Amazon opera más de un millón de robots en sus depósitos de todo el mundo y, al mismo tiempo, mantiene una plantilla de más de 1,5 millones de empleados a tiempo completo y parcial, según su propio reporte anual de 2025.
Ninguna otra organización del planeta opera tantos robots como Amazon. La empresa construye ahora nuevas fábricas en Austin, Texas, y en Greenwood, Indiana, para fabricar todavía más unidades, y su directora financiera adjunta anticipó que el parque de brazos robóticos se más que duplicará este año.
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Scott Dresser, vicepresidente de Amazon Robotics, explicó a Ars Technica que la compañía busca que los robots asuman las tareas de mayor riesgo físico dentro de los depósitos. “Cada paso busca resolver un desafío técnico profundo para ayudar a nuestros asociados y mejorar la vida de nuestros clientes”, dijo.
De la compra de Kiva al millón de robots
La flota actual nació en 2012, cuando Amazon compró la empresa Kiva Systems, de robots con ruedas que acercan estanterías enteras a los trabajadores en lugar de obligarlos a caminar por los pasillos. Kiva pasó a llamarse Amazon Robotics.
Desde entonces, la compañía sumó modelos como Hércules y Titán, que trasladan estanterías del tamaño de una mesa de pool o un piano de cola, y Proteo, el primer robot capaz de moverse con libertad cerca de las personas gracias a sus sensores.
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Para evitar embotellamientos entre tantas máquinas circulando por pasillos angostos, Amazon desarrolló DeepFleet, un conjunto de modelos de inteligencia artificial que coordina el tráfico interno de robots como si fuera un sistema de semáforos para una ciudad congestionada, y que la empresa dice que redujo en 10% el tiempo de desplazamiento de la flota.
La carrera de los brazos robóticos
El salto más reciente llegó con los brazos robóticos. Robin, el primero desarrollado íntegramente por Amazon, comenzó a probarse en 2021 y debutó en una planta de Lakeland, Florida, en 2022: usa ocho ventosas para levantar paquetes individuales de pilas desordenadas.
Cardinal, operativo desde noviembre de 2022 en Nashville, Tennessee, puede acomodar paquetes de hasta 50 libras dentro de carritos con ruedas. “Es como jugar al Tetris: ordenás los paquetes y querés empaquetarlos lo más densamente posible”, comparó Dresser.
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Sparrow, por su parte, usa modelos de inteligencia artificial para reconocer cientos de millones de productos distintos y reponer cajones parcialmente vacíos. El salto más reciente es Vulcan, el primer brazo con sensores de fuerza que le dan sentido del tacto, en funcionamiento desde 2025 en plantas de Spokane, en el estado de Washington, y de Hamburgo, en Alemania. Amazon planea ampliar su uso recién en 2027.
Las dudas sobre la seguridad laboral
No todas las voces coinciden con el relato de la empresa. “La aparición de robots colaborativos cambia la dinámica del trabajo, porque ocurre físicamente cerca de las personas y porque la máquina puede imponer el ritmo de la tarea”, explicó Brian Greenwood, profesor de negocios de la Universidad George Mason, a Ars Technica.
La Strategic Organizing Center, una coalición de sindicatos con sede en Washington, publicó reportes en 2021 y 2022 que detectaron tasas de accidentes más altas en los depósitos con robots que en los que no los tienen. “Amazon prefiere hablar de sus últimos robots antes que de los trabajadores lesionados cada año por su obsesión con maximizar la velocidad”, afirmó Joan Moriarty, directora de investigación estratégica de esa organización.
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Una investigación de 18 meses de la Comisión de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado de Estados Unidos, liderada por el senador Bernie Sanders, concluyó en diciembre de 2024 que los depósitos de Amazon registraron 30% más accidentes que el promedio de la industria en 2023, y que en los últimos siete años sus trabajadores tuvieron casi el doble de probabilidades de sufrir una lesión que en otros depósitos del sector.
En una carta al director ejecutivo Andy Jassy, el propio Sanders citó datos internos de la empresa según los cuales las plantas con robots tienen una tasa de accidentes 28% más alta que las que no los tienen.
Amazon rechazó esas conclusiones y sostuvo que su tasa de accidentes registrables mejoró 30% en los últimos cuatro años. La empresa también afirma que entrenó a más de 700.000 empleados para trabajar junto a sus máquinas.
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El próximo paso visible será la ampliación de Vulcan, prevista para 2027, el momento en que Amazon buscará demostrar si el robot con sentido del tacto reduce de verdad el desgaste físico de sus trabajadores o solo acelera el ritmo que deben sostener junto a él.
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