Kokoriko regalará 1.000 medios pollos asados este viernes 7 de agosto a personas que se llamen Gustavo o Abelardo, en una campaña ligada a la posesión presidencial de Abelardo de la Espriella y limitada a mayores de edad que cumplan requisitos de identificación y presencia física en el punto de venta.
La promoción funcionará entre las 3:00 p. m. y las 8:00 p. m., o hasta agotar existencias. La cadena indicó que habrá un cupo aproximado de 100 unidades por establecimiento y que la entrega se hará por orden de llegada.
La oferta aplica en puntos seleccionados de Bogotá, Chía, Medellín, Cali, Pereira y Cartagena. El beneficio corresponde a medio pollo asado y no podrá acumularse con otras promociones ni cambiarse por dinero en efectivo.
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Quienes quieran reclamar el producto deberán presentarse personalmente en uno de los restaurantes participantes, ser mayores de edad y llevar la cédula física. El nombre Gustavo o Abelardo debe aparecer como primero o segundo en el documento de identidad.
La empresa también exige la autorización para el tratamiento de datos personales. Según la información difundida por la marca en sus redes sociales, si las existencias se agotan antes del cierre de la franja horaria, la entrega terminará en ese momento.
Kokoriko resumió la campaña con un mensaje publicitario: “Hay tradiciones que no cambian, como el trasteo con Kokoriko”.
La estrategia fue lanzada para el 7 de agosto de 2026, fecha en la que se realizará la posesión presidencial en Colombia. El nombre Gustavo remite al mandatario saliente, Gustavo Petro, mientras que Abelardo se vincula con el presidente electo, Abelardo De la Espriella.
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La compañía precisó que cada porción entregada incluirá cuatro piezas: media pechuga, un ala, una pierna y un pernil. La campaña fue difundida con la invitación a reclamar “1/2 Kokoriko asado” durante la jornada.
El anuncio circuló en medio de la conversación pública sobre el cambio de mando y convirtió la fecha en eje de una acción comercial de alcance nacional.
La cadena mantuvo como condiciones centrales la atención presencial, la verificación del nombre en la cédula y la disponibilidad de inventario en cada local participante.
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El aumento de 23,7% del salario mínimo siguió trasladándose al precio del pollo asado
El pollo asado subió $4.379 en los últimos 12 meses y en junio llegó a un precio promedio de $44.417, un alza de 10,9% que expone cómo los mayores costos laborales y operativos siguen presionando a los alimentos preparados por encima de otros segmentos de la economía.
La mayor diferencia entre ciudades se observó en Medellín, donde el plato costó $49.680, seguida por Bogotá con $48.030 y Cartagena con $46.140. En el otro extremo, Tunja registró $36.850 y fue la única entre las siete ciudades medidas en la que todavía se pudo comprar un pollo asado por menos de $40.000.
De acuerdo con el más reciente Índice del Pollo Asado, IPA, realizado por La República, en junio de 2025 el precio promedio era de $40.039. Un año después quedó en $44.417, y frente a mayo el incremento mensual fue de 3,57%.
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El comportamiento del precio no responde solo al valor del pollo como insumo. Al tratarse de un producto asociado al servicio de restaurante, su dinámica también está atada a arriendos, servicios públicos, administración y empleo.
Nicolás Cruz Walteros, analista de economía local de Corficolombiana, explicó, al medio citado, que los asaderos “enfrentan presiones crecientes en rubros como servicios públicos, arriendos, administración y, sobre todo, costos laborales”.
Según el analista, el aumento de 23,7% del salario mínimo para este año siguió trasladándose a los precios finales, en especial en negocios con alta intensidad de mano de obra.
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También señaló: “De hecho, mientras la producción avícola ha aumentado 0,5% y el precio del pollo fresco ha caído cerca de 1,2%, el precio del pollo asado ha seguido aumentando, impulsado por los mayores costos operativos de los restaurantes”.
Ese contraste marcó uno de los puntos centrales del informe: aunque la materia prima no mostró una presión equivalente, el precio al consumidor continuó subiendo por factores propios del servicio. Cruz sostuvo además que esos choques de costos no se transmiten de inmediato, sino de forma gradual, sobre todo en sectores intensivos en trabajo.
A juicio del economista, el encarecimiento del plato refleja el peso de la indexación, el aumento del salario mínimo y los mayores costos energéticos sobre una inflación más rígida en servicios de comidas preparadas.
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También afirmó que el pollo asado “es hoy un buen termómetro de cómo la inflación de los servicios y los alimentos preparados sigue siendo uno de los focos más persistentes dentro de la canasta del consumidor”.