¿El fenómeno therian es parte de la diversidad LGBT+? Esto es lo que debes saber

La reciente explosión mediática sobre este grupo podría promover la desinformación y los discursos de odio como la transfobia

Diseño: (Jesús Tovar Sosa/Infobae)

La creciente exposición mediática del fenómeno therian —personas que experimentan una identificación simbólica o espiritual con animales no humanos— ha comenzado a aparecer en debates públicos vinculados a identidad de género.

Especialistas en estudios culturales y comunidades digitales advierten que este fenómeno, propio de subculturas en línea, ha sido utilizado en algunos discursos para deslegitimar identidades trans y no binarias respaldadas por consensos científicos internacionales.

Los therian se describen como individuos que sienten una conexión interna con una especie animal real —como lobos, felinos o aves— y conciben esa relación como parte de su identidad personal. Esta vivencia suele definirse en términos psicológicos, espirituales o simbólicos. No implica una transformación física ni, en la mayoría de los casos, la búsqueda de reconocimiento legal o derechos específicos.

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A diferencia de aspectos intrínsecos como la orientación sexual y la identidad de género, el fenómeno therian está más relacionado con una cultura de autopercibimiento. (Imagen ilustrativa IA / Infobae México)

Diferencias con la comunidad LGBT+

Las comparaciones entre la comunidad therian y la comunidad LGBT+ han generado confusión en redes sociales. Sin embargo, se trata de fenómenos distintos. Mientras la experiencia therian se vincula con una identificación simbólica con animales, la comunidad LGBT+ se articula en torno a la orientación sexual y la identidad o expresión de género.

De acuerdo con una publicación de Escándala, organizaciones internacionales como la International Lesbian, Gay, Bisexual, Trans and Intersex Association trabajan en la defensa de derechos humanos relacionados con la diversidad sexual y de género. Este marco responde a estándares jurídicos, representación política y reconocimiento internacional, algo que no forma parte de la agenda ni de la estructura de la comunidad therian.

En este sentido, no existe un vínculo formal ni estructural entre ambos grupos. Tampoco se reconoce internacionalmente a los therian como una categoría dentro de las identidades de género u orientaciones sexuales. Si bien una persona puede pertenecer simultáneamente a ambos espacios, se trata de dimensiones distintas de la identidad.

En contraste con la naturaleza cultural y digital del fenómeno therian, las identidades trans y de género diverso cuentan con respaldo científico y jurídico internacional. La Organización Mundial de la Salud (OMS), en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11), eliminó la categoría de “trastorno de identidad de género”, estableciendo que las identidades trans no constituyen una enfermedad mental.

Asimismo, diversas asociaciones médicas internacionales coinciden en que el respeto a la identidad autopercibida forma parte de los derechos humanos y de la salud pública.

El colectivo LGBT+ nace de la lucha por los derechos humanos a partir de raíces como la orientación sexual y la identidad de género. REUTERS/Daniel Becerril

El fenómeno therian en medio de la desinformación mediática

Medios de comunicación que exageran eventos o que vinculan directamente a la cultura therian como una identidad de género solo crean vacíos informativos en la sociedad. De este modo, través de comparaciones simplificadas, se sugiere erróneamente que todas las experiencias identitarias subjetivas tendrían el mismo estatus social o jurídico.

Este tipo de narrativa puede alimentar formas de transfobia indirecta al erosionar consensos sociales y científicos consolidados. La equiparación sin contexto tiende a ignorar que los derechos vinculados a la identidad de género se sustentan en marcos legales, evidencia científica y estándares internacionales de derechos humanos.

En conclusión, el fenómeno therian y las identidades LGBT+ pertenecen a ámbitos distintos: uno cultural y simbólico, otro respaldado por consensos médicos y jurídicos. Distinguirlos con claridad resulta clave para evitar desinformación y promover un debate público informado y respetuoso.

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