Dos figuras inconfundibles irrumpieron en el paisaje de las mesas de sufragio de la Universidad Ricardo Palma durante las Elecciones Regionales y Municipales 2026: un Batman de traje oscuro y una Harley Quinn de colores estridentes llegaron a ejercer su derecho al voto y, de paso, protagonizaron uno de los momentos más comentados de la jornada.
Su presencia no pasó inadvertida. Familias enteras, niños y transeúntes se acercaron a mirarlos, fotografiarlos y, en más de un caso, pedirles que posaran junto a ellos. Un padre con camiseta de Alianza Lima y su hijo pequeño no pudieron resistirse y se sumaron al improvisado encuentro.
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El caballero de la noche y la arlequín reformada atendieron a todos con la misma disposición con la que, minutos después, ingresarían a cumplir con su obligación ciudadana.
La historia detrás de los disfraces
El hombre detrás de la máscara de Batman reveló que su nombre artístico es Red y que lleva seis años inmerso en el mundo del cosplay. Lejos de haber comenzado con el Caballero Oscuro, su primer personaje fue un Power Ranger. Desde entonces, ha dado vida a más de veinte figuras distintas —entre ellas Spiderman y el lobo— antes de quedarse con Batman como su alter ego definitivo. La razón, explicó, es tan sencilla como contundente: “El más serio, el más serio, puedo ser yo mismo”.
Su compañera, caracterizada como Harley Quinn, aportó el contrapunto con humor. Consultada sobre si seguía siendo la villana de siempre, respondió sin dudar: “Soy una Harley Quinn algo reformada, porque estoy con Batman”. Y agregó, entre risas del periodista de América que los entrevistó en el lugar: “Estoy cumpliendo con el servicio comunitario. Además, quiero el bien de esta ciudad”. La química entre ambos personajes fue evidente a lo largo de toda la conversación. Cuando le preguntaron si Batman era igual de serio en la vida cotidiana, ella lo desmintió de inmediato: “No, completamente no. Por eso Harley Quinn se siente un poco de atención a Batman”.
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El calor del mediodía también fue tema. Con un traje que cubre el cuerpo de pies a cabeza, Red admitió que las altas temperaturas son parte del oficio: “Ya de ser cosplay, ya te acostumbras”. El periodista lo resumió con una frase: “Sangre fría también”. Batman asintió sin abandonar el personaje.
El llamado a las urnas
En un momento de la entrevista, el periodista de América señaló que varias mesas de votación permanecían con escasa concurrencia y que muchos ciudadanos postergaban su turno para el final del día. Red, sin salir del personaje, lanzó un mensaje directo a quienes todavía dudaban: “Que se apuren, que no esperen última hora, porque si no, después no los quiero ver corriendo. Para no perder el voto”. Y añadió con pragmatismo: “Mientras más rápido, mejor, así tienen más tiempo libre”.
La convocatoria al voto temprano fue uno de los ejes de su participación pública en la jornada. Antes de ingresar al centro de sufragio, ambos cosplayers se detuvieron a atender al equipo de prensa y aprovecharon el micrófono para dirigirse a la ciudadanía. El tono fue desenfadado, pero el mensaje fue claro.
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Qué cambiaría cada uno de Lima
La conversación derivó hacia los problemas de la capital. El periodista planteó la comparación inevitable: Lima, con sus índices de inseguridad, se parece cada vez más a Ciudad Gótica. Una voz entre los presentes completó la idea: “O peor”. Batman no esquivó la pregunta. “Tiene que haber leyes más drásticas”, afirmó. Cuando le pidieron precisar qué haría exactamente, optó por la reserva: “No lo voy a decir acá”. El periodista tomó el relevo con ironía: “Si lo dice en señal abierta, hasta a nosotros nos bajan la señal”.
Harley Quinn, en cambio, fue más explícita sobre su agenda: “Que la cultura y la educación sea primordial en todos lados y que haya muchas más oportunidades, independientemente de la edad”. Sobre qué hacer con los delincuentes, prefirió no meterse en terreno ajeno: “Eso se lo dejo a libre albedrío de Batman”. El Caballero Oscuro cerró el intercambio con una sentencia que arrancó carcajadas: “A Puno los mando, a Puno”.
Con esa última declaración, los dos personajes pusieron fin a la entrevista y se dirigieron a las mesas de votación. La Universidad Ricardo Palma los vio llegar como figuras de ficción y los vio partir como ciudadanos que cumplieron con su deber.
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