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El fin del relato K(icillof)

El relato del kirchnerismo sobre la educación pública pierde sustento ante los números del salario docente en la provincia de Buenos Aires

Alejandro Morduchowicz y la consultora Empiria difundieron una serie histórica que ubica a Axel Kicillof como el gobernador que peor pagó el salario docente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta semana se publicó un dato que no pasa desapercibido. Alejandro Morduchowicz, especialista en Economía de la Educación, mostró la evolución del salario docente en los últimos 30 años. Lo confirmó la consultora Empiria. Nueve gestiones de gobierno distintas. La mía, incluida. ¿Qué dice? Axel Kicillof fue el que peor les pagó a los docentes.

Y pensé en todas las veces que vi al gobernador sacarse fotos con sindicalistas que decían “defender” la educación pública. En la cantidad de ocasiones que aparecían en marchas “a favor de la universidad pública”. Años de ver cómo el kirchnerismo construyó un relato que hoy, al final del día, se cae ante los números. La verdad puede tardar, pero siempre se impone: NUNCA LES IMPORTÓ. Siempre se trató de ellos, no de que los docentes ganen bien ni que los chicos aprendan.

Hablemos del salario docente en la provincia de Buenos Aires. No en el último año, ni en los últimos cuatro u ocho años. En las últimas tres décadas en las que gobernaron seis personas diferentes.

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Si tomamos el salario bruto de un maestro de grado con 10 años de antigüedad en pesos constantes de 2025, la comparación histórica es contundente. Duhalde pagó, en promedio, $860.000; Ruckauf, $980.000; Solá, entre $750.000 y $1.020.000 según el tramo de su gestión; Scioli, entre $1.230.000 y $1.280.000. Nuestra gestión pagó en promedio $1.270.000, entre los más altos de la serie histórica desde 1995, con el pico máximo de la serie alcanzado en 2018. Esto se dio en un contexto donde Baradel nos hizo más de 60 paros en 4 años, con el objetivo de voltearnos políticamente. Incluso si se promedian los mandatos de Kicillof, Scioli, Solá, Ruckauf y Duhalde, el promedio queda por debajo del salario docente que pagamos nosotros.

Durante la gestión de Axel Kicillof, el salario docente promedió $1.240.000 en un tramo y luego cayó hasta $950.000, según la serie citada.

Con Axel Kicillof como gobernador, ese promedio se ubicó en $1.240.000 en su primer tramo, pero más tarde se desplomó a $950.000. La historia lo confirma: después del pico de 2018, el salario docente bonaerense cayó de manera abrupta a partir de 2023 y hoy roza los pisos más bajos en 30 años.

Seguramente el gobernador dirá en su defensa que la responsabilidad es de Milei, pero durante sus mandatos aumentó los impuestos, pasó de una provincia con equilibrio a una provincia deficitaria y heredó la recuperación del fondo del conurbano que nosotros le dejamos. ¿A dónde fueron todos esos recursos? No al bolsillo docente.

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Mucho se ha dicho, pero durante nuestra gestión la educación fue prioridad y estos números lo demuestran. Y no se trata solamente de la inversión en salarios.

Fuimos los primeros en poner la verdad sobre la mesa con las pruebas Aprender, que nos dieron un diagnóstico claro y contundente sobre la situación que atravesaba el sistema educativo provincial. Los resultados dijeron que una gran parte de los chicos no lograba resolver cálculos matemáticos básicos y tampoco comprendía lo que leía. Sobre esa realidad trabajamos, llevamos adelante la Red de Escuelas de Aprendizaje, que capacitó a 2 mil directores y más de 12 mil docentes para mejorar la gestión de sus escuelas. Con el Programa Escuelas Promotoras acompañamos a casi 100 mil estudiantes secundarios que necesitaban un refuerzo y logramos que un millón de adultos terminen el secundario. En paralelo actualizamos la currícula, llevando programación y robótica a las aulas, entre muchas otras iniciativas.

Se puede discutir el relato, pero no la realidad. Los datos dicen que hubo una gestión que diagnosticó, planificó y pagó mejor, y otra que heredó ese piso y lo dejó caer. Ese es, en de