Agregar Infobae enGoogle

Infobae en Kiev: feroz noche de bombardeos mientras se espera la arremetida rusa en la capital de Ucrania

Durante todo el día estuvieron sonando las alarmas en la ciudad. A veces son amenazas concretas, a veces más lejanas, pero el estado de alerta es continuo

Joaquín Sánchez Mariño - Primera Noche En Kiev

Son casi las nueve de la noche. Acaba de suceder una fuerte explosión en Kiev. Estaba hablando por teléfono y de repente el bombazo interrumpió la llamada. No se cortó, pero yo me quedé callado de pronto y la persona al otro lado de la línea se quedó callada de pronto. Hubo unos diez segundos de silencio. Le dije que había escuchado una explosión. “La escuché”, me dijo. Volvimos a hacer silencio. Me alejé de la ventana. Agarré mi casco para tenerlo cerca. Me senté en el suelo.

Durante todo el día estuvieron sonando las alarmas en la ciudad. A veces son amenazas concretas, a veces más lejanas, pero el estado de alerta es continuo. Las luces de las casas, por pedido del gobierno, deben mantenerse apagadas, las persianas bajas y las cortinas cerradas.

Escribo estas líneas en estado de alerta. En Twitter verifico que fue, en efecto, una explosión. Aunque se esperaban, aunque era una noche en la que iban a llegar, no termino de entender que un misil haya impactado en la misma ciudad en la que estoy.

La primera información que recibo es que fue en la estación central de Kiev. Con el correr de los minutos se confirma que fue en una tubería de gas cerca de la estación central de trenes, la misma a la que llegué esta mañana. En el cuerpo sin embargo la información de que comenzó el bombardeo cayó de inmediato. Es una mezcla de impotencia con ganas de irse, algo de adrenalina, bastante de miedo.

Hace dos días no me puedo bañar. Estaba a punto de hacerlo cuando comenzaron las alarmas. Ya pasó una hora de la explosión, no sé si es el momento. Prendo la ducha y comienzan otra vez las alarmas. Siento que mi duda es una estupidez, y tal vez lo sea pero la de miles de ucranianos que tienen que aprender a vivir con estas dudas, no. Y así comienza el derrumbe de la libertad, en lo chiquito. Pero acá comenzó mucho antes, con las más de 850 mil personas que dejaron el país por no querer vivir en esto.

Gala tiene veinticinco años, Anya veinte, y Lera dieciocho

Los dueños de este pequeño hotel no quisieron irse. Gala tiene veinticinco años, Anya veinte, y Lera dieciocho. Además está Sasha, de treinta, el marido de Gala. Ellos dos son los dueños de un pequeño hotel en la ciudad de Kiev, en la zona aledaña al circo de la ciudad, a unos siete minutos de la estación central de trenes. Anya y Lera son las hermanas menores de Gala. Están viviendo todos juntos en el hotel, que hoy no recibe visitas. Casi ningún hotel está aceptando nuevos huéspedes, la recomendación en Kiev es evacuación total, o quedarse a afrontar las consecuencias.

Gala y Sasha decidieron quedarse para cuidar el hotel, un emprendimiento que apenas comenzaron. Es un hotel pequeño e impecable. Lo sé porque, por intermedio de un amigo, aceptaron recibirme. Está ubicado casi en un subsuelo, para entrar desde la vereda hay que bajar cinco escalones, entonces las habitaciones ya son una suerte de refugio.

Están viviendo todos juntos en el hotel, que hoy no recibe visitas. Casi ningún hotel está aceptando nuevos huéspedes

Sasha no tiene entrenamiento militar ni le interesa tomar las armas, pero cree que no tiene ningún sentido dejar su hogar, que no es justo. Dice que por ahora se puede caminar por la ciudad, que el barrio del hotel no es peligroso. Le pregunto si me acompaña a pasear pero dice que debe quedarse cuidando a las chicas. No lo usa como excusa, es la verdad, su mujer y sus cuñadas por momentos están mucho más nerviosas que él. No siempre es así, sin embargo. Cada tanto las escucho hablar entre ellas y reí como si nada pasara. Pero pasa…

Desde el comienzo de la invasión, tan solo hace una semana, sus vidas cambiaron para siempre. Ya no pueden salir a la calle, o no se animan más bien, por lo que todos los días suceden bajo techo, en un hotel que uno no describiría como luminoso (sin dudas, una virtud en este contexto). Además, deben tener todas las cortinas cerradas y encender la menor cantidad de luces posibles.

