quiera, sino porque no me gusta exponer la intimidad. Estábamos ahí durmiendo la siesta y no sé, fue como que naturalmente ya estábamos muy cerca, a mí me gustaba y yo sentía que a ella también. Fue un beso y fue como: bueno, okey, empezó otra cosa acá. Después todo fue escalando y en el programa organizan un casamiento ya al final de la temporada. Apenas salgo me fui a vivir a la casa donde ella vivía cuando era estudiante. A los tres meses alquilar un nuevo apartamento y así...

— ¿Y cómo fue ese tiempo que no la viste en la casa?

— Fue un calvario.

— ¿La extrañaste realmente?

— Sí, la extrañé mucho.

— ¿Y ella qué te cuenta? ¿Te veía por la tele todo el tiempo? ¿Qué hacía?

— Ella aparecía en la tele y mandaba un saludo, porque no podía decir mucho, no podía decir: “Te estoy viendo”. Porque no podés contar mucho. No podés decir: “Che, te estoy viendo todos los días en mi casa, venís bien”. No podés hablar o dar información de la afuera. Hoy está un poco más dibujado, pero en nuestra edición fue muy a rajatabla. Y cuando vuelve a entrar para el casamiento puntualmente, que estuvo increíble, fue como volver a ver a alguien que se había desaparecido de mi vida y la tenía muy presente en mi cabeza. Ahí me dijo: “Cada vez que me nombrás, yo te veo”. Como diciéndome: “Te estoy viendo y sé que pensás en mí y sé que hablá de mí, quedate tranquilo”. Porque son muchas personas en una casa y se empiezan a ir y es como que en tu cabeza, en ese universo, se van, es como que desaparecen. No sabés qué están haciendo afuera, si piensan en vos... Y tenés que seguir. No sabía qué está pasando afuera, pero yo la extrañaba mucho. Capaz que salía y ella estaba de novia, ¿entendés?

— Claro. Es un mundo aparte.

— Que ha pasado alguna vez. En la casa de repente tal está con tal y después salen y pasan otras cosas afuera. Cuando salís no entendés nada. “Si estos estaban juntos”. O el miedo a que te digan: “Che, era juego, ni idea”.

— Pueden suceder múltiples cosas porque es una situación muy rara.

— Sí.

Casino Bautista Mascia
El artista recordó su infancia, destacó la unidad de su familia y rememoró su expedición al lugar de la tragedia de los Andes. (Maximiliano Luna)

— Ella está o estuvo atravesando una situación de salud. Sin ponerte en un lugar incómodo, quiero saber cómo está, si se puede saber.

— Obvio. Este último mes fue muy loco. Estuvimos dos semanas internados probando medicamentos. Al final hay uno medio que funcionó un toque. Salimos del hospital, nos volvemos para casa, estuvimos una semana, le volvieron a bajar las plaquetas, un problema de plaquetas el que tiene ella. Estuvimos internados una semana más y ahora salimos hace una semanita y media, dos, y por suerte está con un tratamiento y está estable. La idea es que se mantenga así.

— Me da mucha ternura como hablás en plural: “Estuvimos, tomamos los medicamentos”.

— Sí, ya sé (risas).

— Me parece muy tierno porque habla del compromiso que tenés de acompañarla. ¿Es verdad que hace poco corriste una carrera y lo hice por ella?

— Sí. Yo quería correr esa media maratón, la de Buenos Aires. Y no llegaba porque estábamos en el hospital, en internación. Y el día antes de la carrera, le dan el alta a Denu y yo había entrenado poco en la realidad, de hecho un poco me criticaron por esa cuestión. Pero yo tenía esa energía acumulada. No sé bien cómo explicarlo, porque era como correr por la situación, seguir adelante, sacar fuerzas. Era como un desahogo también. Involucraba un montón de cosas. Y en la carrera había un cartel que decía: ¿Por quién corriste hoy? Nosotros veníamos con esa lucha con Denu y hablo en plural porque lo vivimos juntos. O sea, a ella es a la que la pinchaban, pero nosotros estábamos par a par. Y fue como un lugar de desahogo en el que dije que lo hacía por ella y el video apareció en todos lados. De hecho fue un viaje de ida porque seguí corriendo y ahora voy a correr una maratón la semana que viene. Es una locura.

— Ya te enganchaste.

— Me re enganché.

— ¿Y qué sentís que cambió? Porque me imagino que debe haber generado alguna alquimia, un cambio en la relación, todo lo que vivieron con su tema de salud.

— Para mí todas esas cosas de alguna manera son como pequeños lazos que vas creando y son lindos. Para mí fue la primera experiencia de “en la salud y la enfermedad”. Porque nunca me había pasado de estar en pareja y que de repente del otro lado haya un mes de complejidad de salud y de estar ahí sufriendo por el otro y con el otro, ¿viste? Aparte hay un montón de cosas de la dinámica de la pareja que en ese tiempo cambia. La intimidad, los planes que hacés, el trabajo, todo. Entonces creo que fue ver la relación en los momentos donde no todo está tan bien.

— Sentir esa conexión que los hace crecer.

— Sí. Para mí fortalece.

— ¿Estás como para que se recupere y proponerle casamiento? ¿Qué pensás sobre eso?

— ¡Esa pregunta te la tiraron! No me mientas. Admitílo en cámara (risas).

— Pero más allá de esto, ¿qué pensás sobre el casamiento en sí? ¿Te darían ganas cuando estás sintiendo un amor tan lindo?

