Chile, Costa Rica y Uruguay: tres miradas juveniles sobre la política

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São Paulo, 9 oct (EFE).- Consideradas referencias regionales de estabilidad democrática e institucionalidad, Chile, Costa Rica y Uruguay enfrentan un desafío común: la desconexión de sus jóvenes respecto a la política tradicional.

Pese a que estas naciones cuentan con un capital cívico sólido, sus juventudes presentan un compromiso volátil y una insatisfacción con la capacidad de respuesta de los partidos.

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La juventud chilena combina una intensa movilización en la última década, marcada por las protestas sociales y el estallido de 2019, con una alta desconfianza institucional.

La Fundación Friedrich Ebert (FES) en Chile reveló en 2025 que, si bien el 70 % de los jóvenes prefiere vivir en democracia, solo un 25 % se declara satisfecho con su funcionamiento actual.

El retorno del voto obligatorio en 2022 aumentó la asistencia a las urnas, pero generó "votantes forzados", según la fundación.

Para que este cambio de reglas sea positivo, dijo a EFE el politólogo de la Universidad Diego Portales (UDP) Rodrigo Espinoza, sería "central" fortalecer la educación cívica.

"No basta con tener reglas que lleven al voto obligatorio, sino que los jóvenes (estén) informados y conscientes respecto de las alternativas por las que votan, que no sea meramente una expresión de determinadas emociones, sino un voto más racional", subrayó.

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Antes de las elecciones presidenciales de 2025, que ganó el ultraderechista José Antonio Kast, una encuesta de CICLOS UDP y Feedback Research mostró que el 76 % de los jóvenes consultados aseguraba que votaría, mientras que el 30 % preveía decidir su voto entre la última semana y el día de los comicios.

En Costa Rica, una de las democracias más estables de la región, los jóvenes viven un paulatino descontento, señal de rechazo a una política que consideran distante.

Según la FES, un 40 % de los encuestados de entre 15 y 35 años dijo que prefiere un gobierno autoritario a uno democrático, contra un 49 % que prefiere el democrático.

Además, el estudio de 2024 reveló que solo el 17 % de los jóvenes manifiesta interés en la política, mientras que el 46 % dice tener "poco o ningún interés".

El politólogo del Instituto de Estudios Sociales en Población de la Universidad Nacional de Costa Rica José Andrés Díaz explica que este “desencanto” lleva décadas gestándose sin que los partidos, convertidos en "maquinarias electorales”, hallen canales de conexión con la ciudadanía.

"Los estudios muestran que las personas jóvenes empiezan a tener un desencanto hacia la democracia, que no es un fenómeno solo de Costa Rica, esta visión de que sienten que la democracia les ha fallado, que no les da una respuesta adecuada a sus problemas, que no se han fortalecido las políticas sociales, la educación, la economía", explica Díaz.

Haber aprendido de sus errores y tener pasión por la política son, para el politólogo Adolfo Garcé, las claves del modelo de éxito de Uruguay en democracia.

El doctor en Ciencia Política y docente universitario asegura a EFE que el país ha hecho un esfuerzo por ir descubriendo dónde están los errores y corrigiendo sus prácticas.

"En términos teóricos: capacidad de reflexión, evolución cognitiva, mirarse al espejo, tomarse en serio los problemas políticos", resume Garcé.

Por otra parte, sostiene que Uruguay ha sido capaz de resolver el misterio de cómo construir partidos políticos.

De las tres fuerzas políticas más votadas, dos fueron fundadas en 1836 -Partido Nacional y Partido Colorado- y otra en 1971, el Frente Amplio, formaciones que han sabido adaptarse a los tiempos para perdurar.

Estas formaciones, además, han tenido "un poco de ingenio electoral", en palabras de Garcé, para fomentar la participación juvenil.

Apunta que el Frente Amplio siempre tuvo una gran capacidad para captar a ese sector de la población y que tanto el Partido Nacional como el Partido Colorado encontraron algunas soluciones institucionales como el haber establecido las elecciones juveniles para elegir integrantes jóvenes de sus directorios.

Según Mariana Pomiés, directora de la consultora Cifra, el 43 % de los jóvenes uruguayos expresa "mucho o bastante interés" en la política, una proporción cercana al promedio nacional.

El representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Brasil, Claudio Providas, enfatiza que países pequeños como Uruguay y Costa Rica se benefician de una inversión histórica de más de un siglo en educación universal y un tejido social más homogéneo.

Intentar trasladar estas lecciones a países con alta diversidad y brechas territoriales, como Brasil o Colombia, significa un desafío mayor, que consiste en descentralizar los canales de participación e involucrar a la juventud no como receptores pasivos, sino como coautores de las políticas públicas. EFE

La Agencia EFE contó con el apoyo del PNUD para la elaboración de este contenido.