Google supera un obstáculo clave de la computación cuántica y los efectos ya se discuten en el mundo de las criptomonedas. La empresa anunció que logró reducir los errores en una de las operaciones más difíciles de estas máquinas, un paso que podría acercar el día en que una computadora cuántica sea capaz de romper los códigos que protegen al Bitcoin.
El hallazgo, publicado en la revista Science, se logró con Willow, el chip cuántico que Google presentó en 2024. Según la compañía, es la primera vez que se demuestra una solución práctica para uno de los mayores problemas técnicos de esta tecnología.
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Qué logró Google exactamente con la computación cuántica
Para que una computadora cuántica ejecute programas útiles necesita ingredientes especiales llamados “estados mágicos”. Fabricarlos sin errores es tan costoso que, según estimaciones de la industria, puede consumir hasta el 95% de toda la capacidad de un procesador cuántico.
Google desarrolló una técnica llamada cultivo de estados mágicos, que funciona por eliminación. El chip arranca con un estado imperfecto, realiza una serie de comprobaciones y descarta cada intento fallido. Lo que queda al final es una versión mucho más limpia y confiable.
El resultado del experimento con Willow mostró un 99,99% de fidelidad, es decir, de precisión en el proceso. Eso representa unos 40 veces menos errores que los métodos usados hasta ahora.
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Llevar la idea del papel al laboratorio no fue inmediato. El equipo había planteado la técnica en 2024, pero debió resolver problemas de calibración: algunas mediciones iniciales no coincidían con lo esperado.
Tras simulaciones, los investigadores atribuyeron esas fallas a variaciones eléctricas del equipo y a pequeños cambios de temperatura en el laboratorio, algo relevante porque los qubits, las unidades básicas de información cuántica, son extremadamente sensibles al ruido ambiental.
Por qué esto importa para Bitcoin
La preocupación surge porque una computadora cuántica suficientemente potente podría, en teoría, descubrir la clave privada de una billetera a partir de su clave pública, algo imposible para las computadoras actuales. En marzo, Google había estimado que ese ataque necesitaría menos de 500.000 qubits.
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Ese tipo de ataque también exige decenas de millones de operaciones que dependen de los estados mágicos. Por eso, una técnica que reduce el costo de producirlos impacta directamente en las proyecciones sobre cuándo podría existir una máquina capaz de vulnerar la criptografía de Bitcoin.
Google ya había usado un razonamiento similar en 2025, cuando el investigador Craig Gidney aplicó el cultivo de estados mágicos para reducir las estimaciones necesarias para romper RSA, un sistema de cifrado muy extendido.
Con todo, la distancia sigue siendo enorme: Willow tiene apenas 105 qubits, muy lejos de los 500.000 que haría falta en un escenario de riesgo real. La propia Google reconoció que todavía restan “muchos desafíos técnicos” para escalar la técnica.
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Cuántos bitcoins están en riesgo
Según datos de Glassnode, 6,04 millones de BTC (el 30,2% de todo el Bitcoin minado) se encuentran en direcciones con sus claves públicas visibles, lo que las vuelve, en teoría, más vulnerables a un ataque cuántico futuro. Esa cantidad equivale a unos 494.000 millones de dólares, con el Bitcoin cotizando en 81.857 dólares.
La mayoría de esos fondos puede trasladarse a direcciones más seguras sin mayor complicación. El problema son los que no: un estudio de junio calculó que alrededor de 2,3 millones de BTC están perdidos, inactivos o datan de los primeros años de Bitcoin, por lo que no pueden moverse ni protegerse.
Qué hacer con esas monedas “atrapadas” sigue sin resolverse. El exchange Coinbase lo calificó como una pregunta compleja en una publicación del 13 de octubre sobre la transición de Bitcoin hacia una seguridad resistente a la computación cuántica.
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Entre las opciones que mencionó figuran desde congelar esos bitcoins antiguos hasta crear herramientas de rescate que permitan a sus dueños recuperarlos. Coinbase se inclinó por un enfoque gradual, en el que las billeteras activas adopten primero las soluciones resistentes a la computación cuántica, aunque aclaró que su publicación es un aporte a un debate abierto y no una postura definitiva.
El estudio de junio citado por el sector estima que una migración hacia esa seguridad reforzada, si comenzara en 2026, podría completarse entre 2029 y 2031, es decir, antes incluso del escenario más temprano en que se proyecta una máquina capaz de romper códigos criptográficos, calculado para 2035. Google, por su parte, no ofreció una fecha para probar su nueva técnica a mayor escala.
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