Juez de EEUU niega fianza a Cilia Flores en audiencia opacada por nuevos cargos de tortura

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Nueva York, 8 oct (EFE).- El juez Alvin Hellerstein, del Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, denegó este jueves la libertad bajo fianza y el arresto domiciliario a Cilia Flores, esposa del depuesto mandatario venezolano Nicolás Maduro, en una audiencia que quedó eclipsada por una nueva imputación de la Fiscalía que acusa a ambos de conspiración para cometer torturas contra opositores y ciudadanos estadounidenses.

El magistrado justificó su decisión de negarle el arresto domiciliario al considerar que Flores representa un riesgo de fuga debido a su acceso a grandes sumas de dinero y a sus contactos internacionales.

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Hellerstein señaló que lleva ya meses familiarizado con el expediente, enfatizó la gravedad de las acusaciones y afirmó que el Gobierno cuenta con "pruebas fuertes".

Flores, de 69 años, asistió a la vista con el uniforme carcelario azul de manga corta sobre una camiseta gris de manga larga. Lucía visiblemente más delgada y, según su defensa, ha perdido unas 25 libras (más de 11 kilos) y dos dientes. También llevaba el cabello teñido de rubio, en contraste con vistas anteriores en las que se le apreciaban raíces y canas.

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Aunque inició la sesión sonriente, su semblante se tornó serio a medida que avanzaban los debates.

Pese a los reclamos de sus letrados, el juez observó que la veía en mejor estado que tras su captura el 3 de enero en Caracas, cuando llegó a la corte con vendajes por las lesiones sufridas durante la incursión militar estadounidense.

La vista giró extensamente en torno a la salud de Flores. La defensa reiteró que padece taquicardia ventricular y opresión torácica y que se le han interrumpido las inyecciones que recibía por su prolapso de la válvula mitral.

Por ello, pidió que saliera del Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn para someterse a un cateterismo cardíaco y recuperarse fuera de una unidad colectiva con unas 40 presas.

Hellerstein se mostró escéptico ante la negativa de Flores a realizarse pruebas dentro del penal: reveló que él mismo se ha sometido a un cateterismo, recordó que es un procedimiento breve de un solo día que define los pasos médicos a seguir y despachó las quejas sobre el penal afirmando que "son las condiciones de una detención".

El juez afirmó que "la cárcel no es un lugar lindo donde estar, pero son alegaciones serias" a las que se enfrenta.

En un momento de la vista, Hellerstein convocó a la defensa y a la Fiscalía a hablar en privado, en una sala apartada del estrado, para abordar los detalles sobre la residencia a la que sería trasladada Flores en caso de concederse el arresto domiciliario.

Ambas partes y el tribunal quisieron evitar a toda costa que trascendiera la ubicación exacta, blindando la información de cualquier filtración para garantizar la seguridad y privacidad del inmueble propuesto.

Durante la sesión, la propia salud del magistrado, de 92 años, evidenció fragilidad; apoyado en un bastón y con la voz entrecortada, llegó a excusarse ante la sala: "Tengo problemas de voz, si se me entiende seguiré".

Al término de la audiencia, la atención viró hacia el nuevo frente judicial. El fiscal federal James M. McDonald ofreció una rueda de prensa en el exterior del tribunal en la que defendió la nueva acusación por conspiración para cometer tortura y denunció que las prácticas del régimen venezolano causaron un daño "generacional".

La nueva acusación sostiene que el régimen venezolano recurrió, entre otros métodos, a descargas eléctricas, asfixia y abusos físicos contra opositores y detenidos, incluidos al menos tres ciudadanos estadounidenses.

Los nuevos cargos se suman a las acusaciones previas por "narcoterrorismo y narcotráfico".

La comparecencia de McDonald se desarrolló mientras un pequeño grupo de manifestantes se concentraba a las puertas de la corte y coreaba: "Cilia aguanta, el pueblo se levanta" para exigir su libertad.

