El endurecimiento de las sanciones contra quienes obstruyen el espacio público marca un nuevo capítulo en la política de orden y movilidad en la capital del país. A partir del inicio de 2026, la Ciudad de México dejó atrás una práctica arraigada durante años: el uso de botes, llantas, garrafones, cubetas y otros objetos para “apartar” lugares de estacionamiento en la vía pública, una conducta que afectaba el libre tránsito y fomentaba conflictos vecinales.
La nueva normativa, sustentada en la Ley de Cultura Cívica, eleva de manera significativa las consecuencias para los infractores, ya sean los conocidos “franeleros” o vecinos que, de manera indebida, se apropian de espacios que pertenecen a todos. Las autoridades capitalinas buscan con ello desincentivar un fenómeno que se convirtió en un negocio informal y, en muchos casos, intimidatorio para automovilistas.
Principales sanciones establecidas
- Multas económicas que van de mil 290.41 pesos a 4 mil 692.40 pesos, dependiendo de la gravedad y reincidencia.
- Clasificación de la conducta como Infracción Cívica Tipo F, una de las más severas dentro del marco legal.
- Arresto inconmutable de 24 a 36 horas, sin posibilidad de canjearlo por fianza o trabajo comunitario, si así lo determina el juez cívico.
- Aplicación de la sanción tanto a franeleros como a cualquier ciudadano que reserve espacios de estacionamiento en la vía pública.
El cálculo de las sanciones se realiza con base en la Unidad de Medida y Actualización (UMA), fijada para el periodo en 117.31 pesos diarios, lo que permite actualizar los montos de forma anual y evitar que las multas pierdan efecto disuasivo con el paso del tiempo.
Vigilancia tecnológica y operativos
De manera paralela al endurecimiento legal, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) reforzó la implementación del programa “Cero Obstáculos”, que utiliza la red de cámaras del C5 para detectar en tiempo real la colocación de objetos destinados a apartar lugares de estacionamiento. Esta estrategia permite una reacción inmediata por parte de los elementos policiacos y de los jueces cívicos.
- Monitoreo permanente en zonas de alta demanda vehicular.
- Atención prioritaria en áreas cercanas a hospitales, mercados, escuelas y corredores comerciales.
- Retiro inmediato de objetos que obstruyan la vía pública.
- Canalización de infractores ante el juez cívico correspondiente.
Uno de los principales objetivos de la reforma es frenar el negocio informal de los franeleros, quienes en algunas zonas de la ciudad llegaron a exigir hasta 70 pesos por vehículo, aprovechándose de la necesidad de estacionamiento y, en ocasiones, recurriendo a amenazas veladas o daños a los automóviles.
Para erradicar estas prácticas, el gobierno capitalino complementó las sanciones con campañas informativas y el fortalecimiento de los canales de denuncia ciudadana, apelando a la corresponsabilidad social para proteger el espacio común.
¿Dónde denunciar?
- Locatel: 55 56 58 11 11
- Número de emergencias: 911
- App CdMx: sección “Mi Policía”
Las autoridades subrayan que la denuncia es clave para consolidar el cambio cultural y evitar que estas prácticas regresen una vez que disminuye la vigilancia.
Hacia una nueva cultura urbana
La aplicación estricta de estas medidas busca transformar de manera gradual el paisaje urbano de la Ciudad de México. Más allá de las multas y arrestos, el objetivo es restaurar el control ciudadano sobre las calles, garantizar la movilidad y reducir tensiones entre vecinos y automovilistas.
Con calles libres de obstáculos, el gobierno capitalino apuesta por una ciudad más ordenada, equitativa y segura, donde el espacio público deje de ser botín de unos cuantos y vuelva a cumplir su función social: servir a todos.