Los acampados de la Puerta del Sol han usado este jueves la fuente de la estatua ecuestre de Carlos III para bañarse y refrescarse durante las horas de más calor, en el marco de la protesta por el acceso a la vivienda que permanece instalada en el centro de Madrid y cuya retirada reclaman el Ayuntamiento y la Comunidad.
La fuente situada junto a la estatua ecuestre de Carlos III ha acogido este jueves colchonetas hinchables y sillas plegables entre las tiendas de campaña de la acampada. Varias personas se han metido en el agua o se han subido a las colchonetas, mientras otras han permanecido sentadas alrededor.
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La concentración lleva más de dos semanas en la plaza y se ha consolidado como un campamento con tiendas, reparto de comida, asistencia sanitaria y zonas organizadas por los manifestantes, que sostienen que continuarán en Sol hasta que haya avances en sus reivindicaciones.
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha comentado de forma irónica las imágenes en la plataforma X. La utilización de la fuente coincide con el aumento de las advertencias institucionales sobre el estado de la plaza, la limpieza y la seguridad de la estación de Metro de Sol.
Multas, pintadas y denuncias por vandalismo
La Ordenanza de Gestión y Uso Eficiente del Agua de Madrid prohíbe en su artículo 32 bañarse en fuentes o estanques públicos. La norma también veta utilizar el agua para lavar ropa o utensilios, así como para asear a personas o animales, y prevé multas económicas para quienes la incumplan.
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La estatua de Carlos III ha aparecido además pintada con el grafiti “Turista, vete a casa”. El consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local Miguel Ángel García Martín ha denunciado que los acampados “se piensan que están en un parque acuático” y ha anunciado que los hechos ocurridos en la fuente se incorporarán a los escritos que presentarán ante la Justicia por presuntos actos de vandalismo contra el patrimonio protegido.
El secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano, también se ha pronunciado en X: “Gente preocupada por la vivienda en Sol. Sin duda”. La degradación del entorno municipal incluye amarres en los enganches de los toldos y de las farolas.
La Policía Municipal ha impuesto ya 180 sanciones en el entorno de la acampada: 76 por consumo de alcohol o drogas y 104 relacionadas con la limpieza. La vicealcaldesa y delegada de Seguridad y Emergencias, Inma Sanz, ha precisado que todavía no ha sido posible acceder al recinto para realizar una valoración más detallada de su situación.
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Sanz ha aludido a la presencia de “orines y tirar residuos en distintas zonas” entre las conductas sancionadas. Desde la Alcaldía han advertido del “grave peligro” que atribuyen a la protesta y han vuelto a pedir a la Delegación del Gobierno la expulsión de los manifestantes.
La vicealcaldesa ha señalado también que se evaluará el estado de la placa del kilómetro 0, el mobiliario urbano y la propia fuente. La revisión se plantea ante los “graves actos vandálicos” denunciados por el Ayuntamiento.
Riesgo para evacuar la estación de Sol
La Comunidad de Madrid ha solicitado al delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, el desalojo inmediato de la acampada. La petición se ha formulado mediante una carta que alerta de los riesgos que la concentración puede suponer para la seguridad de los usuarios del transporte público.
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La misiva incorpora un informe de Metro de Madrid sobre las condiciones de seguridad de la estación en caso de emergencia. El documento advierte de que la ocupación de una parte importante de la plaza podría afectar seriamente a la operatividad de las instalaciones si fuera necesaria una evacuación urgente de viajeros o la intervención de los servicios de emergencia.
El consejero de Vivienda, Transportes e Infraestructuras, Jorge Rodrigo, ha enviado otra carta a Martín para comunicar la acumulación de orines, excrementos y otros residuos orgánicos en pozos y accesos de ventilación de Metro. Los análisis ambientales han detectado concentraciones de amoníaco de hasta el 80 % del valor límite de exposición laboral, una situación que obliga a retirar los residuos y desinfectar las instalaciones.
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