El fenómeno de El Niño se perfila como uno de los eventos climáticos más importantes para México durante la segunda mitad de 2026. De acuerdo con reportes recientes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y centros internacionales de monitoreo climático, las condiciones neutrales observadas durante el inicio del año comenzarían a cambiar entre mayo y julio, dando paso a una fase cálida del océano Pacífico con efectos directos sobre el territorio nacional.
Aunque los expertos piden evitar el alarmismo, sí advierten que este fenómeno podría modificar significativamente el comportamiento de las lluvias, las temperaturas y la actividad ciclónica en distintas regiones del país durante los próximos meses.
El Niño podría intensificarse hacia finales de 2026
Las proyecciones climáticas indican que la probabilidad de establecimiento formal de El Niño durante el trimestre mayo-julio supera el 60 por ciento. Sin embargo, sería entre noviembre y diciembre cuando el fenómeno alcance su etapa más intensa, con posibilidades de evolucionar hacia un evento fuerte o incluso un “Súper Niño”.
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El Niño ocurre cuando las aguas del Pacífico ecuatorial registran temperaturas superiores a lo normal. Este calentamiento altera la circulación atmosférica global y modifica patrones climáticos en distintas partes del mundo, incluyendo México.
Especialistas explican que, debido al cambio climático, los efectos de este fenómeno son cada vez menos predecibles, por lo que las condiciones podrían variar respecto a eventos anteriores.
México enfrentaría olas de calor más intensas
Uno de los principales efectos esperados es el aumento de las temperaturas, particularmente en estados del norte y noroeste del país. Las autoridades meteorológicas prevén olas de calor más frecuentes y severas durante el verano de 2026, con temperaturas que podrían superar los 45 grados Celsius en algunas regiones.
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Además del calor extremo, el norte del país podría enfrentar condiciones de sequía prolongada y estrés hídrico debido a la disminución de lluvias en ciertas zonas.
No obstante, especialistas aclaran que las precipitaciones intermitentes podrían ayudar a regular temporalmente las temperaturas en algunas entidades del centro y sur del territorio nacional.
Huracanes más intensos en el Pacífico
El calentamiento del océano también podría favorecer una temporada de ciclones tropicales más activa en el Pacífico mexicano. Estados como Guerrero, Oaxaca y Chiapas tendrían mayor riesgo de enfrentar huracanes intensos o de rápida intensificación durante el segundo semestre del año.
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En contraste, históricamente El Niño tiende a disminuir la formación de ciclones en el Atlántico, el Golfo de México y el Caribe, debido a cambios en los patrones de viento atmosférico.
Meteorólogos señalan que agosto y octubre podrían convertirse en meses clave para la vigilancia ciclónica, especialmente en las costas del Pacífico.
Lluvias y frío durante el invierno
Aunque durante el verano algunas regiones podrían experimentar periodos secos, el panorama cambiaría hacia finales de año. Modelos climáticos sugieren que El Niño favorecerá un incremento de lluvias en el centro y norte del país durante el otoño e invierno.
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Esto se debe a una corriente en chorro más activa y a la llegada de frentes fríos acompañados de mayor humedad. Como consecuencia, podrían registrarse temporales de lluvia, descenso de temperaturas, caída de aguanieve e incluso nevadas en zonas montañosas y entidades del norte del país durante diciembre de 2026 e inicios de 2027.
Expertos recomiendan a la población mantenerse informada a través de canales oficiales como Servicio Meteorológico Nacional y Universidad Nacional Autónoma de México, ya que las condiciones climáticas podrían modificarse conforme evolucionen los océanos y la atmósfera en los próximos meses.