El 'efecto Burnham' frena el auge de los partidos de protesta en el Reino Unido

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Judith Mora

Londres, 9 oct (EFE).- El ascenso del Partido Laborista británico tras la llegada al poder de Andy Burnham en julio pasado ha contribuido a frenar el avance de los partidos populistas en el Reino Unido, sumidos además en crisis internas que favorecen que las grandes formaciones históricas recuperen espacio político.

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El Partido Verde, principal amenaza por la izquierda para el laborismo, sufrió un revés el jueves al no conseguir su líder, Zack Polanski, un escaño parlamentario en juego en una elección parcial en Londres, escaño que ganó la laborista Sagal Abdi-Wali, en un resultado que los analistas interpretan como un voto de confianza al primer ministro.

Por su parte, Reform UK, la formación populista de extrema derecha dirigida por Nigel Farage, retrocede en las encuestas tras el pico alcanzado durante los comicios municipales del pasado mayo, en medio de una caída de popularidad de su líder y de polémicas relacionadas con la financiación interna.

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El Partido Conservador, que durante décadas se ha alternado en el gobierno con el laborismo, se encuentra, a su vez, en proceso de reconstrucción, aunque sigue estancado en los sondeos desde su debacle en las elecciones generales de julio de 2024.

La derrota del jueves en la circunscripción londinense de Holborn & St Pancras pone en cuestión el proyecto de Polanski al frente del Partido Verde, que había logrado convertir en una verdadera amenaza para los laboristas al combinar sus tradicionales reivindicaciones ecologistas con propuestas de justicia social.

Desde que asumió el liderazgo en septiembre de 2025, la formación multiplicó sus afiliados y disparó su intención de voto, de un 8 % en agosto de ese año al récord del 21 % el pasado marzo, tras su sorprendente victoria en la elección parcial de Gorton and Denton, en el norte de Inglaterra.

Con ese escaño, el partido sumó cinco diputados en la Cámara de los Comunes, que en todo caso suponen menos del 1 % del total, debido al sistema electoral británico no proporcional.

No obstante, el 'efecto' del nuevo líder laborista, Andy Burnham -que ha impulsado al Partido Laborista de un 16 % de apoyo en marzo al 27 % actual-, ha relegado a los Verdes en las encuestas, donde ahora rondan el 11 %, frente al 20 % de los conservadores y el 22 % de Reform UK.

El propio liderazgo de Polanski está en cuestión, después de que las bases aprobaran durante el reciente congreso anual del partido una moción que equipara el sionismo con el racismo. La resolución, en la que el dirigente no votó, provocó divisiones internas y llevó al Gobierno israelí a vetarle la entrada al país.

El repunte del laborismo con Burnham, que lo ha devuelto a una senda más socialdemócrata tras el centrismo representado por Keir Starmer, coincide con el retroceso en los sondeos de Reform UK, que ha bajado de un 28 % de respaldo en mayo al 22 % actual, según datos de YouGov.

La formación afronta una investigación policial por posibles irregularidades en las donaciones que ha recibido, mientras que Farage está siendo investigado por el Parlamento por no haber declarado un regalo de cinco millones de libras (5,9 millones de euros) del empresario y criptoinversor Christopher Harborne.

Si la investigación concluye que cometió una infracción grave y se le impone una suspensión de al menos diez días, podría activarse una petición de revocación de su mandato y abrir la vía a otra elección parcial en su circunscripción de Clacton.

El propio Farage ya provocó una elección un tanto teatral en agosto al dimitir como diputado y volver a presentarse para renovar su escaño, con el fin de demostrar el apoyo del electorado pese a las acusaciones en su contra.

Aunque las encuestas actuales parecen reflejar la recuperación de los partidos tradicionales tras meses en los que se cuestionaba su futuro, expertos como John Curtice, de la Universidad de Strathclyde (Escocia), advierten de que la intención de voto en el Reino Unido fluctúa y no hay mayorías consolidadas.

Curtice, en una entrevista con la BBC, señaló como ejemplo que, aunque el resultado del jueves confirma el avance laborista, si se extrapolara al conjunto del Reino Unido no bastaría para garantizar al partido una mayoría absoluta parlamentaria.

Los próximos meses serán clave para analizar la evolución de los partidos en el Reino Unido y comprobar si el efecto Burnham es pasajero o supone un cambio más profundo en el panorama político británico. EFE