Agregar Infobae enGoogle

La reunión clandestina de los grandes capos de la mafia en un hotel de Palermo en 1957 en la que se repartieron el narcotráfico de Estados Unidos

En el año 2000, la Comisión Parlamentaria Antimafia, a través de un escrito del senador Giovanni Russo Spena, reconstruyó aquellos días en su informe sobre el caso Impastato

Joe The Barber, Joseph Bonanno y Lucky Luciano sobre la fachada iluminada del hotel delle Palme en referencia a su reunión de 1957

Cuando el narcotráfico empezó a expandirse, un grupo de italianos y estadounidenses trató de imponer un orden y dotar al negocio de una estructura. Los grandes capos siempre han sido aquellos capaces de transformar sus actividades ilegales en auténticas empresas, con una organización y un funcionamiento propios de cualquier negocio legal. Hace casi 70 años, nombres como Lucky Luciano, Joseph Bonanno o Frank Carrol se reunieron en un hotel de Palermo para organizar el tráfico de drogas entre Italia y Estados Unidos. Entre el 12 y el 16 de octubre de 1957, el Hotel delle Palme albergó un encuentro entre los principales líderes mafiosos.

Esta historia circuló en medios y entornos del crimen o la policía durante décadas, pero tardaría años en llegar a una cámara oficial. En el año 2000, la Comisión Parlamentaria Antimafia italiana, a través de la pluma del senador Giovanni Russo Spena, reconstruyó aquellos días en su informe sobre el caso Impastato. El documento cuenta lo negociado en aquella reunión clandestina a partir de investigaciones, informes policiales, procedimientos judiciales y declaraciones posteriores de mafiosos colaboradores de la justicia. Siete décadas después sigue sirviendo para entender los pilares del narcotráfico.

PUBLICIDAD

Las autoridades se centraron en interceptar las comunicaciones de su entorno y vigilar a sus familiares, varios de los cuales se habían mudado directamente a España tras la huida del capo.

Rostros conocidos y una reunión clandestina

Russo Spena recoge a lo largo de sus 125 páginas de informe el análisis del investigador Umberto Santino. Según relató este experto, el hotel recibió a los referentes de la Cosa Nostra siciliana y de la mafia italoamericana. Entre los asistentes llegados desde Estados Unidos figuraban Lucky Luciano, deportado y residente en Italia; Joseph Bonanno, conocido como Joe Bananas; Francesco Garofalo, llamado Frank Carrol en Estados Unidos, y Joseph Palermo, relacionado con la familia Lucchese. La nómina siciliana incluía a Giuseppe Genco Russo, Gaspare Magaddino, los hermanos Greco, Luciano Liggio, los hermanos La Barbera y Gaetano Badalamenti, jefe mafioso de Cinisi.

Para Russo Spena, el encuentro no puede entenderse sin la reunión de Apalachin, celebrada un año antes en Nueva York, en la residencia de Joseph Barbara, otro de las caras principales de la mafia italoamericana, llamado Joe The Barber. Allí se sentaron las bases de lo que luego se llevaría a cabo en Sicilia. El informe atribuye a la cumbre dos asuntos centrales. El primero era la reorganización del tráfico internacional de drogas. El segundo punto era la creación de una estructura de coordinación en Sicilia, inspirada en la comisión mafiosa estadounidense. Hombres como Luciano o Frank Costello ya habían creado en la ‘Gran Manzana’ un núcleo de mafiosos que se reunían para solventar disputas y evitar -cuando lo conseguían- baños de sangre.

Charles Lucky Luciano

Dos objetivos: narcotráfico y orden

La revolución de Fidel Castro cerró la gran base logística que la mafia utilizaba en Cuba y el Caribe. Eso obligaba a rediseñar las rutas de traslado de estupefacientes, especialmente hacia Estados Unidos. En ese nuevo esquema, Sicilia adquiría una posición estratégica por su ubicación en el Mediterráneo y por sus conexiones aéreas y marítimas. En otras palabras: buscaban reemplazar las rutas caribeñas por un circuito en el que Sicilia funcionara como punto de paso, recepción, transformación y envío de droga. Esto implicaba una red importante de proveedores, transportistas y reparto en Estados Unidos. El hotel recibió a los principales mafiosos entre los que habían representantes de los distintos ‘sindicatos’.

PUBLICIDAD

El segundo objetivo era superar la fragmentación de las distintas cosche o familias mafiosas de Sicilia. La idea era adoptar un modelo parecido al de la mafia estadounidense: una comisión coordinadora que permitiera resolver conflictos internos, ordenar los negocios comunes y evitar guerras entre grupos. El texto explica que, inicialmente, se formó un organismo provincial palermitano y que después se consolidó una estructura de mando más estable: la futura Comisión de Cosa Nostra, conocida popularmente como la “Cúpula”.

Toda reconstrucción en base a testimonios tiene lagunas. Tommaso Buscetta, antiguo integrante de Cosa Nostra y luego colaborador de justicia, confirmó un encuentro entre mafiosos de ambos lados del Atlántico. Sin embargo, sostuvo que se celebró en el restaurante Spanò, frente al mar, y no en el Hotel delle Palme. También negó que el narcotráfico hubiera sido parte de la agenda y afirmó que Bonanno planteó, sobre todo, la formación de una comisión.

PUBLICIDAD