Lo otro que cambió fueron las noches. “Yo duermo dos o tres horas por día, no más que eso”, dice Sasha. Desde hace una semana casi todos los días escucha alguna explosión. Cuando no, son las sirenas las que lo mantienen alerta. Es que el sonido de las alarmas es permanente en Kiev. A veces, las sucede un misilazo en alguna parte de la ciudad. Esta noche, por caso, lo ya dicho: un misil impactó de lleno contra una tubería de gas cercana a la estación. La intención y alcance del ataque no es claro: ¿dejar sin calefacción a la ciudad?, ¿destruir vías de acceso a la ciudad? ¿intimidar, por la cercanía con el centro?

Los padres de Sasha y los de Gala están fuera de la ciudad, en un pequeño pueblito hacia el oeste. No parecieran estar en peligro como sí lo están ellos. Hace tres días se habla en Kiev de que los rusos están a punto de entrar, que la siguiente será la noche decisiva, que en cualquier momentos los tanques rusos tomarán la plaza de la independencia.

Desde el comienzo de la invasión, tan solo hace una semana, sus vidas cambiaron para siempre

Ni Sasha, ni Gala, ni Anya ni Lera parecen preocupados por la política de esta guerra, lo único que quieren, me dicen a través del traductor, es volver a su vida de antes, cuando el hotel tenía turistas, cuando recomendaban paseos para hacer y lugares para esconderse, cuando a las ocho de la noche no caía el toque de queda sino que subía el volumen de la música. Kiev, me dicen, era una ciudad vibrante, con mucha noche, mucha diversión, mucha libertad. Hoy es todo lo contrario. Sobre todo por las noches, cuando los pensamientos van al ritmo de las sirenas y hay que ubicar, siempre, donde está el parapeto más cercano.

Sasha me asegura que, como sus padres, nosotros también estamos a salvo. Lo dice, entiendo, porque le da calma decirlo. Un contacto de extrema confianza me advierte que se vienen horas complicadas en Kiev. Vuelve a correrme electricidad por el cuerpo. La guerra es estar escondido contando que el mundo es una mierda.

SEGUIR LEYENDO:

Más Noticias

Australia anticipó un cambio demográfico histórico: las muertes superarán a los nacimientos por primera vez en la década de 2060

La proyección fue presentada este lunes por el Departamento del Tesoro en un informe intergeneracional que analiza las principales transformaciones que afectarán las perspectivas económicas del país durante las próximas cuatro décadas

Reformas en Cuba: régimen admite que no sabe si van a funcionar los cambios económicos

En una entrevista con el programa estadounidense Breaking Points, Carlos Fernández de Cossío dijo que deben actuar para modificar la situación interna, pese a la inflación, la escasez y la crisis energética

Alcaldesa capitalina y el presidente del Senado dominicano unen fuerzas para la candidatura presidencial de su partido político en 2027

El acto en el Coliseo Teo Cruz selló una decisión clave en el Distrito Nacional. La apuesta combina disciplina interna y una consigna de respeto. La contienda hacia las primarias empieza a tomar forma

De Barranquilla a Macondo: cómo Shakira se fabricó una identidad global como nadie antes en la historia de la música

Un estudio sobre la artista colombiana recorre más de tres décadas de carrera para describir cambios en las barreras de entrada a los mercados, la circulación musical y la construcción de una marca cultural capaz de moverse entre territorios

Ofrecía empleos a mujeres y luego las violaba: detienen a presunto violador serial en Guatemala

Rosendo de Jesús Herrera Moguel, de 51 años, fue capturado en San José Pinula por dos órdenes de aprehensión; la investigación lo señala por violaciones contra mujeres de 19, 38 y 65 años