El sorpresivo lanzamiento presidencial de Hernán Lacunza, exministro de Hacienda durante la gestión de Mauricio Macri, parece no haber tenido impacto en los planes electorales del Gobierno, que sostiene que ese movimiento responde a una decisión del PRO para mejorar las condiciones de negociación por el futuro de la Ciudad de Buenos Aires.
“Es Macri intentando condicionar el acuerdo con La Libertad Avanza. Es un elemento de negociación, y está pensando con la idea de infligir daño”, precisó a Infobae una fuente de la administración libertaria.
Si bien en Casa Rosada sostienen que el economista no tiene el nivel de reconocimiento suficiente para competir en la elección, advierten que podría restarle votos al oficialismo. “Si midiese cinco puntos, son cinco puntos que te recortan a vos porque disputa tu electorado”, plantearon desde el oficialismo.
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Algo similar entienden en un sector del PRO que se referencia en Mauricio Macri, y que apuesta a seducir a una porción del electorado que, sostienen, hoy está vacante, desencantados con la administración libertaria. Sin embargo, en las filas amarillas hay quienes se diferencian de esa visión y califican de “payasada” el movimiento que involucra a Lacunza . “No está afiliado y no hace política”, sostuvo un dirigente.
En la Casa Rosada también buscan minimizar el impacto de la postulación. “Lacunza es el vicepresidente de Racing y no lo conocen ni los propios hinchas”, se expidió un funcionario con despacho en Balcarce 50, en un intento por desestimar la candidatura.
Más allá de las críticas públicas, en La Libertad Avanza saben que necesitan de la mayor cantidad de acuerdos para asegurar la reelección de Javier Milei en 2027, por lo que admiten que la conversación con el PRO deberá darse más temprano que tarde.
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El escenario cambia en función del distrito del que se trate. Si bien todos los caminos conducen a un acuerdo entre los espacios en la provincia de Buenos Aires, como ocurrió en 2025, se complejizan en CABA. Frente a ese panorama, algunos alfiles violetas consideran que el mejor interlocutor para iniciar las conversaciones preliminares es Mauricio Macri, el líder del partido.
Sin embargo, otras voces analizan la posibilidad de evitar inmiscuirse en las tensiones que atraviesan al PRO y esperar a que los primos Mauricio y Jorge Macri, en tensión desde hace meses, resuelvan sus diferencias internas antes de sentarse a negociar. “Es un problema de ellos, pero uno no sabe con quién tiene que hablar”, plantearon desde La Libertad Avanza.
Esa incertidumbre también se refleja en el vínculo que Milei mantiene con los principales referentes del PRO. Por un lado, parece haber recuperado cercanía con Jorge, con el que compartió el palco de La Rural hace algunos días, y por el otro, mantiene la distancia con Mauricio, aunque en las últimas horas negó estar enojado.
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“Sigo teniendo un gran afecto. Tengo un gran agradecimiento porque él nos ha dado un apoyo muy importante”, planteó esta semana el mandatario, al tiempo que admitió que no tendría “ningún problema” en volver a recibirlo en la Quinta de Olivos.
En paralelo, desde el oficialismo, algunos dirigentes mantienen abierta la posibilidad de competir sin acuerdos en la Ciudad. La jefa de bloque libertaria en la Legislatura porteña, la karinista Pilar Ramírez, habló de la posibilidad de competir con candidato propio por la Ciudad de Buenos Aires. “No vamos a hablar de una alianza cuando todavía falta un montón, porque ni siquiera sabemos si vamos a compartir o no el proyecto de ciudad que nosotros tenemos”, sostuvo en una entrevista para Radio La Red.
Incluso, la senadora Patricia Bullrich se mostró optimista ante la posibilidad de competir por la Jefatura de Gobierno porteño, casi en un desafío indirecto al actual alcalde, quien anticipó que aspira a otros cuatro años al frente de la gestión. “Yo puedo ser candidata y me tengo una fe bárbara“, sostuvo en declaraciones a TN.
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En paralelo, mientras los libertarios interpretan la postulación de Lacunza como una jugada del PRO para fortalecer una eventual negociación, puertas adentro evitan clausurar cualquier puente con el macrismo. La Ciudad aparece como el distrito más complejo para sellar un acuerdo, pero también como uno de los pocos en los que una negociación frustrada podría fragmentar un electorado que ambos espacios disputan de cara a 2027.