Un celular puede reemplazar el billete para una transferencia, una tarjeta resuelve una compra y un código QR abre otra vía para mover dinero. Esa transformación se refleja en el comportamiento de los pagos al por menor durante 2025, según el informe sobre sistemas de pago del Banco de la República.
El documento muestra que las transferencias electrónicas tienen un papel central en esta evolución. Entre ellas están las operaciones inmediatas que hacen parte del ecosistema Bre-B, una herramienta que acompaña la expansión de los pagos digitales y el crecimiento de alternativas. Las tarjetas de débito, las tarjetas de crédito y las billeteras móviles también ampliaron su presencia. El informe relaciona este comportamiento con una mayor adopción de instrumentos digitales para los pagos cotidianos, apoyados en opciones como los códigos QR y el botón de pagos.
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El cambio se aprecia con mayor claridad cuando se observa el comportamiento de los instrumentos durante la última década. Los pagos al por menor muestran una tendencia creciente. Las transferencias tradicionales e inmediatas, junto con las tarjetas de débito y crédito, se encuentran entre los medios de mayor uso. En sentido contrario, el cheque y el efectivo presentan una tendencia decreciente. Esto no significa que el dinero físico haya desaparecido. De hecho, el efectivo continúa siendo ampliamente utilizado y mantiene una posición relevante entre los medios empleados habitualmente por los colombianos.
Lo que cambió es su peso relativo. El porcentaje de personas que considera el efectivo como su principal medio de pago disminuyó frente al avance de las opciones electrónicas. Así, aunque el billete y la moneda todavía forman parte de las transacciones cotidianas, cada vez tienen que compartir ese espacio con más alternativas digitales. Hay, además, un dato que introduce una aparente contradicción en esta transformación: el efectivo en circulación aumentó. El Banco de la República plantea que esto puede explicarse porque el dinero físico cumple funciones que van más allá del pago de bienes y servicios.
El efectivo puede actuar como reserva de valor, fuente de liquidez o medio de respaldo. Por eso, una persona puede conservar dinero físico disponible aunque recurra con menor frecuencia a él cuando realiza una compra. La menor participación del efectivo como instrumento transaccional no implica que deje de tener utilidad para los hogares.
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Detrás de las operaciones digitales existe una infraestructura que permite procesar los pagos. Los sistemas de pago de bajo valor gestionan operaciones realizadas mediante transferencias de crédito y débito, tanto inmediatas como no inmediatas, además de pagos con tarjetas y cheques. Para procesar estas operaciones se utilizan modelos de compensación y liquidación interbancaria. Estos pueden funcionar mediante esquemas brutos en tiempo real o netos multilaterales diferidos. La liquidación está relacionada con el CUD, infraestructura en la que se saldan las obligaciones entre los participantes.
El Banco de la República identifica al CUD como el sistema de pagos de alto valor del país y como un elemento central de la infraestructura financiera local. Su funcionamiento se conecta con los procesos mediante los cuales las entidades participantes administran las obligaciones derivadas de las operaciones de pago.
En cuanto a la compensación y liquidación multilateral neta de transferencias interbancarias, el informe reporta adecuados niveles operativos. Las dos cámaras de compensación automatizadas, ACH Cenit y ACH Colombia, registraron niveles adecuados en sus indicadores clave. Según el documento, este desempeño permitió que las entidades participantes gestionaran de manera segura, eficiente y oportuna sus necesidades de liquidez intradiarias en el CUD. El comportamiento de estas infraestructuras acompaña el aumento de las operaciones electrónicas.
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Para los usuarios, el panorama refleja una transición gradual. Las herramientas digitales ganan espacio en las compras y transferencias, mientras el efectivo conserva presencia en la economía. La expansión de Bre-B y de otras opciones puede facilitar pagos más ágiles, en operaciones pequeñas, un terreno donde tradicionalmente han tenido mayor presencia los billetes y las monedas.
Al mismo tiempo, el aumento del efectivo en circulación muestra que el dinero físico conserva funciones para los colombianos. El avance de los pagos digitales modifica los hábitos de transacción sin eliminar el papel que cumple el efectivo.
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