En las luminosas páginas de la historia de la Ciudad de México, emerge una figura que trasciende las esculturas de bronce y las fuentes monumentales. Helvia Martínez Verdayes, nacida el 23 de mayo de 1923, no sólo fue una secretaria en las oficinas de Petróleos Mexicanos, sino la musa que desafió los límites del arte al posar para la emblemática escultura conocida como “La Flechadora de las Estrellas del Norte” o, más comúnmente, la Diana Cazadora.
Helvia Martínez Verdayes
En 1942, con tan sólo 20 años, Helvia se encontraba inmersa en el bullicio de la Ciudad de México cuando el arquitecto Vicente Mendiola Quezada y el escultor Juan Fernando Olaguíbel la invitaron a ser parte de una obra que el entonces presidente de México, Manuel Ávila Camacho, había encargado.
Así comenzó su historia con “La Flechadora de las Estrellas del Norte”. La escultura, un símbolo de gracia y poder, se erige majestuosamente en Paseo de la Reforma.
Una década después, en 1952, Helvia regresó al rincón de la creación artística para posar nuevamente, esta vez para el monumento conmemorativo a la Expropiación Petrolera de México. Este monumento, que permanece en la Fuente de Petróleos en la Avenida Reforma, es testigo de su conexión única con la historia del país.
La historia se mantuvo en secreto
La historia de Helvia Martínez Verdayes se tejió entre velos de secretos y temores. Admitió haber guardado silencio sobre su participación como modelo en “La Diana Cazadora”, temiendo las repercusiones de un sector ultraconservador en México en aquel entonces.
No fue sino hasta 1992 que decidió romper el silencio y compartir su relato con el mundo a través de su libro El Secreto de la Diana Cazadora. En sus páginas, reveló detalles ocultos y arrojó luz sobre el proceso creativo que dio vida a uno de los íconos más reconocidos de la capital mexicana. Nombre, apellido y rostro se unieron finalmente a la figura etérea que había sido solo un misterio para el público.
Helvia, además de ser la fuente de inspiración para la Diana Cazadora, llevó en su corazón la responsabilidad de ser la viuda de Jorge Díaz Serrano, exdirector de Petróleos Mexicanos (PEMEX). Su vida estuvo entrelazada con los capítulos más significativos de la historia moderna de México.
El 12 de febrero de 2022, cerró los ojos a los 98 años de edad en la Ciudad de México. Su legado perdura, no sólo en las majestuosas curvas de la Diana Cazadora, sino en la valentía de revelar verdades ocultas y en la contribución silenciosa pero poderosa a la rica narrativa de la capital mexicana.
Sus cenizas descansan ahora en la Catedral Metropolitana, donde la Diana, desde su pedestal, parece observar con gratitud a la mujer que le dio vida y voz.