Playas de arena blanca, aguas transparentes, acantilados cubiertos de vegetación, cascadas entre rocas y animales que circulan cerca de los visitantes fueron parte del paisaje que encontró María Susini junto a sus hijos, India, Moro y Yaco Arana, en sus vacaciones en Bali y otros destinos de Indonesia. El viaje combinó jornadas de surf, encuentros con la fauna marina y un aprendizaje cultural compartido en familia, según relató la modelo a Teleshow.
En las publicaciones que subió a sus redes hubo postales de la costa, atardeceres frente al océano Índico y recorridos por espacios naturales. Pero, detrás de las imágenes, la familia también transitó una rutina marcada por el contacto con viajeros de otros países, habitantes locales y actividades ligadas al mar.
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Conocida por su pasión por surfear, Susini no se perdió la posibilidad de adentrarse en el mar. Sin embargo, antes tomó recaudos. “Nos presentaron cómo es el mar de allá. Todos te dicen que el mar de Indonesia es complicado para surfear porque está lleno de corales y la corriente es fuerte”, señaló Susini a este medio.
La modelo y sus hijos se alojaron en un hotel de las islas Mentawai, conocido como Aloita Mentawai. Luego continuaron hacia otros puntos del país, entre ellos la regencia de Sumbawa, en la provincia de Nusa Tenggara Occidental.
Susini explicó que en Bali se alojaron en un hotel desde el que vivieron una dinámica cotidiana alejada del turismo convencional. “Estuvimos de locales, conocimos a José Pepe Rivas, coach de AFT, un marplatense que vive en Bali y él nos enseñó todo sobre el mar. Fuimos a un hotel hermoso llamado The Form”, contó. Allí conocieron a jóvenes marplatenses radicados en la isla, dedicados al surf, quienes los orientaron sobre las condiciones del océano.
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El aspecto cultural ocupó un lugar central en la experiencia. “Mis hijos se hicieron amigos de australianos, europeos, de muchas culturas”, destacó Susini. La familia incluso incorporó palabras del idioma local para comunicarse: “Hasta aprendíamos el idioma para hablar con la gente local. Como experiencia, es muy lindo el intercambio cultural”.
Según describió, los días comenzaban temprano. “Te levantabas a las 6, ibas a desayunar y podías estar solo, pero te hacías amigo de todos”, recordó. Después de que un ‘gong’ diera la señal, los huéspedes se embarcaban para buscar las olas adecuadas. Al regresar, el programa podía incluir almuerzo, snorkel y cena.
Uluwatu, Dreamland y una cascada en Sumbawa
Durante su estadía en Bali, Susini visitó el Templo de Uluwatu, construido al borde de un acantilado de unos 70 metros sobre el océano Índico. Desde allí compartió una fotografía de espaldas, frente al atardecer, además de imágenes de la arquitectura de piedra del santuario y de una figura de Ganesha rodeada de flores tropicales.
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La familia también pasó por la playa Dreamland, en la península de Bukit. En ese tramo de costa registraron el contraste entre el agua, las formaciones rocosas y la vegetación de los acantilados. India Arana sumó imágenes con una bebida de coco y descansando sobre la arena.
En Sumbawa, madre e hija se metieron en una poza de agua al pie de una cascada que baja entre vegetación y paredones rocosos. Susini definió ese momento con una palabra: “Paraíso”.
El surf atravesó las vacaciones de María Susini
El vínculo de Susini con el mar fue uno de los ejes del itinerario. Antes de viajar, contó, había ido a surfear a Mar del Plata para prepararse. En Indonesia realizó ejercicios de elongación antes de entrar al agua y también recurrió a la crioterapia tras una de las jornadas deportivas.
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En medio de estos paisajes de ensueño, la modelo reveló que sufrió un pequeño accidente durante el viaje cuando salió a correr. “Pisé una piedra y estuve los últimos 10 días sin poder pisar, pero al surfear no me pasaba nada”, relató. “No me importaba nada con tal de surfear”.
Sobre las olas del archipiélago, sostuvo que hay alternativas para distintos niveles de experiencia. “Indonesia es un lugar para aprender surf. Me divierte la adrenalina de que me revuelque la ola”, afirmó. Pero más allá del mar celeste, Susini destacó la atención de los guías que la acompañaron, quienes saben leer los cambios de clima. En una salida, un cambio brusco del tiempo obligó al grupo a dejar el agua y volver en lancha. “Ellos actuaron rapidísimo, nos pidieron subir al bote y los chicos no se asustaron”, aseguró.
El encuentro con un tiburón ballena emocionó a India Arana
La travesía incluyó un encuentro con un tiburón ballena, especie que, según indicó Susini, fue observada bajo pautas de preservación. “A los animales los preservan. Está prohibido, por ejemplo, tocarlos”, explicó. “Ellos vienen también si quieren. Son libres en su ambiente y no se los puede molestar”.
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Susini remarcó que ese momento movilizó a India, quien fue la primera en entrar al agua y, al salir, lloró. “Es que es de la emoción”, le respondió su hija, según recordó María. La modelo definió la experiencia como impactante y destacó el interés de su hija por el océano.
La familia también se cruzó con monos durante sus recorridos. “Tenés contacto con animales permanentemente. Se te trepan, te sacan cosas”, contó entre risas. En una ocasión, un animal la mordió cuando intentó quedarse con una gaseosa: “Como no le di la gaseosa, me clavó los dientes”.
Los sabores locales se sumaron a la experiencia en Indonesia
La gastronomía fue otro de los descubrimientos del viaje. Vegetariana, Susini dijo que encontró opciones acordes a su alimentación, aunque sus hijos probaron distintos platos. “La gastronomía es riquísima, soy vegetariana, pero comen de todo”, expresó.
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También distinguió sabores entre las zonas que visitaron. “En Bali es un poco distinta, es picante. Hay mucho pescado”, contó. Sus hijos convirtieron ese condimento en un juego para ver quién toleraba más intensidad, mientras ella probaba verduras, huevos y lácteos con combinaciones dulces y especiadas.
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