Tras su participación como analista en ¿Apostarías por mí?, Cecilia Galliano compartió cómo el reality representó un proceso de desapego y crecimiento personal respecto a la maternidad.
En un encuentro con Infobae México, la conductora describió cómo la experiencia lejos de casa le permitió reconectar consigo misma y replantear su relación con sus hijos, Santiago y Valentina.
Un reality distinto, donde el reto también es personal
Galliano destaca que este proyecto marcó la diferencia respecto a otros formatos.
“No es lo mismo entrar a un reality solo que hacerlo en pareja. Aquí tienes que estar pendiente de ti y de tu pareja, aprendiendo a convivir y a comunicarte en situaciones límite”, explica.
Como analista, observó dinámicas de pareja que la llevaron a reflexionar sobre su propia vida amorosa y familiar.
“Vi situaciones en las que me vi reflejada, sobre todo el estrés, las peleas y la necesidad de hablar y pedir perdón”, cuenta.
Aprendizaje sobre el amor, los límites y la comunicación
La convivencia con parejas de distintas edades y trayectorias la hizo repensar la naturaleza de las relaciones.
“Pudimos ver una pareja de treinta años de matrimonio y una de solo un año. Vimos lo que es tóxico y lo que no, y entendí muchas cosas sobre cómo funcionan las relaciones”, relata Galliano.
Para ella, la clave del éxito en el programa fue la comunicación y la paciencia.
Brasil, el desapego y la maternidad en una nueva etapa
Galliano reconoce que, antes de este proyecto, no había aceptado trabajos que la alejaran de sus hijos.
“Siempre fui demasiado mamá. Nunca me imaginé lejos de ellos, siempre necesitaba saber dónde estaban cada hora”, confiesa.
Esta vez, la decisión se tomó en familia: “Nos juntamos los tres y mis hijos, ya grandes, me dijeron: ‘Mamá, no te necesitamos’. Me costó aceptarlo, pero entendí que era el momento de soltar un poco y pensar en mí”.
La conductora reconoce que el proceso no ha sido sencillo.
“Me fui diciéndoles: ‘Voy a trabajar el desapego en Brasil’, pero a las dos horas ya estaba llamando para saber cómo estaban. Aun así, me vino muy bien. Disfruté mucho el proyecto, me divertí y aprendí a estar lejos sin sentirme culpable”.
Redescubrirse y volver a disfrutar
Cecilia Galliano describe su estancia en Brasil como una experiencia de crecimiento y renovación.
“Fue mi primer proyecto lejos de ellos, y aprendí que también es válido volver a enfocarme en mí después de tantos años de maternidad intensa”, afirma.
La convivencia con otros compañeros fortaleció lazos de amistad y le permitió verse desde otra perspectiva.
En sus palabras, el reality no solo fue un desafío profesional, sino también una oportunidad para trabajar el desapego y valorar la importancia de la independencia personal en la vida adulta.