Sarah Yáñez-Richards

Nueva York, 8 oct (EFE).- La Fiscalía de Estados Unidos endureció este jueves su acusación contra el depuesto líder venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, al presentar nuevos cargos por conspiración para cometer torturas y extender la imputación de narcoterrorismo a la que fuera primera dama.

La nueva imputación se suma a la que ya pesaba contra ambos en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York por conspiración para importar cocaína a EE.UU. y posesión y conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos.

Maduro y Flores fueron capturados el pasado 3 de enero por fuerzas estadounidenses en Caracas y trasladados posteriormente a Nueva York, donde permanecen detenidos mientras afrontan el proceso.

En el escrito, la Fiscalía incluyó también a Flores en la acusación por conspirar para cometer narcoterrorismo, que hasta ahora solo recaía sobre Maduro.

Según la acusación, ambos conspiraron para distribuir y poseer, con intención de distribuir, "cinco kilogramos o más de mezclas y sustancias que contuvieran una cantidad detectable de cocaína" con la intención de proporcionar "algo de valor económico" a personas u organizaciones relacionadas con "actividades terroristas".

Entre ellas, la Fiscalía señala una supuesta cooperación con organizaciones designadas por EE.UU. como organizaciones terroristas extranjeras como las FARC, algunas de sus facciones, el Tren de Aragua o el Cartel de Sinaloa.

La legislación federal estadounidense prevé una condena mínima de 20 años de prisión para el delito de narcoterrorismo y una máxima de cadena perpetua, en caso de ser declarados culpables.

Además, la nueva imputación de la Fiscalía de Estados Unidos recoge también un cargo por conspiración para cometer torturas.

La Fiscalía recoge nueve casos de "víctimas" del Gobierno de Nicolás Maduro para describir la estrategia de "represión y torturas" que, según sostiene, empleaba para mantenerse en el poder.

Estas presuntas torturas se infligieron contra opositores, militares y otras personas detenidas, incluidos tres ciudadanos estadounidenses.

La imputación señala que la conspiración para cometer torturas se remonta al año 2006, cuando, supuestamente, comenzaron a utilizar a miembros de su equipo de protección para torturar e intimidar a aquellos que consideraban desleales o una amenaza.

Entre los relatos recogidos figuran el del familiar de una jueza presionada para impedir candidaturas opositoras, una persona interrogada por su relación con un funcionario contrario al Gobierno o un militar venezolano.

Según la acusación, se llevaban a cabo prácticas desde recluir a las víctimas en una habitación fría con luz y música constante, a descargas eléctricas, asfixias, golpes y amenazas contra otros familiares.

Entre los casos descritos por la Fiscalía figuran los de tres ciudadanos estadounidenses que sufrieron abusos mientras aumentaban las tensiones entre Washington y Caracas.

Uno de ellos sufrió presuntamente golpes, descargas eléctricas, asfixia, privación de alimentos y agua tras ser acusado de conspirar para asesinar a Maduro.

Mientras que otro, liberado el 15 de enero de 2026, tras el arresto de Maduro por fuerzas estadounidenses en Caracas, fue presuntamente amenazado por funcionarios venezolanos para que no denunciara las supuestas torturas que le habían infligido desde su detención casi un año antes.

La ley federal establece una condena máxima de 20 años de prisión al delito de conspiración para cometer torturas, aunque puede alcanzar la cadena perpetua si las torturas causan una muerte.

La publicación de la nueva imputación se produjo el mismo día de una audiencia convocada por el juez a cargo del caso, Alvin Hellerstein, en la que rechazó la solicitud de arresto domiciliario presentada por la defensa de Flores, que alegó problemas de salud.

El magistrado consideró que Flores representa un "fuerte riesgo" de fuga y subrayó la gravedad del caso para justificar su decisión.

Maduro y Flores, que permanecen recluidos en el Centro de Detención Metropolitano (MDC) de Brooklyn desde su arresto en enero, se declararon no culpables de los cargos que enfrentaban antes de esta nueva imputación.