— En general, la idea del casamiento a mí me gusta. También vengo de una familia más tradicional donde el casamiento siempre fue parte. Pero honestamente no es algo que lo tengo presente o lo pienso hoy.

— Son jóvenes, también. Aunque yo te digo, me casé a los 22 igual. Después me divorcié, pero cuando lo sentís...

— ¿Y hasta qué estuviste casada?

— Hasta los 37.

— ¿Y volverías a casar?

— No me entrevistes vos a mí, chiquito (risas).

— Pero me intriga...

— No, no me volví a casar. La parte romántica de la celebración de un ritual me parece súper lindo cuando vos sentís algo por alguien. El tema de lo legal y el papel y demás, después de haberlo pasado...

— Es un bole.

— Entiendo que tiene una connotación importante y un compromiso: estamos compartiendo derechos y responsabilidades, y si decidís asumirlos juntos es porque realmente estás adentro. Pero si sale mal, se resuelve. Tampoco es tan grave.

— Para mí tiene algo lindo que es literalmente el compromiso. Y también sabés que es algo más como complejo y decís: “¿Che, nos vamos a meter en esta? Cuando todo no esté tan bien, la vamos a tener que remar”. Y las responsabilidades legales también hay que asumirlas. Es algo que lo tenés que tomar con seriedad y el casamiento un poco hace eso, le pone un sello más de seriedad al compromiso. Está bueno.

— Entonces, ¿estarías como para casarte con Denisse?

— Vuelvo a lo mismo. No es algo que hoy lo piense. El casamiento en general sí me gusta, en las parejas me gusta y creo que está bueno, pero qué sé yo. Tiempo al tiempo y cada cosa en su momento.

— ¿Te imaginás algún día criando chiquilines?

— Recontra, sí.

— ¿Teniendo una familia numerosa?

— Sí, me gusta la familia grande porque crecí en una. También lo que conozco de mis primos, mi tía, todos tienen dos o tres hijos, por lo menos. En mi familia somos cuatro hermanos y crecí mucho con eso y me gusta. Me re imagino el día de mañana con hijos, me gustaría tenerlos. De hecho, ahora nació hace unos días mi primer sobrina, mi hermana tuvo una hija, Luz, y ya lo pienso e inconscientemente me la imagino como la más grande de las primas. Siento que mis hermanos van a tener varios hijos, y si Dios quiere, yo también y me gusta visualizar una familia grande. Me gustaría. Y es lindo, siento que suma por todos lados. Me crie con eso, sé lo que es ser chico y tener un primo con el que jugar, un hermano con el quien discutir. Alguien con hablar las cosas. Quieras o no, a medida que voy creciendo pienso qué raro hubiese sido crecer como más solo. Hay muchas familias que son así. Hijo único, pocos primos, hay como un poco más de soledad en eso, ¿viste? No lo viví, pero hablándolo con amigos hoy en día sé que hay realidades muy distintas. Y si el día de mañana soy padre, me gustaría que sea una familia numerosa donde nos podamos apoyar en un montón de cosas.

Ping pong

— ¿Argentina o Uruguay?

— Uf. Qué mala que sos. Bueno, Uruguay.

— ¿El río o el mar?

— El mar.

— ¿Gran Hermano o la música?

— La música.

— ¿Estar en pareja o soltero?

— En pareja.

— ¿Vivir la vida lento, pero con recompensa o vivir la vida rápido con mucha emoción?

— Me gusta la intensidad. Me gusta pensar siempre qué pasa si me muero mañana. ¿Me queda mucho de lo que pude haber hecho? Y yo siento que me faltan un montón de cosas por vivir, pero si me muero mañana, me muero tranquilo.

— Que la venga con tuti, intensa. Dure lo que dure. Si dura poco, dura poco.

— Que venga intensa. Dure lo que dure. Una vida intensa.

Yo nunca, nunca

— Yo nunca, nunca me quedé dormido en mi primera cita con Denisse.

— ¿Qué?, ¿Quién te la sopló esa? Sí. Me pasó. Pero está justificado porque me tomé una copa de vino y yo hacía siete meses no tomaba alcohol. O sea... Había tomado una lata en los fines de semana así de cerveza. Me tomé dos copas de vino y mi cuerpo se desvaneció.

— ¿Llegaste por lo menos a la casa?

— Llegué a la casa. Hicimos un juego divertido que fue conocernos afuera. Nos veníamos conociendo hace unos meses ya, pero empezamos a hacer como una lista de preguntas: ¿cuál es tu comida favorita? ¿Te gustan los perros? Tu color favorito. Todas cosas que uno va conociendo de a poco, pero en el contexto de Gran Hermano no sucede. Y mientras me iba tomando un vinito re tranqui. Hoy creo que puedo aguantar un poco más. Pero en ese momento después de la segunda copa como que se empezó a apagar la tele. Y cuando quise acostarme a ver algo, me desmayé.

— ¿Y ella se mató de risa?

— Ella entendió. Quería ver una serie y me dormí con toda la computadora arriba, así como tipo totalmente quedado. Horrible (risas). Pero me entendió. No fue queriendo.

— Te ganaste todo tu millón. Tenés que estar muy contento.

— Lo voy a compartir con Den. No sé si todo, pero un poco (risas).

— Podés hacerle un viaje sorpresa como para devolverle lo que ella hizo.

— Guardo las 100 luquitas para eso.

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