Con las obras de Johannes Brahms y Richard Strauss como estandartes de un programa que abarcó desde el romanticismo alemán hasta el poema sinfónico, la Filarmónica de Berlín regresó al escenario del Teatro Colón después de 26 años y ofreció en la noche del miércoles el primero de tres conciertos que la formación alemana brindará en el coliseo porteño bajo la dirección de Kirill Petrenko.
La orquesta, que no pisaba Buenos Aires desde el año 2000 —cuando lo hizo bajo la batuta de Claudio Abbado—, llega en el tramo final de una gira internacional que incluyó escalas en Nueva York, Colombia y Brasil. La visita reafirma la vigencia del intercambio cultural entre las grandes instituciones sinfónicas del mundo y una sala que mantiene su lugar en el circuito de los principales escenarios líricos del planeta.
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El programa inaugural se dividió en dos partes. La primera estuvo dedicada al Concierto para piano y orquesta n.° 1 en re menor, op. 15, de Brahms, una obra compuesta entre 1854 y 1859 que despliega un diálogo exigente entre el solista y la masa orquestal a lo largo de tres movimientos: Maestoso, Adagio y Rondo (Allegro non troppo). La parte solista quedó a cargo del pianista islandés Víkingur Ólafsson, quien con esta presentación hizo su debut en la Argentina. Ólafsson, reconocido por un repertorio que va desde la música barroca hasta la contemporánea, reemplazó al pianista Daniil Trifonov, previsto originalmente para la gira pero obligado a cancelar su participación por una lesión.
La segunda mitad de la velada estuvo consagrada a Also sprach Zarathustra (Así habló Zaratustra), op. 30, el poema sinfónico que Strauss compuso en 1896 a partir de la obra filosófica homónima de Friedrich Nietzsche. La pieza, cuya introducción se volvió célebre por su asociación con la película 2001: Odisea del espacio de Stanley Kubrick, recorrió sus nueve secciones, desde el icónico Amanecer (Sonnenaufgang) hasta la Canción de caminante nocturno (Nachtwandlerlied), con un solo de violín a cargo de Daishin Kashimoto.
Fundada en 1882, la Berliner Philharmoniker forjó su identidad sonora a través de directores como Wilhelm Furtwängler, Herbert von Karajan, Abbado y Simon Rattle. Desde 2019, Petrenko conduce la formación en calidad de director titular y artístico, al frente de un conjunto reconocido por la riqueza de sus colores y su capacidad para conjugar la personalidad de cada intérprete con una poderosa identidad colectiva. La gira de 2026 se extiende hasta el 25 de octubre. Buenos Aires es la última estación del recorrido, y los tres conciertos en el Colón presentan dos programas diferentes.
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La segunda función, prevista para esta noche a las 20, propone un cambio de repertorio. La primera parte estará dedicada a las Variaciones sobre un tema original, «Enigma», op. 36, de Edward Elgar, compuestas en 1899. La obra consta de un tema y catorce variaciones, cada una identificada con las iniciales o el apodo de una persona cercana al compositor británico, desde la célebre Nimrod (Variación IX, Adagio) hasta el finale E.D.U. (Variación XIV).
La segunda mitad presentará la Sinfonía n.º 4 en fa menor, op. 36, de Piotr Ilich Chaikovski, escrita entre 1877 y 1878. La obra, estructurada en cuatro movimientos, avanza desde el Andante sostenuto inicial hasta el Finale (Allegro con fuoco). La duración estimada de la velada es de 89 minutos, con un intervalo de 20 entre ambas partes.
El concierto del viernes se podrá ver gratis por streaming
El tercer y último concierto, programado para este viernes 23 a las 20, retomará el mismo programa de la noche inaugural: el Concierto para piano n.° 1 de Brahms, otra vez con Ólafsson como solista, y el Así habló Zaratustra de Strauss, con dirección de Petrenko. La duración estimada de esta función es de 105 minutos. La función será transmitida en directo y de forma gratuita a través de la página web del Teatro Colón (teatrocolon.org.ar/en-vivo), lo que permitirá a quienes no consiguieron entradas presenciar desde cualquier punto del país el cierre de la visita de la orquesta alemana.
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La etapa sudamericana de la gira quedará además documentada en una producción audiovisual destinada a la televisión pública alemana. Con esta serie de presentaciones, el Teatro Colón vuelve a posicionarse en el circuito internacional de las grandes orquestas del mundo.
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