El polémico grito homofóbico volvió a hacerse presente en un estadio mexicano durante un compromiso internacional. Esta vez, el incidente ocurrió en el duelo de repechaje entre Jamaica y Nueva Caledonia, disputado en el Estadio Akron, inmueble que durante la Copa del Mundo será conocido como Estadio Guadalajara.
A lo largo del encuentro, la expresión se escuchó en tres ocasiones distintas, cada una con mayor fuerza que la anterior. El hecho resultó especialmente significativo debido a la presencia de Gianni Infantino, quien acudió al partido tras trasladarse en un vuelo privado desde Monterrey para presenciar el segundo compromiso celebrado en territorio mexicano en esta jornada, ante una asistencia de 40 mil 983 espectadores.
El comportamiento de la afición estuvo marcado por el desarrollo del encuentro. En un inicio, los asistentes acudieron con la intención de apoyar al representativo de Jamaica; sin embargo, conforme avanzaron los minutos, el empuje mostrado por Nueva Caledonia provocó un cambio en el ánimo de las gradas, que terminaron inclinándose por el equipo oceánico.
Las primeras dos manifestaciones del grito se registraron durante la primera mitad. La falta de contundencia por parte del conjunto jamaicano generó frustración entre los aficionados, quienes comenzaron con abucheos antes de recurrir a la expresión que ha sido motivo de sanciones económicas y campañas de erradicación impulsadas tanto por la Federación Mexicana de Futbol como por la Concacaf.
A pesar de lo ocurrido, no se emitió ningún aviso preventivo en las pantallas del estadio ni a través del sonido local, situación que llamó la atención considerando la relevancia del invitado presente en los palcos.
Inicialmente, los gritos provinieron de una zona específica ubicada detrás de la portería defendida por el arquero de Jamaica. No obstante, el panorama cambió en la recta final del encuentro. Con Nueva Caledonia lanzado al ataque y el público completamente involucrado, el guardameta realizó un despeje que detonó la reacción colectiva. En ese momento, la totalidad del estadio replicó el grito de forma generalizada.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa la problemática persistente en los estadios mexicanos, en un contexto donde las autoridades del futbol internacional han intensificado sus esfuerzos por erradicar conductas consideradas discriminatorias, especialmente de cara a la próxima Copa del Mundo.