Más de 26.400 delitos informáticos contra el patrimonio fueron registrados en Perú entre enero y septiembre de 2026, según datos oficiales. En ese escenario, la suplantación de identidad en WhatsApp figura entre las modalidades que afectan a usuarios a través del robo de códigos de verificación, mensajes falsos y accesos que quedan abiertos en dispositivos ajenos.
Una víctima relató a Latina Noticias que recibió un código y lo ingresó en la aplicación. “Entré a los cuatro códigos y me hackearon mi WhatsApp”, contó. Tras ello, ya no pudo acceder a su cuenta y algunas personas de su entorno recibieron pedidos de dinero a su nombre.
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“Le dijeron que si le puede depositar cien soles al Yape”, relató la usuaria sobre los mensajes que recibieron sus conocidos luego de que los delincuentes tomaran el control de su cuenta.
El código de verificación
El mecanismo descrito por especialistas parte de la obtención de los códigos de verificación de WhatsApp. Con esa información, los ciberdelincuentes pueden instalar la aplicación vinculada al número de la víctima en otro dispositivo.
“Obtienen los códigos de verificación de WhatsApp y el ciberdelincuente logra instalar el aplicativo en otro dispositivo”, explicó una especialista. A partir de ese acceso, los responsables descargan las conversaciones y se comunican con familiares o amigos de la persona afectada para solicitar préstamos o transferencias por Yape.
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La víctima puede perder el acceso a su cuenta sin advertir de inmediato que la información de sus chats quedó expuesta. Los mensajes enviados desde el perfil suplantado pueden parecer auténticos para quienes conocen al titular de la línea, debido a que provienen del mismo número que usan habitualmente.
Las denuncias por suplantación de identidad en la aplicación de mensajería aumentaron 30 % en los últimos meses, de acuerdo con el informe difundido por el medio. El uso cotidiano de la plataforma, tanto para conversaciones personales como para gestiones laborales y familiares, amplía el alcance de este tipo de engaños.
Los mensajes falsos
Una de las vías que utilizan los delincuentes son los mensajes de texto que aparentan provenir de una central de seguridad. El contenido busca generar urgencia al advertir sobre un supuesto ingreso no autorizado a la cuenta.
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El mensaje citado en el informe señala: “Hola, desde nuestra central detectamos un acceso indebido a tu cuenta desde otro dispositivo. Te acabamos de enviar un código de seis dígitos por tu seguridad. Proporciona ese código para dar solución al inconveniente”.
La advertencia parece plantear una medida de protección, pero el código solicitado puede permitir que terceros registren la cuenta de la víctima en otro celular. El reporte remarca que ninguna persona debe compartir esa clave, ya sea por WhatsApp, por mensaje de texto o durante una llamada telefónica.
El PIN o código de verificación en dos pasos es una herramienta que el usuario puede activar desde el menú principal de WhatsApp. Ese recurso añade una capa de seguridad a la cuenta, aunque los delincuentes recurren a otras estrategias para intentar obtener la información necesaria para suplantar identidades.
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Fraude y suplantación
El Ministerio Público registró que el fraude informático y la suplantación de identidad representaron más del 92% de las denuncias por delitos informáticos en 2026. Esas modalidades incluyen casos en los que los delincuentes acceden a cuentas personales y aprovechan la identidad digital de las víctimas para pedir dinero a sus contactos.
El informe también advierte sobre los riesgos de mantener abiertas las cuentas de redes sociales o aplicaciones de mensajería en computadoras de uso público. Las cabinas de internet y las laptops que pertenecen a otras personas pueden conservar sesiones activas si el usuario no las cierra al terminar.
Una persona entrevistada por el medio explicó que el cierre de sesión resulta necesario cada vez que se habilita WhatsApp en una computadora. “Cada vez que activamos WhatsApp por la computadora, en sí hay que cerrarlo”, indicó.
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La recomendación también alcanza a los hogares donde varias personas pueden acceder a un mismo equipo. El acceso a sesiones abiertas deja expuestas las conversaciones, los contactos y otros datos vinculados con la cuenta.
No compartir códigos ni datos
La regla central para evitar este tipo de fraude es no entregar códigos de verificación ni información confidencial a terceros. La recomendación incluye los datos asociados a cuentas bancarias, como el número de tarjeta, el código CVV y el token.
“Como regla, no se debe compartir por ningún medio, tanto de WhatsApp o llamada telefónica, el código de verificación y otros datos confidenciales”, señaló la especialista consultada en el informe.
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Las opciones de seguridad disponibles en el menú principal de WhatsApp permiten activar mecanismos de protección para la cuenta. El cuidado de esos datos busca impedir que terceros se apropien de una identidad digital y contacten a familiares, amistades o conocidos con solicitudes de dinero.
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