El presidente de Uruguay, José Mujica, visitó a cinco de los seis ex reclusos de la prisión de Guantánamo que llegaron al país sudamericano como refugiados en diciembre de 2014. El sexto refugiado sirio que no estuvo presente se encuentra de viaje en la Argentina.
Mujica acudió en coche, acompañado de dos escoltas, al sureño barrio de Palermo de la capital uruguaya, donde residen los refugiados, compartió un té con ellos y recibió su agradecimiento por las gestiones realizadas para que saliesen del penal de Guantánamo (Cuba), detalló la web del diario uruguayo El País.
El mandatario dijo que encontró "bien" a los refugiados y les aconsejó que avancen rápido en el aprendizaje del idioma español para que puedan integrarse lo antes posible al mercado laboral.
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El traslado de reclusos forma parte del programa de cierre del penal de Guantánamo adoptado por el presidente estadounidense, Barack Obama, en 2008.
Uruguay ofreció su colaboración y en la madrugada del domingo 7 de diciembre llegaron a Montevideo seis presos -cuatro sirios, un palestino y un tunecino- considerados de bajo perfil y riesgo por Estados Unidos.
El sindicato PIT-CNT acordó con el Gobierno uruguayo su tutela ofreciéndoles hospedaje de forma transitoria y ayudándoles en los aspectos básicos de su adaptación social y laboral.
"Les habló como un padre veterano"
"Les habló como un padre veterano. Les dijo que la prioridad debe ser que aprendan español y que si quieren abandonar Uruguay, el Estado les puede dar una mano, pero que, en cualquier caso, tienen que aprender español, algo que continúan haciendo en un instituto ubicado en Pocitos. Les dijo que sabía que venían con una 'mochila' pesada, pero que debían evitar la autocomplacencia y tratar de comenzar a trabajar cuanto antes", contó a El País uno de los participantes del encuentro.
El mandatario también hizo referencia a que él estuvo 14 años preso. "Les habló de que tenían que salir adelante y de que él sabía de qué les hablaba", explicó la fuente que estuvo presente durante la charla. Hasta ahora ninguno de los seis refugiados ha aceptado las ofertas de trabajo recibidas.
La difícil adaptación de los ex presos de Guantánamo
A dos meses de su llegada a Uruguay, la vida de los seis ex presos de Guantánamo no es tan sencilla como lo esperaban. De acuerdo con un artículo publicado por el semanario Búsqueda, los ex reclusos debieron separarse de la vivienda que compartían en Montevideo por problemas de convivencia. Dos de ellos -el tunecino Abdul Bin Mohammed Ourgy y el palestino Mohammed Tahamatan- debieron mudarse a un hotel.
La mayoría, además, abandonó las clases de español, a pesar de que era una de sus prioridades para poder insertarse en el país y conseguir trabajo. De hecho, según Búsqueda, ninguno ha respondido las propuestas laborales hechas por empresas locales mediante el sindicato PIT-CNT.
Ninguno ha respondido las propuestas laborales hechas por empresas locales
El motivo es la difícil adaptación. Por un lado, les pesa el trauma de haber estado encerrados por casi una década en la prisión de Guantánamo, alejados de sus familias, que todavía están en Medio Oriente. Por el otro, estar en un país con costumbres distintas tampoco es fácil para ellos.
Eso también se refleja en la convivencia. Ourgy y Tahamatan se habrían ido, por decisión del Ministerio del Interior, del hogar compartido por su mala relación con los otros cuatro ex reclusos. Además, Búsqueda señala -sin dar nombres- que uno de ellos incluso está enfrentando importantes problemas en el aparato digestivo, por lo que los médicos analizan someterlo a una cirugía.
En tanto, el sirio Jihad Ahmad Diyab viajó a la Argentina y solicitó asilo para sus ex compañeros de la base de detención estadounidense. "Los presos en Guantánamo sufren mucho", denunció Diyab en diálogo con cuatro medios argentinos, ante los que proclamó su inocencia. Este ciudadano sirio, de 43 años, fue detenido en Pakistán en 2002 como sospechoso de integrar células terroristas de Al Qaeda.
"Antes de salir de Guantánamo, estaba en un lugar donde tenía la comida forzada. Es un tubo que pasaba por la nariz para forzarme a comer. Ahí hablé con un compañero de Yemen que me dijo: 'Cuando salgas no nos olvides'", recordó. "Y bueno, yo me emocioné mucho, nunca voy a olvidar a los compañeros que están allá y por eso es que vine para acá para luchar. Por ejemplo, el Gobierno argentino puede recibir presos de Guantánamo acá de forma humanitaria", agregó.
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