Un hombre murió tras salir despedido de su asiento mientras viajaba en Goliath, la montaña rusa de Six Flags Over Georgia. Hassan Jihad Ibn Kariem golpeó a otros visitantes antes de caer debajo de la atracción. Las autoridades de Georgia no informaron por qué se produjo la expulsión.
Kariem tenía 42 años, vivía en Atlanta y trabajaba en una escuela. El accidente ocurrió el lunes 12 de octubre, durante una visita al parque junto con su pareja, la hija de ella y su sobrina, según relató su prima She Robinson para la cobertura de Associated Press.
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La Policía del condado de Cobb informó que otros cuatro pasajeros, todos menores de edad, sufrieron heridas que no ponían en riesgo sus vidas. Aunque no detallaron si viajaban en el mismo tren ni la naturaleza de esas lesiones.
Robinson describió a Kariem como “un hombre inteligente y querido por quienes lo conocían”. Kelvin Johnson, otro de sus primos, lo definió como una persona amable, considerada y predispuesta a ayudar o a ofrecerse como voluntario cuando alguien lo necesitaba.
Características de Goliath y la reacción de Six Flags y del fabricante
Goliath, la montaña rusa de Six Flags Over Georgia donde murió Kariem, provoca una caída de 61 metros y alcanza los 112 km/h. A diferencia de otras atracciones con bucles o tirabuzones, su diseño prioriza la velocidad y los descensos pronunciados. Funciona desde hace dos décadas.
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Tras el accidente, Six Flags cerró de manera temporal nueve montañas rusas similares en América del Norte, como medida de precaución. El fabricante, Bolliger & Mabillard, informó que investiga el hecho y que no realizará más declaraciones hasta comprender con mayor claridad lo sucedido.
El episodio se suma a otra controversia reciente de la cadena: el retiro definitivo de la montaña rusa X2, en Six Flags Magic Mountain, California, luego de que más de 100 personas denunciaran haber sufrido lesiones vinculadas a esa atracción, incluidas dos mujeres que debieron someterse a cirugías cerebrales de urgencia tras utilizarla en julio.
Cómo funcionan los sistemas de retención y los controles antes de cada viaje
Goliath utiliza una barra de seguridad abatible sobre el regazo, conocida como “clamshell”, que se ajusta sobre las caderas mediante un mecanismo de trinquete con sonido de clic. Dispone de varios discos de respaldo para mantener el cierre si uno de ellos falla.
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Martin Lewison, profesor del Farmingdale State College y especialista en montañas rusas, consideró difícil imaginar una falla mecánica en un diseño como ese. “No son tan avanzadas técnicamente como para que los parques tengan dificultades con las operaciones”, explicó en la agencia AP.
Antes de la salida, el sistema debe mostrar una luz verde en cada asiento, señal de que todas las barras quedaron trabadas. Nick Mendenhall, testigo del accidente y usuario habitual de la atracción, afirmó que vio a dos empleados revisar manualmente los seguros en cada recorrido.
Sin embargo, los controles diarios no siempre detectan fallas internas: algunas grietas estructurales requieren tecnologías específicas y se revisan en intervalos programados según las recomendaciones del fabricante.
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Seguridad de las montañas rusas: estadísticas, estándares y riesgos
Los parques de atracciones aplican de manera general las normas ASTM, que regulan el diseño, la construcción y los límites de aceleración y fuerza que puede soportar cada pasajero.
Dennis Speigel, consultor de parques temáticos, sostuvo que existen varias capas de inspección y que las aseguradoras presionan a los operadores ante la posibilidad de pagos elevados si ocurre un accidente.
La industria registró 1,27 lesiones graves por cada millón de viajes en montaña rusa durante 2024, frente a 0,88 en 2023, lo que equivale a 652 casos en América del Norte, contra 458 el año anterior. En el conjunto de las atracciones, el comportamiento de los visitantes se vinculó con el 66% de las lesiones, los factores técnicos con el 15% y los operativos con el 9%.
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David Bertozzi, presidente de la Asociación Nacional de Funcionarios de Seguridad de Atracciones, señaló que las atracciones “se volvieron un poco más riesgosas” por la búsqueda de diseños más grandes y veloces.
El cardiólogo Mark L. Meyer explicó que la aceleración y los movimientos bruscos pueden elevar la frecuencia cardíaca y tensionar el cuello y la columna, aunque remarcó que el estrés fisiológico no equivale a un peligro inherente.
Falta de regulación federal y el mapa desigual de inspecciones estatales
El Gobierno federal no regula las montañas rusas fijas de los grandes parques; esa tarea recae en cada estado. El senador Ed Markey, de Massachusetts, impulsó repetidas veces proyectos para cerrar la excepción que permite a la Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor supervisar atracciones móviles, pero no instalaciones permanentes.
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Georgia realiza inspecciones anuales a través de la Oficina del Comisionado de Seguros y Seguridad contra Incendios, que abrió una revisión profunda del caso. California exige aprobación estatal para atracciones nuevas o modificadas.
Florida exime de inspecciones estatales a sus parques más grandes, como Walt Disney World y Universal, aunque deben informar lesiones y muertes. Texas depende de inspectores privados contratados por los operadores.
Arizona carece de una agencia estatal que regule estas atracciones: la ley solo exige una inspección privada anual, con control a cargo de gobiernos locales. Bertozzi advirtió que, en estados sin regulación, los inspectores pueden carecer de autoridad para detener una atracción aunque detecten riesgos.
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Accidentes previos y los límites de una atracción diseñada para el riesgo controlado
En 2022, un adolescente de 14 años murió al caer de una atracción de Orlando porque el arnés no se bloqueó correctamente debido a su tamaño. En 2013, una mujer de 52 años murió al deslizarse de su asiento en Texas Giant, de Six Flags Over Texas, lo que llevó a la cadena a rediseñar las almohadillas de las barras, sumar cinturones y colocar un asiento de prueba en la entrada.
En 2006, una persona con una afección cardíaca congénita murió tras sufrir un infarto en la misma Goliath.
El directivo Bertozzi planteó que una sucesión de lesiones asociadas a una misma atracción debería motivar una revisión de sus sujeciones y su diseño, aunque la profesora Kathryn Woodcock aclaró que las quejas reiteradas no prueban por sí solas que un juego sea inseguro.
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