Guatemala registró este martes 22 de septiembre un sismo de magnitud 5.2 con epicentro en Escuintla, el segundo movimiento sensible en menos de 24 horas, en un año en el que el país ya acumulaba casi 6.000 eventos sísmicos por la actividad tectónica de la costa del Pacífico.
El temblor ocurrió a las 5:43 y se percibió en distintos puntos del territorio nacional. Su origen se localizó a 68 kilómetros de profundidad, una característica que lo diferenció del movimiento detectado la tarde anterior.
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Hasta el 21 de septiembre, Guatemala había contabilizado 5.855 sismos desde enero de 2026, de los cuales 143 fueron sensibles para la población. Un día antes, el registro acumulado era de 5.753 eventos, lo que muestra la continuidad de la actividad sísmica durante las últimas semanas.
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología informó que el evento de este martes tuvo coordenadas de 14,04 grados de latitud y -91,32 grados de longitud. El boletín preliminar fue identificado con el código insivumeh2026spga y el organismo advirtió que los datos pueden modificarse tras los análisis técnicos posteriores.
Dos movimientos sensibles en un intervalo de 13 horas
El sismo de mayor magnitud se produjo 13 horas después de otro temblor perceptible. El lunes 21 de septiembre, a las 16:01, se registró un movimiento de magnitud 4,5 con epicentro en el océano Pacífico.
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Ese evento se originó a solo 3,21 kilómetros de profundidad, en las coordenadas 14,042 grados de latitud y -92,857 grados de longitud. Fue localizado más al oeste que el sismo reportado durante la madrugada del martes y quedó registrado bajo el código insivumeh2026soey.
La secuencia se sumó a otro episodio ocurrido el 15 de septiembre, cuando un temblor de magnitud 5,2 tuvo epicentro en el océano Pacífico y una profundidad de 6.9 kilómetros. El movimiento fue percibido en varios sectores del occidente guatemalteco y estuvo seguido, horas después, por un segundo sismo de magnitud 3,6.
La concentración de estos eventos se relaciona con la ubicación de Guatemala en el encuentro de las placas tectónicas de Norteamérica, Caribe y Cocos. La costa del Pacífico concentra la mayor parte de la sismicidad porque la placa oceánica de Cocos se introduce bajo la placa del Caribe.
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Ese proceso, denominado subducción, consiste en el hundimiento de una placa tectónica bajo otra. En territorio guatemalteco ocurre con un ángulo aproximado de 45 grados en la Fosa Mesoamericana, una depresión submarina situada a unos 50 kilómetros de la costa del Pacífico.
La subducción del Pacífico y las zonas de mayor actividad
Entre el 65% y el 70% de los sismos registrados cada año en el país se originan en esa zona de subducción. Entre el 15% y el 20% se atribuye a los sistemas de fallas del Altiplano, mientras que entre el 5% y el 10% corresponde a los sistemas Chixoy-Polochic-Motagua, localizados en el interior del territorio.
La placa de Cocos, más densa y de origen oceánico, se desplaza hacia el noreste y se hunde de forma gradual bajo la estructura continental del Caribe. El roce genera presión entre ambas placas, y la liberación de esa energía provoca los movimientos que alcanzan la superficie.
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Especialistas del Servicio Sismológico de Guatemala han explicado que, después de un evento de magnitud considerable, pueden producirse réplicas durante los días siguientes. La frecuencia de esos temblores secundarios suele reducirse con el paso del tiempo, un patrón observado en episodios anteriores de la región del Pacífico.
Ante los movimientos recientes, la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres recomendó conservar la calma y atender las indicaciones de las autoridades locales. También pidió llamar al 119, número nacional de emergencias, ante situaciones de riesgo o desastres derivados de la actividad sísmica.
El Insivumeh mantiene el seguimiento de la región del Pacífico mediante su red de estaciones sismológicas y actualiza sus boletines de acuerdo con la detección de nuevos eventos en el país.
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