París, 30 sep (EFE).- Una estancia en Perú cambió la historia de la fotografía de moda cuando en 1948 a Irving Penn, uno de los grandes maestros de la fotografía del siglo XX, le conquistó la austeridad de la luz natural.
Ese hito y toda una carrera de estética sobria, elegancia extrema y de enorme precisión formal protagonizan desde este miércoles una nueva exposición en París, en la Casa Europea de la Fotografía (MEP, por sus siglas en francés), que repasa los 60 años de trabajo con la cámara de Penn, ligados sobre todo a la revista Vogue.
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Bautizada 'Penn & Fashion', esta retrospectiva -que se podrá visitar hasta el 17 de enero- se despliega de manera cronológica desde 1947 hasta 2008, justo en la recta final de su vida, antes de su fallecimiento en Nueva York en 2009.
Penn, nacido en Plainfield (EE.UU.) en 1917, en el seno de una familia de origen ruso, se formó en diseño gráfico con Alexey Brodovitch y en 1943, de la mano de Alexander Liberman, empezó a trabajar para Vogue, un acontecimiento que marcará su carrera.
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Sus primeras contribuciones para la legendaria revista de moda estadounidense fueron naturalezas muertas de estética muy depurada y pensadas para las portadas, antes de enforcarse en el retrato.
Será en 1948 cuando un encargo de la revista marcará para siempre su forma de mirar a través de la lente: un viaje a Perú con la redactora Babs Simpson para preparar el que sería su primer reportaje de moda en el extranjero.
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"Es más un comentario turístico", señaló a EFE sobre ese reportaje Frédérique Dolivet, comisaria de la exposición junto a Pascal Hoël. Pero lo importante es que la experiencia le marca tanto que, terminado ese trabajo, decide quedarse y visitar Cuzco durante la Navidad.
Eso transformará su forma de trabajar, porque decide alquilar un estudio a un fotógrafo local que cuenta con luz natural y empieza a tomar fotografías a gente que acudía allí "sabiendo que había un gringo", según explicó Dolivet.
Se da cuenta así de que lo que quiere es trabajar con la sencillez de la luz natural, un sistema que mantendrá toda su carrera.
Sus imágenes adquieren así una especie de "austeridad", en palabras de la comisaria, que es radicalmente nueva, porque hasta entonces la foto de moda no se hacía con luz natural.
"Es la primera vez que se tomaban fotos de moda en estudio con luz natural y fue totalmente iniciado por su experiencia en Cuzco", razonó Dolivet.
Ya en los 50, Penn empezó a trabajar con las grandes modelos de la época como la sueca Lisa Fonssagrives (considerada como la primera 'top-model' de la historia) o la estadounidense Jean Patchett, que posaron para él para inmortalizar las colecciones de las grandes casas de la alta costura parisina, como Dior o Balenciaga.
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Su mirada artística, siempre exigente, resaltaba en particular en las siluetas, los volúmenes y las texturas.
El vínculo con los grandes diseñadores, como Yves Saint Laurent o Karl Lagerfeld, proseguirá a lo largo de toda su carrera y la exposición de la MEP se detiene en particular en su colaboración inédita con el japonés Issey Miyake, una relación de larga distancia que revolucionó la historia de la marca y de la moda nipona.
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La de Penn, que se inaugura en coincidencia con una nueva edición de la Semana del prêt-à-porter femenino en París, se suma así a las distintas exposiciones que a partir este otoño girarán en torno al tema de la moda en París, como la que celebra, también desde este miércoles, las cuatro décadas que el Museo de las Artes Decorativas (MAD) de la capital francesa lleva exponiendo y conservando grandes piezas de la historia de la costura. EFE
(foto)
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