A menos de un año para el silbatazo inicial, la “fiebre mundialista” cada vez se siente más en México; sin embargo, también hay personas a las que les tiene sin cuidado el magno evento. Tan solo un día después de haber sido develado con bombo y platillo, el reloj de cuenta regresiva del Mundial 2026 instalado en la Ciudad de México ya fue víctima del vandalismo.
El pasado 11 de junio, la capital del país celebró con entusiasmo la revelación del cronómetro, que simboliza la cuenta atrás hacia el inicio de la Copa del Mundo 2026, evento que se vivirá en México, Estados Unidos y Canadá. Por tercera ocasión en la historia, México será anfitrión de la justa mundialista, y el Estadio Azteca tendrá el honor de inaugurar nuevamente este magno evento, tal como lo hizo en 1970 y 1986.
Para dar comienzo con la cuenta regresiva, se instalaron relojes idénticos en las tres ciudades sede: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Estos cronómetros no solo marcan el tiempo restante, sino que fueron pensados como puntos turísticos para que la afición pueda tomarse fotografías y celebrar el regreso del Mundial.
No obstante, tan solo un día después de su instalación, la pieza ubicada sobre Paseo de la Reforma, a la altura de la estación del Metro Auditorio, fue intervenida con grafitis, banderas y hojas pegadas, generando cierta indignación entre los aficionados al fútbol, pero también burlas por los ajenos al deporte.
En redes sociales comenzaron a circular imágenes donde se observa que la estructura fue pintada, además de que banderas de Palestina y hojas con mensajes fueron pegadas sobre su superficie. El acto ha generado diversas reacciones, desde el rechazo por dañar un símbolo de la fiesta deportiva, hasta quienes lo ven como una manifestación política en un espacio público.
No llegó a un día limpio
Fue el pasado miércoles 11 de junio, cuando la Ciudad de México encabezó la develación oficial de reloj que marcará el conteo de los 365 días restantes para la celebración del Mundial 2026, el cual tendrá lugar en México, Estados Unidos y Canadá.
Luego de terminar la ceremonia en uno de los recintos en el centro de la capital del país, el reloj fue trasladado a uno de los puntos de Pase de la Reforma, más específicamente a un costado de Metro Auditorio. Fue ahí donde terminó por ser “vandalizado” por algunos manifestantes.