La Articulación de Movimientos Sociales de Nicaragua advirtió que el país enfrenta una crisis alimentaria marcada por la subalimentación, el encarecimiento de las dietas saludables y el aumento del sobrepeso y la obesidad. Dicho planteamiento fue difundido este 17 de octubre, por el marco del Día Mundial de la Alimentación, en un texto titulado “La alimentación en Nicaragua: entre el hambre oculta y la epidemia de obesidad”.
La organización sostuvo que el acceso a una dieta adecuada se deteriora para una parte de la población, en un contexto en el que los alimentos con mayor valor nutricional resultan inaccesibles para numerosos hogares. Según afirmó, esta situación permite la convivencia de problemas de desnutrición, anemia, sobrepeso y obesidad.
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La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estableció el Día Mundial de la Alimentación con el objetivo de recordar el derecho a la alimentación y promover acciones contra el hambre y la malnutrición. Para la Articulación de Movimientos Sociales, la fecha expone en Nicaragua un problema que combina salud pública, pobreza, producción rural, desigualdad y cambio climático.
Más de 1.4 millones de personas estarían subalimentadas
La Articulación citó datos del informe “El Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo 2024″, de la FAO, según los cuales el 19.6% de la población nicaragüense se encuentra subalimentada, una proporción equivalente a cerca de 1.4 millones de personas.
De igual forma, la organización también indicó que el 27.3% de los habitantes no puede pagar una dieta saludable, debido al precio de alimentos nutritivos. En ese sentido, señaló que Nicaragua figura entre los países con dificultades persistentes vinculadas a crisis alimentarias prolongadas.
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La entidad cuestionó al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Sostuvo que la inversión pública no ha sido suficiente para asegurar el acceso de la población a alimentos saludables y culturalmente adecuados.
“La alimentación es un tema especialmente importante, que abarca aspectos de salud, cultura, economía, agricultura, cambio climático e inequidad social”, afirmó la ONG.
El exceso de peso crece junto con las dificultades para acceder a dietas saludables
La organización contrastó los datos sobre hambre con las cifras de sobrepeso. De acuerdo con el Atlas Mundial de la Obesidad 2025, citado en el texto, el 71% de los nicaragüenses presenta exceso de peso y el 36% vive con obesidad.
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La Articulación atribuyó esa tendencia al incremento del consumo de bebidas azucaradas y productos ultraprocesados, el sedentarismo y los cambios en los hábitos alimentarios urbanos. También vinculó el fenómeno con la falta de recursos de las familias para comprar frutas, verduras, proteínas y otros productos recomendados en una dieta balanceada.
El comunicado señaló que algunas recomendaciones médicas, como incluir huevos, aguacate u otros alimentos en el desayuno, chocan con las posibilidades económicas de muchos hogares. Frente a esa limitación, las familias recurren a opciones de menor precio y menor aporte nutricional.
La agrupación planteó que la educación nutricional debería incorporarse desde los primeros años de vida, junto con medidas que faciliten el acceso a alimentos saludables.
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El clima y la situación de las comunidades indígenas agravan el problema
La Articulación de Movimientos Sociales también alertó sobre las consecuencias de la variabilidad climática. Fenómenos como El Niño afectan la producción agrícola, en particular en el Corredor Seco, donde la reducción de los rendimientos compromete la disponibilidad de alimentos para pequeños productores rurales e indígenas.
Según la entidad, muchas familias dependen de la agricultura familiar para su subsistencia. El cierre de organizaciones de la sociedad civil que desarrollaban proyectos de adaptación climática, manejo agrícola y nutrición habría reducido el respaldo disponible para esas comunidades.
En su texto, la ONG añadió que las comunidades indígenas enfrentan situaciones de persecución e invasiones de sus territorios. A su vez, reclamó políticas públicas que garanticen el derecho a una alimentación adecuada.
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