Mónica Cervera vuelve a hablar ante las cámaras después de uno de los periodos más difíciles de su vida. La actriz malagueña, conocida por sus trabajos en Crimen ferpecto y La que se avecina, ha recuperado la libertad tras cumplir una condena de once meses de prisión. Ahora, alejada desde hace años de los rodajes y después de haber vivido en las calles de Marbella, concedía este miércoles sus primeras declaraciones al programa La tarde se mueve, presentado por Ion Aramendi en Telecinco.
La intérprete reconoció que su paso por la cárcel ha sido una experiencia complicada y que todavía le cuesta enfrentarse públicamente a lo ocurrido. “Ha sido duro, no es grato estar en un lugar así. Tengo muchísima vergüenza de hablar aquí con vosotros”. El espacio adelantó algunos fragmentos de una entrevista más extensa en la que Cervera aborda su situación personal y las circunstancias que terminaron llevándola a prisión.
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La entrada de Mónica Cervera en prisión trascendió en febrero de 2025, cuando se conoció que debía cumplir una pena de once meses por un delito contra el patrimonio. El procedimiento estaba relacionado con un incidente ocurrido en 2021 en un establecimiento de alimentación de Marbella, en el que intentó sustraer varios productos y terminó enfrentándose a la propietaria del negocio. La sentencia contemplaba también la agresión a la comerciante. Aunque inicialmente la condena había quedado suspendida, la actriz acabó ingresando en un centro penitenciario tras el requerimiento judicial.
Al recordar el episodio, Cervera hizo referencia al escaso valor de los productos que originaron el conflicto. “Ya no tengo que volver. Estaría bueno por un pedazo de queso y un paquete de cacahuetes en un chino”, ha comentado, dejando claro su alivio por haber terminado de cumplir la pena. También quiso responder a las informaciones sobre los enfrentamientos que habría protagonizado durante su estancia entre rejas. “No soy agresiva, he tenido un par de ataques, sí, porque me defendí”, aseguró.
Años viviendo en las calles de Marbella
Antes de que su situación judicial ocupara titulares, la vida de Mónica Cervera ya había despertado preocupación. La intérprete llevaba años apartada de la industria audiovisual y residía en las calles de Marbella, donde se le había visto dormir en un banco del Parque de la Represa.
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Su situación sorprendió especialmente por el contraste con su trayectoria profesional. Cervera alcanzó notoriedad gracias a Crimen ferpecto, la película dirigida por Álex de la Iglesia por la que fue nominada al Goya a mejor actriz revelación en 2005. También participó en producciones como 20 centímetros y La que se avecina, donde interpretó a Marijose, la hermana de Amador Rivas.
Pese a aquel reconocimiento, la actriz manifestó en distintas ocasiones que no quería regresar a la televisión ni al cine. En una entrevista anterior con la revista Semana, expresó su deseo de continuar al margen de su antigua profesión: “No necesito nada de nadie. No quiero que me nombren la palabra televisión ni cine. Estuve ahí en su día, pero no pienso volver nunca”.
En sus primeras declaraciones tras recuperar la libertad, Cervera también recordó la dureza de vivir en la calle, especialmente durante la noche. “Da miedo dormir por las noches a la intemperie, da miedo sobre todo para una chica”, explicó.
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