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REVIEW | Mexican Ninja - Los clichés más épicos de cada cultura, remixados

Un exponente que mezcla beat ’em up y roguelike con una identidad única y mucho humor absurdo, aunque no todo golpea con la misma fuerza

Mexican Ninja - Madbricks

Hay una gran diferencia entre tono y personalidad. Hay juegos que confunden la identidad creativa con la personalidad. Una cosa es crear una marca, y otra muy diferente es crear un lenguaje. Pero lo más importante en todo esto, al menos para mí, es saber comunicar el mensaje. Ser memorable por las razones correctas. La búsqueda de hacer coexistir diversos géneros con el roguelike se ha convertido en moneda corriente, y a decir verdad, los beat ‘em up están teniendo un presente bastante sólido. La gente de Madbricks junto al editor Amber Studio, no solo fusionan ambos géneros, sino que encuentran un lenguaje propio que, en lo personal, hizo que le cuente a mis amigos algunos chistes, palabras, frases o personajes que el juego ofrece. Porque Mexican Ninja tiene personalidad, sabe encontrar su tono y expresar correctamente su mensaje. En pocas palabras, sabe lo que quiere y va por ello, te guste o no su resultado.

Y es que, a decir verdad, hay juegos que requieren horas en explicar o demostrar lo que buscan. Obviamente, esto tiene que ver mucho con su nivel de producción, pero a veces también, con su simplicidad. Mexican Ninja no pierde el tiempo y nos estampa en la retina su propuesta desde el minuto cero. Mete en un mismo frasco a la cultura mexicana (con todos sus clichés y sus parodias) y a Japón (también, remarcando historia y cultura), y terminamos viendo una semblanza metafórica de narcos, yakuzas, ninjas, jutsus, poderes, religión y una cantidad importante de situaciones absurdas dentro de una misma procesadora. Con solo presionar el botón para batir, el resultado es una ciudad de fondo llamada Nuevo-Tokyo (¡Hola Akira! --cof cof), una ciudad en la que los Narkuzas parecen haber decidido que la mejor manera de organizar una sociedad es mediante violencia explícita y donde nosotros tenemos una misión bastante concreta. La idea base, es avanzar y repartir golpes a mansalva, espadazos crudos y varios poderes que vamos a ir recolectando por el camino.

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Mexican Ninja - Madbricks

La pregunta de si todo esto tiene sentido se siente bastante alejada. Es como buscarle la coherencia a Top Secret (Jim Abrahams, David Zucker, Jerry Zucker). Claro que no tiene sentido y ahí es donde crea su personalidad. A ver, seamos claros: sé que ya se dieron cuenta, pero “Narkuzas” viene de la unión de “narcos” y “yakuzas”. No le pidamos más, no es necesario. Hay referencias a El Chavo del 8, a God of War, incluso aparece parodiado el nombre del gran Guillermo del Toro (como “Guillermo Totoro”). Como dije antes, no hay que darle vueltas, el humor es absurdo, juega mucho con los dobles sentidos e incluso hay varios insultos en el camino. En este aspecto, Mexican Ninja sabe construir su rumbo, porque no se siente caprichoso. No se siente forzado. Todo este lenguaje que diseña lo hace alrededor de personajes, situaciones, zonas, lugares. Es cómico, sí, irreverente. Pero tiene un por qué. Nada está librado al azar.

La base de este desarrollo con sede en Bogotá, Colombia, es la de un beat ’em up 2.5D, pero la estructura roguelike introduce una vuelta de tuerca bastante interesante para aquellos que busquen algo nuevo y diferente. Cada partida nos permite conseguir nuevas habilidades y mejoras, mientras que en otros aspectos se regala progresión permanente. Esto hace que cada recorrido tenga un pequeño componente de experimentación. Una mejora por acá, una habilidad por allá y, de repente, encontramos una combinación capaz de convertir al protagonista en una máquina de hacer daño. Hasta que nos casamos con una combinación potente, todo es prueba y error. A veces, por curiosidad, por cómo está detallado el uso del poder. A veces, por lo absurdo de sus nombres. Pero cuando las piezas encajan aparece esa sensación tan característica del género de haber encontrado, aunque sea por un rato, la fórmula perfecta. Porque sabemos que la encontramos, la podemos volver a elegir, o podemos seguir experimentando.

Mexican Ninja - Madbricks

Entiendo que muchos esperen algo distinto. Quizás un beat ’em up bien clásico, al estilo de GI Joe: Wrath of Cobra, TMNT: Shredder’s Revenge, Streets of Rage 4 o Toxic Crusaders (por solo nombrar algunos ejemplos), donde la historia es lineal y las cosas son como siempre fueron. ¿Pero realmente importa la estructura de su narrativa si tenemos frente a nosotros un roguelike de pura cepa? La verdad es que el combate es donde Mexican Ninja se siente más sólido, donde no hay mucho debate, si se quiere. Golpes, combos y habilidades especiales están acompañados por enemigos que nos obligan a prestar atención a lo que ocurre alrededor. Entrar a ciegas hacia el cúmulo de personajes “malos” puede funcionar al principio, pero con el paso de los minutos descubrimos que conviene esperar, esquivar y aprovechar determinadas oportunidades para mantener el ritmo. Sin eso, es casi imposible superar a la mayoría de los jefes. Sí, hay que ser justos: no estamos ante un sistema revolucionario, pero tampoco es lo que busca ser. Al menos para quien suscribe, un buen exponente de este género depende mucho de cómo responde cada golpe y de cuánto disfrutamos encadenando uno detrás de otro. Cómo se siente, la experiencia adrenalínica que nos deja. Y en este caso, pegar se siente bien, se sienten las consecuencias de nuestro poder y de cómo lo vamos evolucionando.

