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Sequía en Tolima baja caudales y golpea producción de hoja para tamal

Cortolima reportó reducciones en ríos como el Gualí, Saldaña y Magdalena, mientras incendios afectan cultivos de hoja de cachaco

Rio Magdalena

Las altas temperaturas y la temporada seca siguen generando impactos en el Tolima, donde los incendios forestales ya han arrasado más de 50.000 hectáreas y también afectan recursos naturales, afluentes hídricos y actividades productivas ligadas a la identidad regional, como la producción de la hoja usada para envolver el tamal tolimense.

De acuerdo con la información publicada por La FM, en algunos municipios del departamento se han registrado temperaturas cercanas o superiores a los 40 grados centígrados, en medio de condiciones climáticas que podrían extenderse hasta los primeros meses del próximo año.

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Árboles sufren el impacto de la sequía y el fenómeno de El Niño . (Imagen Ilustrativa Infobae)

La situación preocupa a las autoridades ambientales y de gestión del riesgo, no solo por la magnitud de los incendios, sino también por la disminución de caudales en ríos estratégicos y por los daños en cultivos de hoja de cachaco, insumo fundamental para la preparación tradicional del tamal tolimense.

Ríos con menor caudal

La Corporación Autónoma Regional del Tolima, Cortolima, realiza monitoreo a los principales afluentes hídricos de la región. Ese seguimiento permitió evidenciar que, al inicio de este mes, hubo reducciones en el caudal de varios ríos.

Según explicó Olga Lucía Alfonso, directora general de Cortolima, el caso más crítico corresponde al río Gualí, en el norte del departamento, con una reducción del 53 %. También se reportaron disminuciones en el río Saldaña, con 24 %, y en el río Magdalena, con 10 %.

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Encontramos que hay unas corrientes hídricas que han disminuido su nivel, por ejemplo el río Gualí en un 53 %, el río Saldaña un 24 % y el río Magdalena ha disminuido su corriente hídrica en un 10 %”, dijo Alfonso.

crédito Cortolima Corporación Autónoma / Facebook

La funcionaria explicó que estos reportes sirven para establecer la disponibilidad de agua y anticipar posibles riesgos de desabastecimiento. Ante el escenario seco, Cortolima expidió desde mayo una resolución orientada a proteger el recurso hídrico y priorizar el consumo humano.

Entre las medidas adoptadas están recomendaciones sobre el uso del agua, la prohibición de quemas controladas en áreas abiertas y alternativas para garantizar abastecimiento en zonas rurales.

Expedimos una resolución con el objeto de hacer recomendaciones en materia del uso del agua priorizando el consumo humano, las quemas controladas están prohibidas en áreas abiertas, hemos posibilitado la legalización de pozos profundos o aljibes como una solución”, puntualizó la directora de Cortolima.

Hoja del tamal, entre las afectadas

Otro de los efectos de la temporada seca se registra en Coyaima, al sur del Tolima, donde los incendios forestales han alcanzado cultivos de hoja de cachaco. Esta hoja es utilizada para envolver el tamal tolimense antes de su cocción y forma parte de una cadena productiva tradicional de la región.

El alcalde de Coyaima, Luis Orlando Ortiz, explicó que las emergencias han afectado especialmente la vereda Los Totarcos, zona de donde sale parte importante de esta producción.

Tuvimos emergencias en la vereda Los Totarcos, donde sacamos la hoja de cachaco, aproximadamente se han quemado 2.600 hectáreas y la gran mayoría es de esta hoja de cachaco para el tamal tolimense que sacan en camiones con destino a otras ciudades, entre ellas Bogotá”, expresó Ortiz.

La afectación ya se siente en la economía local. Según el mandatario, la producción se redujo en cerca del 70 %, lo que implica pérdidas de varios millones de pesos para productores y comercializadores.

Cada semana son alrededor de $300 o $400 millones con esas cargas que salen con destino a la ciudad de Bogotá. En la actualidad hay una producción cercana al 30 % con esas afectaciones que tenemos”, agregó el alcalde.

Mientras tanto, el más reciente Puesto de Mando Unificado reportó que los incendios en San Luis, Ortega, Suárez y Carmen de Apicalá están controlados y próximos a su liquidación. Sin embargo, los esfuerzos se concentran en Ataco y Prado, donde persisten emergencias de mayor magnitud.

El director de Gestión del Riesgo del Tolima, Luis Alberto Cárdenas, indicó que en Prado se desplegaron apoyos en tierra, un helicóptero de la Fuerza Aérea y dos aeronaves de la Policía. En Ataco, las autoridades enfrentan dos focos complejos: uno cercano al casco urbano y otro en la vía hacia Planadas.

La emergencia deja un panorama crítico para el departamento: ríos con menor caudal, restricciones sobre el uso del agua, incendios activos y pérdidas en cultivos que sostienen economías locales. En medio de la temporada seca, las autoridades insisten en priorizar el consumo humano y evitar cualquier actividad que pueda generar nuevos focos de fuego.

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