República Dominicana habilitó servicios consulares en Costa Rica y Honduras para asistir a sus nacionales residentes en Nicaragua, después de retirar su embajada en Managua en medio de la crisis diplomática entre ambos países.
La medida, anunciada este domingo por el Ministerio de Relaciones Exteriores dominicano, dispone que la Sección Consular de la Embajada en San José, Costa Rica, y el Consulado General en San Pedro Sula, Honduras, atiendan las solicitudes de documentos y asistencia de los ciudadanos dominicanos que viven en Nicaragua.
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Según informó EFE, la decisión busca mantener la atención consular tras el retiro de la representación diplomática dominicana. Las autoridades no precisaron cuántos nacionales del país caribeño residen actualmente en territorio nicaragüense.
Suspensión temporal de notificaciones judiciales en Nicaragua
La Cancillería dominicana también comunicó que quedaron suspendidas de forma temporal las notificaciones judiciales y otros actos procesales destinados a personas físicas o jurídicas con domicilio en Nicaragua.
El Ministerio de Relaciones Exteriores atribuyó esa suspensión a “razones de fuerza mayor” vinculadas con la salida de la embajada. Las oficinas consulares habilitadas en Costa Rica y Honduras no podrán realizar esas diligencias dentro de Nicaragua.
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“La suspensión se mantendrá hasta tanto existan las condiciones necesarias para restablecer el servicio”, señaló la Cancillería dominicana en su comunicado.
La disposición implica que los consulados designados podrán atender trámites y consultas de los ciudadanos, aunque no sustituirán a la antigua embajada para actuaciones judiciales en territorio nicaragüense.
El retiro de la embajada dominicana, el 2 de octubre
El 2 de octubre, el canciller de República Dominicana, Víctor “Ito” Bisonó, anunció que el país retiraría su embajada de Nicaragua mientras continuaran las condiciones que, según el Gobierno dominicano, afectan las libertades y los principios democráticos.
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Bisonó hizo el anuncio en Washington, durante la Trigésima Primera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la Organización de los Estados Americanos (OEA). La decisión se formalizó 16 días antes de que Santo Domingo derivara los servicios consulares a Costa Rica y Honduras.
El ministro sostuvo que la posición dominicana responde a una política exterior centrada en la defensa de la democracia y los derechos humanos. También expresó el respaldo de su país a las acciones que la OEA pudiera adoptar frente a la situación nicaragüense.
La salida dominicana ocurrió después de que Nicaragua cerrara su embajada en Santo Domingo el 9 de septiembre. Para entonces, República Dominicana ya había llamado a consultas a su embajadora en Managua, Acsamary Guzmán Nina, el 23 de julio, y había dejado la sede bajo responsabilidad de un encargado de negocios interino.
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Las declaraciones de Ortega y el deterioro bilateral
Las tensiones aumentaron en julio, cuando el dictador nicaragüense, Daniel Ortega, afirmó que en su país no volverían a celebrarse elecciones. El Gobierno dominicano condenó esas declaraciones el 22 de julio y pidió garantías para los derechos políticos y las libertades fundamentales de la población nicaragüense.
Santo Domingo consideró que esas expresiones suponían un desconocimiento de los principios de la democracia representativa y del derecho de los ciudadanos a elegir a sus autoridades mediante comicios periódicos, libres y transparentes.
La crisis diplomática se desarrolló también después de que la Asamblea Nacional de Nicaragua, controlada por el oficialismo, aprobara en primera legislatura una reforma constitucional que amplía de seis a siete años el mandato presidencial y limita la participación electoral de opositores considerados “traidores a la patria”.
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