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Jeremías Gamboa en Suiza: literatura peruana para reencontrarnos

El novelista señaló que consulados, universidades y librerías muestran disposición e interés, pero advirtió que las iniciativas dependen de coincidencias y gestiones aisladas, según observó durante sus desplazamientos por distintos países

La tercera novela de Jeremías Gamboa, "El principio del mundo", tiene casi mil páginas. (Foto: Yayo López)

Animales luminosos fue una novela que disfruté especialmente. Su historia, ambientada en Estados Unidos, recoge la desorientación, los silencios y las pequeñas dificultades de quien intenta encontrar su lugar en otro país. Durante nuestra conversación, Jeremías Gamboa habló del “terror de los primeros días”: no saber cómo decir algo, cómo pedirlo o cómo funcionan las cosas más cotidianas. Leer esas experiencias permite reconocer sensaciones que a veces resultan difíciles de explicar. Esa cercanía fue una de las razones por las que quise conversar con él antes de su llegada a Suiza.

Jeremías llega esta semana a Suiza para realizar actividades en Basilea y Ginebra. La visita surgió al coincidir su viaje a Europa con una invitación para participar en una actividad en la Universidad de Basilea. Casi al mismo tiempo, la Librería Albatros le propuso organizar encuentros en Ginebra. “Los astros literarios a veces se conjugan”, me dijo al explicar cómo se armó el recorrido. Después continuará hacia Canarias para participar en un festival literario.

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El viernes 25 estará en la Universidad de Basilea para conversar sobre Un mundo para Julius, de Alfredo Bryce Echenique, y su adaptación cinematográfica. La actividad reunirá a estudiantes de español interesados en la cultura latinoamericana. Jeremías abordará las diferencias sociales y raciales presentes en la novela, así como la manera en que la película recoge su parte más dolorosa y conserva una imagen del Perú que sigue siendo reconocible.

Cubierta de 'El principio del mundo', de Jeremías Gamboa. (Alfaguara)

El encuentro adquiere un significado especial tras el reciente fallecimiento de Bryce. Su narrativa, su humor y su manera de observar al Perú marcaron a varias generaciones de lectores y también forman parte de la conversación que Jeremías propone desde su propia obra.

El sábado 26 estará en Ginebra. Por la tarde dirigirá en la Librería Albatros La novela personal, el primer taller que dedica específicamente a la escritura autobiográfica. Los participantes trabajarán con recuerdos que regresan una y otra vez y que pueden contener algo que todavía necesitamos comprender. Más tarde, Jeremías presentará El principio del mundo, su novela más reciente, y conversará sobre la relación entre la experiencia personal, la ficción y el país del que provienen esas historias. La novela vuelve sobre la memoria, las diferencias de clase y la formación de una mirada sobre el Perú.

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En la entrevista, Jeremías explicó que la vida de un escritor puede revelar algunas de las fracturas del país. En el caso peruano, mencionó las diferencias raciales, sociales, culturales y étnicas que atraviesan nuestra vida cotidiana. Esas tensiones aparecen desde distintas posiciones en obras como Un mundo para Julius, pero también en la narrativa peruana más reciente y en los materiales autobiográficos que cada persona decide explorar.

La distancia, según contó, también puede ayudar a reconocerlas. Una parte importante de su trabajo comenzó a tomar forma mientras estudiaba en Estados Unidos. “En mi caso, ha sido, sin duda, un lugar desde el cual observar la especificidad peruana”, señaló. Luego utilizó una imagen sencilla: cuando uno se encuentra dentro de una casa no siempre puede verla por completo; a veces es necesario observarla desde la acera del frente.

Los lectores hacemos un ejercicio similar. Buscamos historias que nos permitan reconocer, discutir o volver a mirar el país. Por eso, la visita de un autor ofrece algo distinto a la lectura solitaria: permite escuchar cómo nació una obra, hacer preguntas y compartirla con otras personas para quienes la literatura peruana también tiene una cercanía especial.

Jeremías percibe que existe una comunidad lectora fuera del Perú y que estas visitas podrían aprovecharse mejor. Durante sus viajes ha observado la disposición de consulados, universidades y librerías para organizar actividades, así como el interés de los lectores. “Sería ideal tener una política para unir esfuerzos, energías, generar rutas que permitan estas experiencias”, comentó. Una coordinación más continua permitiría que los encuentros no dependieran únicamente de coincidencias o de gestiones aisladas.

La llegada de Jeremías Gamboa a Suiza abre la posibilidad de acercarnos a su obra y de conversar con él sobre el Perú que aparece en sus libros. Un taller, una conferencia o la presentación de una novela también pueden ser espacios para compartir lecturas y preguntas. Durante unas horas, la literatura deja de ser un ejercicio individual y se convierte en una conversación entre personas que siguen encontrando en ella una forma cercana de mirar el país.

Daniel Rejas

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