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Aprendizajes y heridas abiertas del accidente del vuelo JK5022 de Spanair en el aeropuerto de Barajas 18 años después

La tragedia puso en primer plano deficiencias legales y técnicas que, según la Comisión de Investigación del Congreso de los Diputados de 2021, condujeron a reformas normativas

Accidente del vuelo 5022 de Spanair

El 20 de agosto de 2008, el siniestro del vuelo JK5022 de Spanair en Madrid-Barajas se cobró la vida de 154 personas y marcó un punto de inflexión en la gestión de la seguridad aérea en España. La tragedia puso en primer plano deficiencias legales y técnicas que, según la Comisión de Investigación del Congreso de los Diputados de 2021, condujeron a reformas normativas, mejoras en los protocolos de emergencia y un replanteamiento del trato a las víctimas.

El dictamen oficial de la Comisión identificó la falta de un marco legal propio para las indemnizaciones en accidentes aéreos como una de las principales carencias del sistema español. Hasta entonces, los jueces aplicaban el baremo de accidentes de tráfico, lo que situaba a las víctimas en desventaja respecto a otros países de la Unión Europea y no cumplía los estándares del Convenio de Montreal. Sin embargo, las heridas no se han cerrado y no todos los afectados han dado por terminada esta dolorosa etapa.

Un avión con seis pasajeros se estrella en un barrio de San Diego (Estados Unidos)

La Asociación de Afectados del Vuelo JK5022 no ha parado con sus demandas de justicia. Este organismo denuncia que los tribunales rechazaron sus demandas y que la CIAIAC responsabilizó únicamente a los pilotos. Critican que el Congreso no remitió a la fiscalía el informe que identificó 18 responsables políticos vivos. La presión de las asociaciones de víctimas llevaron a la revisión legislativa.

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La adaptación al Convenio de Montreal fue la principal respuesta al accidente años después para tratar de mejorar para el futuro. Desde entonces, se ha promovido la inclusión de las víctimas en la elaboración y seguimiento de las políticas de reparación, así como la mejora del acompañamiento psicológico y legal desde el primer momento, según recoge el texto parlamentario. Otro avance fue declaración del 20 de agosto como Día Nacional de las Víctimas de Desastres Aéreos, pero todavía quedan exigencias de responsabilidades por cumplir.

Familiares y supervivientes del accidente del vuelo JK5022 durante una ofrenda floral realizada en el monumento Luces en el Vacío (EFE/Ángel Medina G./Archivo)

Reformas técnicas y en la investigación de accidentes

El dictamen de la Comisión de Investigación también puso el foco en la necesidad de mejorar la independencia y la capacidad técnica de los organismos encargados de investigar accidentes. El texto parlamentario recomendó la creación de un órgano independiente y multimodal, inspirado en la NTSB estadounidense, que permita investigaciones imparciales y exhaustivas, desvinculadas de los poderes ejecutivos.

Desde la publicación de este informe, España ha actualizado los protocolos de supervisión, emergencia y simulacros en los aeropuertos, y ha reforzado la regulación sobre certificación y mantenimiento de aeronaves. La CIAIAC ha sido objeto de revisión y se han fortalecido la formación y la independencia de los inspectores.

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A pesar de estos avances, el dictamen parlamentario señala que persisten lagunas jurídicas y desafíos técnicos, en particular en la clarificación de competencias entre jurisdicciones y en la consolidación de un sistema de indemnizaciones plenamente alineado con los estándares europeos. La Comisión concluye que el legado del JK5022 radica en la necesidad de una vigilancia constante, la mejora continuada de la seguridad y una protección efectiva de las víctimas en la aviación comercial.

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