Un bagre espinoso de apenas 11,3 centímetros capturó la atención de un equipo de biólogos en plena selva peruana al presentar un cuerpo casi completamente blanco, una tonalidad que contrasta de manera radical con la coloración oscura habitual de su especie. El hallazgo, realizado en el río Ucayali, cerca de Pucallpa, permitió documentar el primer caso conocido de leucismo en la especie Pterodoras granulosus, conocida localmente como cahuara o piro.
El ejemplar fue localizado por investigadores del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP) durante trabajos de campo realizados en noviembre de 2025, en el marco de evaluaciones del Círculo de Calidad Ambiental. Según informó Andina Noticias, el pez mostraba una coloración blanca a crema pálida, con ligeros tonos rosados en la cabeza, el abdomen y las aletas, mientras conservaba la pigmentación normal en los ojos.
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Ojos pigmentados: diferencia con el albinismo
Esa particularidad, la del color intacto en los ojos, resultó clave para que los científicos determinaran que se trataba de un caso de leucismo y no de albinismo. El leucismo es una alteración genética que provoca la pérdida parcial o extensa del color natural del cuerpo en los animales, sin que esto afecte necesariamente la pigmentación ocular, a diferencia del albinismo, que sí compromete esa estructura.
Los registros de este tipo de anomalías en peces amazónicos siguen siendo escasos en la literatura científica. Por esa razón, el equipo del IIAP consideró que el hallazgo constituye un aporte relevante para comprender la variabilidad natural de las especies y las anomalías de pigmentación presentes en los ecosistemas acuáticos de la región.
Sin alteraciones estructurales aparentes
Para confirmar que la anomalía se limitaba a la coloración, el equipo liderado por Junior Chuctaya y Morgan Ruiz-Tafur llevó a cabo un análisis morfológico comparativo. Evaluaron 24 variables morfométricas del ejemplar leucístico y las contrastaron con las de diez individuos de coloración normal procedentes de la misma cuenca del río Ucayali.
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Los resultados mostraron que, más allá de algunas diferencias leves en las proporciones corporales, el pez no presentó anomalías estructurales evidentes ni una diferenciación morfológica clara respecto de los ejemplares con pigmentación típica. Esto llevó a los investigadores a concluir que la alteración afecta principalmente la coloración y no la organización anatómica general de la especie.
Turbidez del agua reduce el riesgo de depredación
Uno de los puntos que más interés generó entre los especialistas fue la posible implicación ecológica de esta condición. En la naturaleza, la pérdida de pigmentación puede aumentar la visibilidad de un animal ante sus depredadores y reducir así sus probabilidades de supervivencia.
Sin embargo, los investigadores plantearon que las condiciones particulares del Ucayali podrían atenuar esa desventaja. Sus aguas presentan una elevada turbidez y abundantes sedimentos en suspensión, factores que limitan la visibilidad bajo el agua. A esto se suma que el Pterodoras granulosus habita principalmente el fondo del río y tiene hábitos nocturnos, lo que también reduciría su exposición frente a posibles depredadores.
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Pez podrá ser estudiado genéticamente
Los científicos advirtieron que esta interpretación constituye, por ahora, una hipótesis ecológica que deberá someterse a estudios adicionales, ya que todavía se desconoce de qué manera influye el leucismo en la supervivencia de la especie en condiciones naturales.
El pez fue depositado en la Colección Ictiológica del IIAP, con el código CIIAP 8253, y quedó disponible para futuros estudios taxonómicos, morfológicos y genéticos. El trabajo, en el que también participaron los tesistas Stephany Lam y James A. Pacheco, integrantes del Laboratorio de Taxonomía de Peces del IIAP, fue publicado en 2026 en la revista científica internacional Journal of Ichthyology.
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