Los especialistas del Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN) de San Borja lograron salvar a un bebé de 1 año y 4 meses que fue trasladado desde Puerto Maldonado, Madre de Dios, luego de ingerir accidentalmente una espina de pescado. El cuerpo extraño comprometió su vía respiratoria y desencadenó una emergencia que incluyó un paro cardiaco, lesiones internas y dificultades severas para respirar.
La atención comenzó apenas el pequeño llegó al establecimiento del Ministerio de Salud. Debido a su delicado estado, fue derivado directamente desde la unidad de cuidados intensivos hacia el centro quirúrgico, donde un equipo multidisciplinario inició un procedimiento de alta complejidad para retirar la espina y determinar el alcance de los daños ocasionados.
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Una intervención coordinada para recuperar su respiración
El caso demandó la participación de profesionales de otorrinolaringología, neumología, cirugía de cabeza y cuello, gastroenterología, anestesiología y enfermería quirúrgica. Cada especialidad intervino de acuerdo con las complicaciones identificadas en el menor, quien ingresó con una lesión en el esófago y acumulación de aire en ambos pulmones.
Antes de la operación, los médicos habían colocado dos drenajes torácicos y conectado al paciente a ventilación mecánica para mantenerlo estable. Durante la intervención, los especialistas en otorrinolaringología localizaron la espina alojada en la vía respiratoria y consiguieron retirarla, lo que permitió restablecer el paso del aire.
Luego, los equipos de neumología y cirugía de cabeza y cuello realizaron una evaluación mediante videoendoscopía. Esta revisión permitió verificar las condiciones de la vía respiratoria, garantizar su manejo adecuado y reparar la lesión cervical provocada por el cuerpo extraño.
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El trabajo continuó con la participación de gastroenterología. Los especialistas examinaron el esófago y encontraron irritación, aunque descartaron lesiones mayores. Concluido el procedimiento, el menor regresó a la UCI Pediátrica para continuar con el tratamiento y permanecer bajo vigilancia.
De la ventilación mecánica al regreso a casa
La evolución de Jairo fue favorable durante los días posteriores a la intervención. De forma progresiva, los médicos redujeron el soporte de ventilación mecánica y los medicamentos sedantes. El niño comenzó a abrir los ojos, responder a los estímulos e interactuar nuevamente con las personas de su entorno.
Posteriormente, logró respirar por sus propios medios y fue trasladado al área de hospitalización. Allí continuó con el seguimiento correspondiente hasta alcanzar las condiciones necesarias para recibir el alta médica. Finalmente, regresó a Puerto Maldonado acompañado por sus padres.
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El médico otorrinolaringólogo Walter Flórez Guerra destacó que el Centro Quirúrgico del INSN San Borja cuenta con tecnología especializada para atender emergencias de esta naturaleza. Entre sus equipos figuran torres endoscópicas de alta definición, fibrobroncoscopios pediátricos de 2,2 milímetros y monitores de última generación.
Según explicó el especialista, estos recursos permiten realizar procedimientos complejos incluso en pacientes de corta edad y recibir a menores críticos derivados desde diferentes regiones del país.
El padre de Jairo, Juan Quispe, recordó que el incidente ocurrió cuando la madre alimentaba al niño con caldo. Tras el episodio, sus familiares le dieron plátano y observaron una aparente mejoría, ya que volvió a lactar con normalidad. Sin embargo, horas después comenzó a mostrarse irritable y presentó dificultades para respirar.
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La familia acudió entonces a un establecimiento de salud de Puerto Maldonado, donde los exámenes detectaron la presencia de la espina. Debido a la gravedad del cuadro, se coordinó su traslado a Lima para continuar con la atención especializada.
A 13 años de su creación, el Centro Quirúrgico del INSN San Borja suma cerca de 60 mil cirugías pediátricas. Su cartera comprende intervenciones por enfermedades del tracto digestivo, cardiopatías congénitas, malformaciones de columna, cabeza y cuello, además de trasplantes de riñón, hígado y córnea.
También se realizan procedimientos para tratar tumores cerebrales y neurológicos, así como quemaduras graves. La atención involucra a médicos anestesiólogos, cirujanos, enfermeras, técnicos, instrumentistas y especialistas en terapia del dolor.
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