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Un nuevo método láser permitiría anticipar turbulencias en aviones a más de 30 kilómetros de distancia

Una investigación propone identificar alteraciones atmosféricas difíciles de detectar mediante los radares convencionales. Las simulaciones sugieren que el sistema podría ofrecer hasta dos minutos de advertencia, aunque su eficacia todavía debe comprobarse en vuelos comerciales

Un estudio propuso un método láser que permitiría detectar turbulencias a más de 30 kilómetros de distancia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las turbulencias en los aviones pueden aparecer incluso cuando el cielo está despejado y no existen tormentas visibles. Estos movimientos irregulares del aire representan un desafío para la seguridad aérea porque algunos resultan difíciles de identificar mediante los instrumentos meteorológicos convencionales.

Una investigación publicada en julio de 2026 propuso un nuevo método de detección basado en tecnología láser, que podría identificar perturbaciones atmosféricas moderadas a más de 30 kilómetros de distancia, según simulaciones y pruebas ópticas de laboratorio.

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El avance consiste en ampliar potencialmente el alcance de los sistemas existentes, mediante el análisis de las modificaciones que experimenta un haz de luz al atravesar regiones de aire inestable. Los investigadores estimaron que el procedimiento podría ofrecer aproximadamente dos minutos de advertencia a velocidades habituales de crucero.

Ese margen permitiría a las tripulaciones prepararse ante movimientos inesperados y adoptar medidas para proteger a los pasajeros. Sin embargo, el sistema todavía no fue validado en condiciones operativas de vuelos comerciales.

La detección anticipada de turbulencias podría mejorar la seguridad de los pasajeros y facilitar la respuesta de las tripulaciones, aunque el sistema todavía requiere pruebas en vuelos comerciales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por qué algunas turbulencias son difíciles de detectar

La turbulencia en aire despejado, conocida por sus siglas inglesas CAT, puede producirse sin nubes de tormenta ni precipitaciones que permitan identificarla visualmente.

Entre sus causas se encuentran las variaciones bruscas en la velocidad y dirección del viento, especialmente cerca de las corrientes en chorro que atraviesan determinadas regiones de la atmósfera.

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Los radares meteorológicos instalados en las aeronaves resultan útiles para reconocer precipitaciones intensas, pero presentan limitaciones frente a perturbaciones que no generan señales detectables mediante ese procedimiento.

Operadores en una torre de control supervisan el despegue de un avión comercial mediante monitores de radar y sistemas de seguridad digital (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por eso, los pilotos recurren también a pronósticos meteorológicos, información de otros vuelos y reportes de las condiciones atmosféricas para anticipar posibles episodios.

La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) advierte que estos fenómenos pueden producirse inesperadamente y provocar movimientos capaces de desplazar a personas que no utilizan el cinturón de seguridad.

Cómo funciona el nuevo método de detección

La utilización de sistemas láser para estudiar las condiciones atmosféricas no es reciente. Investigaciones anteriores ya habían explorado su aplicación para identificar turbulencias en aire despejado, aunque con limitaciones en la distancia de detección. La propuesta de 2026 busca superar parte de esas restricciones mediante un procedimiento que analiza el ensanchamiento de los haces de luz al atravesar regiones de inestabilidad.

El método utiliza tecnología “lidar”, que emite pulsos luminosos y analiza las señales que regresan después de interactuar con las moléculas presentes en la atmósfera.

A diferencia de otros procedimientos que dependen de partículas suspendidas, el sistema estudiado aprovecha la dispersión de Rayleigh, un fenómeno físico mediante el cual las moléculas del aire desvían parte de la luz incidente.

Cuando el haz atraviesa regiones con variaciones de densidad e irregularidades atmosféricas, su distribución espacial puede modificarse. Los investigadores proponen medir esos cambios mediante detectores que comparan cómo se distribuye la señal recibida.

Un método experimental busca ampliar la capacidad de detección de turbulencias mediante tecnología láser, que analiza las alteraciones de los haces de luz al atravesar regiones de aire inestable (Imagen Ilustrativa Infobae)

Con esa información, el procedimiento busca estimar la intensidad de las perturbaciones, utilizando parámetros empleados para caracterizar la turbulencia en aviación.

Su principal ventaja potencial es que no necesita encontrar nubes ni concentraciones elevadas de aerosoles para obtener información del aire situado delante de la aeronave.

Dos minutos de anticipación para proteger a los pasajeros

Las simulaciones indican que un dispositivo diseñado bajo determinadas restricciones de tamaño, peso y consumo energético podría reconocer turbulencias moderadas a distancias superiores a 30 kilómetros.

Según los investigadores, los sistemas ópticos anteriores descritos en el trabajo habían demostrado alcances generalmente inferiores a 15 kilómetros.

El nuevo procedimiento permitiría ampliar ese margen bajo las condiciones atmosféricas y técnicas consideradas en el modelo. Sin embargo, las pruebas experimentales respaldaron aspectos de su funcionamiento óptico, pero no demostraron todavía su rendimiento completo durante vuelos reales.

Esa diferencia es fundamental: los dos minutos representan una capacidad potencial de advertencia, no una prestación actualmente disponible para los pasajeros.

Disponer de ese tiempo podría facilitar la comunicación entre pilotos y tripulantes, permitir que las personas regresen a sus asientos y favorecer la adopción de medidas preventivas antes de atravesar una zona de inestabilidad.

Qué falta para utilizar el sistema en vuelos comerciales

Los próximos desafíos incluyen comprobar su eficacia en distintas condiciones atmosféricas, evaluar posibles interferencias y determinar si puede integrarse de manera segura en las aeronaves.

También será necesario establecer cómo comunicar las alertas a los pilotos sin generar advertencias innecesarias y verificar el comportamiento del dispositivo durante operaciones reales.

Mientras estas investigaciones avanzan, la FAA recomienda mantener el cinturón de seguridad abrochado mientras se permanece sentado, incluso cuando la señal luminosa está apagada.

La investigación abre una posibilidad para anticipar fenómenos difíciles de observar, pero su utilidad práctica dependerá de futuras validaciones científicas y pruebas en condiciones reales de vuelo.

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