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La ambientación tiene su dicotomía (y aquí comienza la doble vara). Por un lado es, efectivamente, uno de los elementos que más ayudan a diferenciarlo del resto gracias a esa personalidad construida de la que hablaba párrafos atrás. La mezcla entre el imaginario mexicano y japonés, la estética tipo cómic con cel shading, los personajes y el diseño de Nuevo-Tokyo, construyen escenarios que resultan difíciles de confundir con cualquier otro beat ’em up. Una broma puede no funcionar, eso depende mucho de quien reciba el mensaje. Pero una estética tan trabajada, una ambientación tan detallada, y una dirección artística coherente gracias a los distintos elementos que unifica, permanecen bien arriba durante toda la aventura. Mexican Ninja podrá gustar más o gustar menos, pero desde el primer minuto sabemos dónde estamos y eso es algo muy valioso en una industria que se volvió tan acartonada.

Mexican Ninja - Madbricks

Dicho esto, viene la otra parte de la dicotomía. Y el problema aparece cuando esa puesta en escena empieza a competir con la acción y pierde la pulseada. Cuando se juntan enemigos, efectos y ataques, la lectura de la pantalla es explosiva, llamativa, pero llega un momento -más temprano que tarde- donde todo se hace demasiado repetitivo. Hay golpes de enemigos que, gracias al caos, llegan sin que terminemos de entender de dónde salieron, o momentos en los que nuestro propio personaje queda escondido entre todo lo que ocurre, en el intento por esquivar algún ataque. En un juego donde reaccionar a tiempo es vital y fundamental, esto puede ser específicamente frustrante. Los enemigos más comunes parecen clonarse hasta el infinito y “spawnear” cada 20 metros de carretera. Incluso los escenarios, al poco tiempo de estar perdiendo y volviendo a empezar, terminan perdiendo su espectacularidad. Lo mismo que de un lado de la moneda pone al juego bien arriba, termina por caer del otro lado. Todo depende de cuán amantes del roguelike seamos, al final de cuentas.

El hecho de que los escenarios sean diseñados a conciencia y no de forma procedural tiene un por qué. El juego nos permite aprender todos los recorridos y reconocer, de esa forma, los encuentros contra los enemigos. Eso convierte, de alguna manera, a la propia experiencia como parte de la progresión. Y sí, en algún punto es la gracia de su propuesta roguelike, que brilla como el yin y el yang buscando su equilibrio pero… no siempre lo encuentra. El conocer de memoria los recorridos sirve para avanzar más rápido y con seguridad, pero le quita sorpresa. Ahí es cuando las diferentes habilidades cobran fuerza, se despierte el punto que nos va a dar un poco de gameplay diferente. El tema es que este tipo de mecánicas deberían ser optativas, como parte de algo in crescendo, y no consecuencia de una falencia. Deberían acompañar a todo el resto, y no destacar porque la vara está quedando baja.

Mexican Ninja - Madbricks

Y después llega el jefe final, que representa uno de los dilemas más evidentes. Después de varias horas aprendiendo recorridos, conociendo las formas de ataque de los enemigos, mejorando habilidades y entendiendo cómo funciona el sistema de combate en general, es lógico esperar que el último enfrentamiento sea la prueba de todo eso que vivimos y sufrimos, de toda la experiencia acumulada. Sin embargo, la dificultad se potencia notablemente, las cosas cambian bastante y algunas mecánicas de ataque pueden sentirse más frustrantes que desafiantes. Todo lo que aprendimos queda un poco de lado. Hay que conocer un par de mecánicas nuevas, y machacar los botones a más no poder. Los jefes no terminan siendo la recompensa de un buen aprendizaje, sino literalmente un enemigo más. Más grande, más fuerte, con más resistencia, pero con el mismo concepto que el personaje más genérico del juego.

Hay quienes dicen que lo que importa es el viaje, y no tanto el destino. Y me gusta pensar que Mexican Ninja es uno de esos juegos que nos invita a disfrutar del revoleo constante de golpes, más no tanto de su resultado final. Consigue algo que no depende de una buena estadística, ni de una mecánica particularmente sofisticada: el juego resulta reconocible y memorable por su personalidad. Tiene una propuesta concreta, regala lo que ofrece y tiene una estética definida, con suficientes buenas ideas como para sostener una aventura que se desinfla con el paso del tiempo. No todo funciona con la misma eficacia y el equilibrio no siempre da en el blanco, pero hay una energía detrás del proyecto que termina contagiándose. Desde que inicias el juego, hay una premisa de que te vas a divertir y te vas a reir. Depende de cada uno cuánto dure esa estadía emocional, pero que la vas a vivir, de eso no hay duda. Es como cuando íbamos a un videoclub y en una estantería veíamos una película que no conocíamos, pero algo nos llamaba la atención. Sin saber absolutamente nada la alquilábamos y al darle play, el impacto era inmediato.

Mexican Ninja - Madbricks

Este juego es así. Primero querés jugarlo, ante todo, sin que nada más importe. Y volver a jugarlo, extasiado. Y otra vez. Y de nuevo. Y así, varias veces. Experimentás, disfrutas. El perder se vuelve un desafío y no una frustración. Seguís disfrutando. Volvés a jugar. Y después de todo eso descubrís sus problemas y lo analizás, pero, hasta ese momento, ¿quién te quita lo bailado? Al menos para mí, no hay mejor carta de presentación.

7
Yakuza SanHumor y personalidad como eje central. El juego se siente bien, es entretenido y tiene buenas bases, aunque si no sos amante del concepto roguelike, te podés quedar afuera.
Revisado en PC
Plataformas:
PC

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