La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, ha exigido a la diputada del PP, Ana Belén Vázquez, que abandone el hemiciclo para entregar un bote de gas pimienta. Vázquez portaba este objeto para enseñarlo porque es, según sus palabras, lo que tienen que llevar encima las mujeres en Ceuta desde la entrada masiva del 30 de julio. Armengol ha explicado que llama al orden a la diputada porque el objeto se trata de un arma y que debe salir de la cámara para entregarlo a las autoridades.
Esta misma mañana, el Congreso ha vivido otro episodio relacionado con un gas, en este caso, tóxico. Las autoridades han precintado los baños y otras zonas aledañas situadas en uno de sus edificios después de que alguien vaciara en esa zona un espray tóxico, según han informado fuentes de la Cámara baja a EFE.
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Según ha expuesto Armengol, el artículo 101 y el registro de armas establecen que el gas pimienta encaja en esta lista y que, por tanto, debe salir del edificio y depositarlo. “Esto no puede plantearse en la casa de la democracia”, ha defendido Armengol ante el enfado de Vázquez, que ha tardado varios minutos en salir mientras defendía, con el micrófono desactivado, que no ha incumplido ninguna norma. Entre gritos de “¡Fuera, fuera!" y aplausos de sus compañeros de partido, ha terminado abandonando la sala. Armengol ha llegado a llamarla al orden en dos ocasiones y le ha avisado que, si llegaba a la tercera, aplicaría el artículo 106 para expulsarla durante toda la sesión.
“Esto no es un arma y además estaba vacío. Esta es la normalidad que ellos quieren decir que existe en Ceuta”, ha asegurado la diputada en el pasillo del Congreso cuando ha salido del hemiciclo. Ana Belén Vázquez ha mostrado su evidente enfado y sorpresa ante la prensa. Su compañero de partido y portavoz, Borja Sémper, ha salido en su defensa dentro de la cámara al sostener que “no es un arma” y recuperar el mensaje sobre la situación de Ceuta.
Normas sobre el gas pimienta y el Congreso
El artículo 101 del Reglamento del Congreso establece que un diputado puede ser suspendido temporalmente de su condición parlamentaria por motivos disciplinarios. La medida debe aprobarla el Pleno de la Cámara y se reserva para supuestos concretos. Entre ellos figura que el parlamentario mantenga una conducta sancionable después de haber recibido y cumplido una advertencia, una llamada al orden, la retirada de la palabra o una expulsión temporal, previstas en el artículo 99. También contempla la suspensión si un diputado porta armas dentro del recinto parlamentario. La Mesa del Congreso propone la suspensión.
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En cuanto al registro de armas al que se refiere Armengol, se trata del Real Decreto 137/1993. En su artículo número 5, incluye los “sprays de defensa personal y todas aquellas armas que despidan gases o aerosoles, así como cualquier dispositivo que comprenda mecanismos capaces de proyectar sustancias estupefacientes, tóxicas o corrosivas”. En este grupo es donde entraría el gas pimienta que supuestamente portaba Vázquez, aunque todavía no ha dado explicaciones. Además, el Real Decreto también recoge que “se exceptúan los sprays de defensa personal que, en virtud de la correspondiente aprobación del Ministerio de Sanidad, previo informe de la Comisión Interministerial Permanente de Armas y Explosivos, se consideren permitidos”, lo que vuelve todo más enrevesado.
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