El primer ministro de Albania rechazó dimitir en el sexto día de violentas protestas: “Está en juego la negociación con la UE”

Edi Rama, quien lleva 13 años en el poder, no cede ante la presión social mientras los disturbios se extienden desde hacía casi una semana por todo el país

Los fuegos artificiales explotan junto a agentes de policía con equipo antidisturbios durante enfrentamientos en una protesta antigubernamental de estudiantes en Tirana, Albania, el 18 de octubre de 2026. REUTERS/Louisa Gouliamaki
Los fuegos artificiales explotan junto a agentes de policía con equipo antidisturbios durante enfrentamientos en una protesta antigubernamental de estudiantes en Tirana, Albania, el 18 de octubre de 2026. REUTERS/Louisa Gouliamaki
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El primer ministro de Albania, el socialista Edi Rama, rechazó este domingo 18 de octubre dimitir y advirtió de que las protestas violentas contra su Gobierno comprometen la adhesión del país a la Unión Europea. En un video de más de una hora publicado en Facebook, planteó el dilema en términos directos: “Los albaneses deben pensar con claridad: quieren o no quieren entrar en la UE”. Las movilizaciones, impulsadas por estudiantes, cumplieron seis días en Tirana.

“No es una cuestión de mi poder. Ya no tengo nada que demostrarme a mí mismo. Lo que está en juego no es mi poder, sino la mesa de negociación con la Unión Europea”, agregó.

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Cientos de personas se concentraron al mediodía frente al Ministerio de Educación y corearon “Rama, dimite”. La policía respondió con cañones de agua, gases lacrimógenos y balas de goma. Los choques se prolongaron durante horas por el centro de la capital. Los manifestantes incendiaron contenedores, rompieron ventanas de la sede del Partido Socialista y prendieron fuego a una comisaría y a la entrada del Ministerio del Interior.

El Ministerio de Salud contabilizó veintiocho heridos en la jornada: diecinueve policías, cuatro manifestantes, cuatro transeúntes y un periodista. 14 de los agentes resultaron heridos en el ataque a la comisaría. Tres personas, entre ellas el periodista y un menor de 15 años, fueron hospitalizadas. Albert Nushi, del departamento de Seguridad Pública de la policía, afirmó que lanzar cócteles molotov y artefactos pirotécnicos contra una comisaría no es una protesta y puso en riesgo a agentes y detenidos.

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El primer ministro albanés, Edi Rama, aclaró que no renunciará pese a las violentas protestas en el país (REUTERS/Florion Goga)
El primer ministro albanés, Edi Rama, aclaró que no renunciará pese a las violentas protestas en el país (REUTERS/Florion Goga)

Desde el martes 13 de octubre, los disturbios han dejado 272 heridos, 169 de ellos policías, y 167 detenidos, según las cifras oficiales. El sábado fue la jornada más violenta, con 65 lesionados, 37 de ellos agentes. Un tribunal, varios bancos y una oficina de correos fueron incendiados o sufrieron daños graves. Los comercios del centro cerraron con persianas metálicas y operarios municipales retiraron adoquines para evitar que se usaran como proyectiles.

Rama atribuyó el jueves la agitación a “manos extranjeras” y sostuvo que no se trata de un fenómeno estudiantil. Este domingo reiteró que no renunciará. El Gobierno albanés canceló además la visita que el primer ministro tenía prevista para el lunes en Viena, donde iba a reunirse con el canciller austríaco, Christian Stocker, cuyo Ejecutivo respalda la adhesión de Albania. La Comisión Europea condenó la violencia y pidió una respuesta proporcionada y diálogo. La embajada de Estados Unidos llamó a la moderación.

Los manifestantes exigen la renuncia del primer ministro Edi Rama (REUTERS/Louisa Gouliamaki)
Los manifestantes exigen la renuncia del primer ministro Edi Rama (REUTERS/Louisa Gouliamaki)

La crisis tiene varias capas. Desde mayo, el movimiento Flamingo protesta contra un complejo de lujo en la costa de Zvërnec y la isla de Sazan, impulsado por Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense, Donald Trump. Los ecologistas denuncian que el proyecto amenaza un humedal protegido, y una ley aprobada en 2024 por Rama eliminó parte de esa protección. Las marchas derivaron en un cuestionamiento general a un Gobierno que lleva en el poder desde 2013 y está en su cuarto mandato.

Los estudiantes aportaron una queja propia: el deterioro de las universidades y el elevado costo de vida y de estudio. Hay un precedente. En diciembre de 2018, otra ola estudiantil por el encarecimiento de la educación obligó a Rama a destituir a ocho ministros y a anunciar un “Pacto por la Universidad”. Esta vez el primer ministro ofreció escuchar las demandas, pero rechazó que la violencia justifique su salida. Las protestas ya se extendieron a Lezhë, Elbasan y Durrës.

Oficiales de policía con equipo antidisturbios se reúnen durante una protesta antigubernamental de estudiantes en Tirana, Albania, el 18 de octubre de 2026. REUTERS/Florion Goga
Oficiales de policía con equipo antidisturbios se reúnen durante una protesta antigubernamental de estudiantes en Tirana, Albania, el 18 de octubre de 2026. REUTERS/Florion Goga

La oposición no capitaliza el malestar con claridad. El conservador Sali Berisha, líder del Partido Democrático, pidió a los albaneses que acudan a Tirana, pero los estudiantes expulsaron el viernes a representantes de esa formación y criticaron tanto a Rama como a Berisha por favorecer a la oligarquía.

El factor europeo eleva la apuesta. Albania es candidata desde 2014, abrió las negociaciones en 2022 y ya inició los 33 capítulos. Cerró provisionalmente tres el 14 de julio y un cuarto, sobre política industrial, el 14 de octubre, un día después del inicio de los disturbios. Rama aspira a concluir las conversaciones en 2027 y a ingresar en el bloque en 2030. Solo Montenegro avanza más rápido. Los capítulos cerrados pueden reabrirse si el país incumple los estándares exigidos.

La comisaria de Ampliación, Marta Kos, ya había advertido en julio de que la protección ambiental forma parte de los criterios de adhesión. La estabilidad política y la respuesta policial pesarán ahora en esa evaluación.

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