El preso político cubano Marcos de la Luz Caballero Granados denunció que lleva más de cinco meses trabajando sin recibir salario en un centro penitenciario de Cuba. Según su testimonio, publicado en Cubanet, la situación afecta a la mayoría de los internos que realizan labores agrícolas en el campamento de prisioneros número 16, donde permanece recluido.
Caballero Granados explicó que fue trasladado el 26 de marzo de 2026 desde el campamento Los Caneyes, en la provincia de Villa Clara, hasta el centro penitenciario El Pitirre, ubicado en el municipio San Miguel del Padrón, en La Habana. Desde entonces trabaja en un organopónico dedicado a la producción de alimentos.
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La jornada laboral, de acuerdo con el relato publicado por el medio, comienza a las 7:30 de la mañana y termina a las 4:00 de la tarde. Entre sus tareas se encuentran chapear, guataquear, sembrar y realizar otras labores agrícolas. En la finca se cultivan plátanos, habichuelas, pepinos, yuca y aguacates, entre otros productos.
El prisionero afirmó que no ha recibido ningún pago desde que comenzó a trabajar en el centro penitenciario. Indicó que durante los primeros dos meses el salario correspondiente debía ser de poco más de 2,000 pesos cubanos y que después habría aumentado a cerca de 3,000 pesos mensuales. Sin embargo, aseguró que hasta el momento no le han entregado dinero por sus labores.
La alimentación también forma parte de sus denuncias. Según Cubanet, Caballero Granados señaló que durante la jornada los trabajadores reciben un almuerzo compuesto por unos 80 gramos de arroz y una masa de color claro que, según describió, parece estar elaborada con harina de trigo mezclada con agua. Para beber, reciben una pequeña cantidad de una preparación que identificó como agua de melaza.
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El preso sostuvo que, en algunas ocasiones, los alimentos se encuentran en mal estado y que varios internos han presentado problemas estomacales. Según su testimonio, los militares atribuyen esas enfermedades a la presencia de algún virus, sin reconocer una posible relación con la calidad de la comida.
También describió la forma en que los productos cosechados son utilizados. De acuerdo con Cubanet, Caballero Granados afirmó que los cultivos del organopónico se incorporan ocasionalmente a la alimentación de los prisioneros, en pequeñas cantidades y cuando se agotan los suministros externos.
Como ejemplo, relató que cuando se terminan los chapos que llegan desde otros lugares, los internos reciben una cucharada de plátano hervido y hecho puré.
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“Llevan dos días dando pan, que traen de panaderías externas, pero como casi nunca se puede hacer pan por la falta de corriente, lo que más dan es chopo, que parece una piedra”, declaró. Añadió que la bebida suministrada consiste en una taza de hierbas cuyo origen, dijo, desconocen.
Caballero Granados denunció además que los militares controlan los productos agrícolas cosechados y registran a los presos tanto cuando salen del campamento como cuando regresan del trabajo. Según el medio cubano, él aseguró que los internos no tienen permitido apropiarse de ninguna fruta u hortaliza, bajo amenaza de ser procesados por robo.
El joven, natural del municipio de La Habana Vieja, fue encarcelado el 11 de febrero de 2020, acusado de escribir carteles contra el régimen cubano. Posteriormente fue juzgado en la sede del Tribunal Municipal Popular de Diez de Octubre y condenado a 10 años de privación de libertad por los delitos de “otros actos contra la seguridad del Estado”, “propaganda enemiga de carácter continuado” y “desacato con carácter continuado”.
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Su nombre aparece en la base de datos de Prisoners Defenders, organización no gubernamental con sede en Madrid que documenta casos de personas privadas de libertad por motivos políticos.
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