La controversia tomó fuerza cuando se dio a conocer que su madre y su hermana no solo estaban enteradas de su trabajo en OnlyFans, conocida popularmente como la “página azul”, sino que además colaboraban en aspectos operativos y administrativos de sus perfiles.
Esta revelación generó posturas encontradas entre usuarios de redes sociales. Mientras algunos lo calificaron como ejemplo de una “familia moderna y sin tabúes”, otros señalaron que la situación podría implicar dinámicas delicadas relacionadas con límites familiares y dependencia económica.
En distintos videos publicados en TikTok e Instagram, así como en una entrevista concedida a un podcast, la joven relató cómo comenzó en la industria de contenido para adultos y de qué manera logró monetizar su trabajo. Según ha compartido, los ingresos obtenidos le permitieron adquirir una vivienda propia, además de financiar viajes y experiencias de lujo. Estas declaraciones despertaron tanto admiración como críticas entre internautas, especialmente por las colaboraciones realizadas junto a su madre y su hermana.
Originaria de una ciudad con sectores tradicionales marcados, Mafer Cam también abordó el entorno social en el que se desarrolló. Habló abiertamente sobre el “juicio social” que asegura haber enfrentado desde que su actividad se hizo pública. En sus propias palabras, expresó que no le afectan los comentarios negativos y sostuvo que muchas críticas provienen de una “doble moral”.
Durante sus intervenciones, defendió su postura afirmando que es dueña de su cuerpo y de las decisiones que toma respecto a su carrera. Señaló que prefiere actuar con transparencia sobre su ocupación antes que mantener una imagen que no corresponde con su realidad.
Asimismo, compartió su visión respecto al éxito financiero. Indicó que su principal objetivo ha sido alcanzar independencia económica y estabilidad, destacando que el dinero representa para ella una herramienta de libertad. Aunque reconoció que algunas situaciones derivadas de la exposición pública han sido complejas, aclaró que no se arrepiente de su trayectoria profesional. No obstante, admitió que sí lamenta haber depositado confianza en personas que, según relató, terminaron fallándole.
El caso continúa generando debate en redes sociales, donde la discusión gira en torno a los límites entre vida privada y exposición digital, así como al papel de la familia en proyectos de este tipo. Mientras tanto, Mafer Cam mantiene activa su presencia en plataformas digitales, consolidándose como una figura que divide opiniones dentro y fuera de su comunidad.